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<journal-title>Orden Internacional. Revista de Estudios Internacionales (ROI)</journal-title>
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<publisher-name>Universidad Rey Juan Carlos</publisher-name>
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<subject>Art&#x00ED;culos</subject>
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<article-title>Narva y los rus&#x00F3;fonos de Estonia como ejemplo del desaf&#x00ED;o socioling&#x00FC;&#x00ED;stico y geopol&#x00ED;tico en los pa&#x00ED;ses b&#x00E1;lticos</article-title>
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    <trans-title xml:lang="en">Narva and the Russian-speaking population of Estonia as an example of the sociolinguistic and geopolitical challenge in the Baltic States</trans-title>
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<surname>Robles Men&#x00E9;ndez</surname>
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<institution content-type="original">Universidad de Salamanca, Espa&#x00F1;a</institution>
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<year>2026</year>
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<copyright-statement>&#x00A9; 2026 Los autores/the authors</copyright-statement>
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<license-p>CC BY Esta obra est&#x00E1; bajo una licencia internacional Creative Commons Atribuci&#x00F3;n-CompartirIgual 4.0.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>Este art&#x00ED;culo examina las implicaciones socioling&#x00FC;&#x00ED;sticas y geopol&#x00ED;ticas de la presencia de una numerosa comunidad rus&#x00F3;fona en Estonia, con especial atenci&#x00F3;n al caso de la ciudad de Narva, fronteriza con la Federaci&#x00F3;n Rusa. A trav&#x00E9;s de un enfoque interdisciplinar que combina an&#x00E1;lisis hist&#x00F3;rico, demogr&#x00E1;fico y pol&#x00ED;tico, se estudian las pol&#x00ED;ticas implementadas tras la independencia, el proceso de <italic>estonizaci&#x00F3;n</italic> educativa, la evoluci&#x00F3;n de la identidad de los rusohablantes y las tensiones surgidas a ra&#x00ED;z de la guerra en Ucrania. Se argumenta que el uso del idioma ruso no constituye en s&#x00ED; mismo un indicador de deslealtad pol&#x00ED;tica ni de alineamiento con Mosc&#x00FA;, y que es posible articular formas de ciudadan&#x00ED;a inclusiva que reconozcan el pluralismo sin comprometer la cohesi&#x00F3;n estatal. El estudio contribuye al debate sobre la relaci&#x00F3;n entre lengua, identidad y seguridad en contextos postsovi&#x00E9;ticos, ofreciendo una perspectiva matizada sobre la integraci&#x00F3;n c&#x00ED;vica en sociedades multiling&#x00FC;es.</p>
</abstract>
<trans-abstract xml:lang="en">
<title>Abstract</title>
<p>This article examines the sociolinguistic and geopolitical implications of the Russian-speaking minority in Estonia, with a specific focus on the city of Narva, in the border with the Russian Federation. Using an interdisciplinary approach that combines historical, demographic and political analysis, the study explores post-independence policies, the ongoing process of educational <italic>Estonization</italic>, the evolving identity of Russian speakers, and the tensions triggered by the war in Ukraine. It argues that speaking Russian does not inherently indicate political disloyalty or alignment with Moscow, and that inclusive forms of citizenship are feasible within a plural framework. The article contributes to the broader debate on the nexus between language, identity and security in post-communist societies, offering a nuanced perspective on civic integration in multilingual contexts.</p>
</trans-abstract>
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<title>Palabras clave</title>
<kwd>Rus&#x00F3;fonos</kwd>
<kwd>Estonia</kwd>
<kwd>lengua</kwd>
<kwd>ciudadan&#x00ED;a</kwd>
<kwd>identidad</kwd>
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<title>Keywords</title>
<kwd>Russian-speakers</kwd>
<kwd>Estonia</kwd>
<kwd>language</kwd>
<kwd>citizenship</kwd>
<kwd>identity</kwd>
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<sec id="sec-1-108">
<title>Introducci&#x00F3;n</title>
<p>En las rep&#x00FA;blicas b&#x00E1;lticas, Estonia, Letonia y Lituania, la lengua ha sido hist&#x00F3;ricamente un marcador de identidad nacional, pero tambi&#x00E9;n una fuente de fracturas internas y tensiones geopol&#x00ED;ticas. En contextos poscoloniales como el del B&#x00E1;ltico, las lenguas no son solo medios de comunicaci&#x00F3;n, sino s&#x00ED;mbolos de soberan&#x00ED;a, resistencia o, en ocasiones, sospecha. El ruso fue percibido durante d&#x00E9;cadas como una marca de lealtad dudosa, y quien lo hablaba era con frecuencia considerado un ciudadano <italic>sospechoso</italic> en t&#x00E9;rminos pol&#x00ED;ticos y sociales. Desde la restauraci&#x00F3;n de su independencia en 1991 tras d&#x00E9;cadas de dominio ruso y de ocupaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica, Estonia ha apostado por un modelo de construcci&#x00F3;n nacional basado en la centralidad de la lengua estonia como eje vertebrador del nuevo Estado democr&#x00E1;tico (<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-108">Laitin, 1998</xref>). Este proceso, sin embargo, ha debido coexistir con la presencia de una nutrida comunidad rus&#x00F3;fona, herencia de las pol&#x00ED;ticas de migraci&#x00F3;n interna y rusificaci&#x00F3;n del per&#x00ED;odo sovi&#x00E9;tico.</p>
<p>Este desaf&#x00ED;o se ha visto intensificado por din&#x00E1;micas geopol&#x00ED;ticas m&#x00E1;s amplias. Desde la anexi&#x00F3;n de Crimea en 2014, el Kremlin ha instrumentalizado la narrativa de la &#x201C;protecci&#x00F3;n de los compatriotas rusos&#x201D; como excusa para intervenir en Estados vecinos, en lo que algunos analistas han denominado un &#x201C;revisionismo h&#x00ED;brido&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-21-108">Toal, 2019</xref>). Este concepto, m&#x00E1;s que aludir de forma exclusiva a la coyuntura actual, busca describir una estrategia m&#x00E1;s amplia en la que la lengua, la historia y la identidad cultural se convierten en herramientas pol&#x00ED;ticas, aplicables tanto al caso ruso como a otros contextos internacionales. Sin embargo, las minor&#x00ED;as rusoparlantes que residen fuera de las fronteras de la Federaci&#x00F3;n Rusa han pasado a ser consideradas no solo actores sociales, sino posibles vectores de inestabilidad o piezas en un tablero geoestrat&#x00E9;gico m&#x00E1;s amplio.</p>
<p>Narva, ciudad situada en el extremo noreste de Estonia y cercana a San Petersburgo, constituye un epicentro simb&#x00F3;lico de estas tensiones. Con un 97% de la poblaci&#x00F3;n de la ciudad teniendo el ruso como lengua materna (<xref ref-type="bibr" rid="ref-14-108">Makarychev, 2024</xref>: 6), Narva ha sido objeto de atenci&#x00F3;n internacional como posible escenario de confrontaci&#x00F3;n h&#x00ED;brida o desestabilizaci&#x00F3;n encubierta. A pesar de sus reducidas dimensiones territoriales, Estonia comparte aproximadamente 294 kil&#x00F3;metros de frontera terrestre con la Federaci&#x00F3;n Rusa, circunstancia que contribuye a reforzar la relevancia geopol&#x00ED;tica de esta regi&#x00F3;n fronteriza, como puede apreciarse en el mapa que se presenta a continuaci&#x00F3;n.</p>
<p>Algunos medios y analistas han especulado con la posibilidad de que la ciudad de Narva se convierta en &#x201C;la pr&#x00F3;xima Crimea&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-108">Berman, 2014</xref>), especialmente tras los ejercicios militares rusos cerca de la frontera estonia, que se intensificaron a partir de 2014 y que se vienen repitiendo con frecuencia en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os. No obstante, los estudios emp&#x00ED;ricos y encuestas realizadas en la regi&#x00F3;n sugieren una realidad m&#x00E1;s matizada: la mayor&#x00ED;a de los habitantes de Narva no muestran una voluntad de separaci&#x00F3;n ni una afinidad autom&#x00E1;tica con Mosc&#x00FA;, sino una aspiraci&#x00F3;n a una vida estable, segura y con acceso pleno a derechos como ciudadanos del Estado estonio (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-108">Kalmus et al., 2020</xref>). Este matiz es especialmente relevante si se tiene en cuenta que, tras la independencia, muchos rusoparlantes quedaron como no-ciudadanos o con un estatus de &#x201C;residente permanente sin ciudadan&#x00ED;a&#x201D;, lo que limitaba sus derechos pol&#x00ED;ticos y generaba una diferencia con respecto a los ciudadanos estonios de pleno derecho. En gran medida, estas distinciones se han vinculado al requisito de demostrar competencia en lengua estonia para obtener la ciudadan&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-108">Estonian Ministry of Education and Research, 2024</xref>), lo que ha alimentado tensiones y ofrecido a Rusia un argumento para presentarse como defensora de esa poblaci&#x00F3;n &#x201C;marginada&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-108">Kalmus et al., 2020</xref>).</p>
<fig id="fig-1-108">
<label>Ilustraci&#x00F3;n 1.</label>
<caption><title>Mapa de Estonia. Este mapa muestra la ubicaci&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica del pa&#x00ED;s, destacando su posici&#x00F3;n como Estado fronterizo entre la Uni&#x00F3;n Europea y la Federaci&#x00F3;n Rusa. La ciudad de Narva aparece situada en el extremo nororiental del pa&#x00ED;s, a escasa distancia de territorio ruso</title></caption>
<alt-text>Mapa de Estonia. Este mapa muestra la ubicaci&#x00F3;n geogr&#x00E1;fica del pa&#x00ED;s, destacando su posici&#x00F3;n como Estado fronterizo entre la Uni&#x00F3;n Europea y la Federaci&#x00F3;n Rusa. La ciudad de Narva aparece situada en el extremo nororiental del pa&#x00ED;s, a escasa distancia de territorio ruso</alt-text>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-1-108.jpg"/>
<attrib><italic>Fuente:</italic> <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.nationsonline.org/oneworld/map/estonia-map.htm">https://www.nationsonline.org/oneworld/map/estonia-map.htm</ext-link>.</attrib>
</fig>
<p>Cabe destacar que esta tensi&#x00F3;n entre lengua e identidad, entre sospecha externa y e inclusi&#x00F3;n interna, no es exclusiva de Estonia. Se inscribe en un patr&#x00F3;n m&#x00E1;s amplio que afecta a varios pa&#x00ED;ses postsovi&#x00E9;ticos donde conviven identidades ling&#x00FC;&#x00ED;sticas diversas y donde el ruso, como lengua de herencia imperial y comunicaci&#x00F3;n inter&#x00E9;tnica, sigue teniendo presencia significativa (<xref ref-type="bibr" rid="ref-10-108">King, 2000</xref>). La pregunta que se impone es hasta qu&#x00E9; punto es posible consolidar una ciudadan&#x00ED;a democr&#x00E1;tica en contextos de diversidad ling&#x00FC;&#x00ED;stica sin caer en la asimilaci&#x00F3;n forzada ni abrir la puerta a la fragmentaci&#x00F3;n.</p>
<p>Por lo tanto, se explorar&#x00E1; en el presente art&#x00ED;culo la situaci&#x00F3;n de Narva como ejemplo paradigm&#x00E1;tico de los dilemas que enfrentan las rep&#x00FA;blicas del B&#x00E1;ltico con minor&#x00ED;as rus&#x00F3;fonas: preservar su identidad nacional, responder a amenazas externas y evitar la exclusi&#x00F3;n de sus propios ciudadanos. Para ello, se examina primero el contexto hist&#x00F3;rico que explica la concentraci&#x00F3;n de poblaci&#x00F3;n rusa en Estonia, resultado de din&#x00E1;micas demogr&#x00E1;ficas inducidas por el r&#x00E9;gimen sovi&#x00E9;tico. A continuaci&#x00F3;n, se analizan las pol&#x00ED;ticas ling&#x00FC;&#x00ED;sticas contempor&#x00E1;neas, en particular la reciente decisi&#x00F3;n de eliminar el ruso del sistema educativo estonio, como reflejo de una estrategia de nacionalizaci&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica. Posteriormente, se estudian las posturas de los principales partidos pol&#x00ED;ticos estonios ante esta cuesti&#x00F3;n y las respuestas institucionales a la supuesta amenaza prorrusa en zonas de mayor&#x00ED;a rus&#x00F3;fona. Finalmente, se analiza la ciudad de Narva como espacio fronterizo e identitario, no solo en t&#x00E9;rminos geogr&#x00E1;ficos, sino como laboratorio de ciudadan&#x00ED;a plural. A trav&#x00E9;s de este an&#x00E1;lisis, se argumenta que hablar ruso no implica necesariamente una identidad pol&#x00ED;tica prorrusa, y que la integraci&#x00F3;n de minor&#x00ED;as es posible sin recurrir a la asimilaci&#x00F3;n, siempre que se reconozca la pluralidad ling&#x00FC;&#x00ED;stica dentro de un mismo pa&#x00ED;s.</p>
</sec>
<sec id="sec-2-108">
<title>Contexto hist&#x00F3;rico de los rus&#x00F3;fonos en Estonia</title>
<p>La presencia de poblaci&#x00F3;n de habla rusa en Estonia tiene ra&#x00ED;ces hist&#x00F3;ricas profundas, aunque la configuraci&#x00F3;n actual de esta minor&#x00ED;a se debe en gran medida a las pol&#x00ED;ticas demogr&#x00E1;ficas del siglo XX. Desde la incorporaci&#x00F3;n del territorio estonio al Imperio ruso en el siglo XVIII, tras las guerras del Norte, la regi&#x00F3;n ha estado expuesta a una influencia pol&#x00ED;tica, administrativa y cultural rusa sostenida. Ciudades como Narva, fundada por escandinavos en el siglo XIII, adquirieron una creciente importancia bajo dominio ruso, especialmente tras convertirse en puesto avanzado estrat&#x00E9;gico del imperio zarista. Asimismo, durante el periodo imperial se fundaron comunidades rusas permanentes, como las de los <italic>starovertsy</italic> (viejos creyentes) en torno al vecino lago Peipus, que lograron mantener su lengua, religi&#x00F3;n y costumbres incluso durante la independencia de entreguerras.</p>
<p>No obstante, antes de la Segunda Guerra Mundial, Estonia era un pa&#x00ED;s relativamente homog&#x00E9;neo desde el punto de vista &#x00E9;tnico: el censo de 1934 reflejaba una poblaci&#x00F3;n compuesta en un 88 % por estonios (<xref ref-type="bibr" rid="ref-23-108">Vihalemm, 1999</xref>). La ciudad de Narva, hoy mayoritariamente rusa, contaba entonces con mayor&#x00ED;a estonia, y las comunidades rusas se limitaban a ciertos enclaves hist&#x00F3;ricos. Fue a partir de la ocupaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica en 1940 y, sobre todo, tras la Segunda Guerra Mundial, cuando se produjo una transformaci&#x00F3;n profunda del equilibrio demogr&#x00E1;fico a causa de las pol&#x00ED;ticas de rusificaci&#x00F3;n promovidas desde Mosc&#x00FA;. Durante la ocupaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica (1940&#x2013;1991), y especialmente tras 1945, se impuls&#x00F3; una pol&#x00ED;tica activa de rusificaci&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica. La industrializaci&#x00F3;n planificada de Estonia, en particular la construcci&#x00F3;n de grandes f&#x00E1;bricas y centrales el&#x00E9;ctricas en el noreste del pa&#x00ED;s, atrajo a decenas de miles de trabajadores rusohablantes procedentes de otras rep&#x00FA;blicas sovi&#x00E9;ticas (<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-108">Laitin, 1998</xref>). Este proceso transform&#x00F3; el paisaje demogr&#x00E1;fico: en 1989, s&#x00F3;lo el 61,5 % de los habitantes de Estonia eran estonios &#x00E9;tnicos, mientras que los rusoparlantes (rusos, ucranianos o bielorrusos, entre otros) constitu&#x00ED;an cerca del 35 % (<xref ref-type="bibr" rid="ref-18-108">Smith et al., 1998</xref>: 112) aunque, como se observa en el mapa a continuaci&#x00F3;n, la distribuci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona es desigual en la naci&#x00F3;n b&#x00E1;ltica.</p>
<p>Con la recuperaci&#x00F3;n de la independencia en 1991, el nuevo Estado estonio se declar&#x00F3; sucesor jur&#x00ED;dico de la rep&#x00FA;blica anterior a la ocupaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica y adopt&#x00F3; una pol&#x00ED;tica de ciudadan&#x00ED;a restringida: solo se reconoc&#x00ED;a autom&#x00E1;ticamente a quienes hubieran sido ciudadanos antes de 1940 y a sus descendientes. El resto de la poblaci&#x00F3;n, mayoritariamente rusoparlante, deb&#x00ED;a naturalizarse, lo que implicaba aprobar un exigente examen de idioma estonio, una lengua de origen fino-ugrio emparentada con el finland&#x00E9;s, as&#x00ED; como de historia de Estonia (<xref ref-type="bibr" rid="ref-17-108">Seljamaa, 2012</xref>). Esta decisi&#x00F3;n dej&#x00F3; a decenas de miles de personas en una situaci&#x00F3;n de apatridia de facto, con un documento gris de residencia sin ciudadan&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref-19-108">Solska, 2011</xref>: 1091-1099). Aunque con el tiempo muchos han adquirido la ciudadan&#x00ED;a estonia, a&#x00FA;n hoy persisten casos de personas ap&#x00E1;tridas, y un porcentaje importante de rusoparlantes mantiene la ciudadan&#x00ED;a rusa, lo que complica la integraci&#x00F3;n plena en la vida pol&#x00ED;tica nacional.</p>
<fig id="fig-2-108">
<label>Ilustraci&#x00F3;n 2.</label>
<caption><title>Distribuci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona en las zonas rurales y urbanas de Estonia. Se observa una fuerte presencia de hablantes de ruso en el noreste del pa&#x00ED;s, especialmente en el condado de Ida-Viru y en determinadas zonas urbanas de Tallin, mientras que la mayor parte de las &#x00E1;reas rurales presentan una clara mayor&#x00ED;a eston&#x00F3;fona</title></caption>
<alt-text>Distribuci&#x00F3;n de la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona en las zonas rurales y urbanas de Estonia. Se observa una fuerte presencia de hablantes de ruso en el noreste del pa&#x00ED;s, especialmente en el condado de Ida-Viru y en determinadas zonas urbanas de Tallin, mientras que la mayor parte de las &#x00E1;reas rurales presentan una clara mayor&#x00ED;a eston&#x00F3;fona</alt-text>
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<attrib><italic>Fuente:</italic> <ext-link ext-link-type="uri" xlink:href="https://www.researchgate.net/figure/The-share-of-Russian-speakers-in-Estonian-rural-and-urban-neighbourhoods-2011_fig1_329190090">https://www.researchgate.net/figure/The-share-of-Russian-speakers-in-Estonian-rural-and-urban-neighbourhoods-2011_fig1_329190090</ext-link></attrib>
</fig>
<p>En paralelo, el idioma estonio fue declarado &#x00FA;nica lengua oficial del Estado. El ruso, que durante la &#x00E9;poca sovi&#x00E9;tica hab&#x00ED;a sido la lengua vehicular de la administraci&#x00F3;n, la educaci&#x00F3;n y los medios de comunicaci&#x00F3;n, fue relegado al &#x00E1;mbito privado (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-108">Ehala, 2009</xref>: 143). El sistema educativo estonio inici&#x00F3; una transici&#x00F3;n gradual hacia la ense&#x00F1;anza exclusivamente en estonio, estableciendo cuotas ling&#x00FC;&#x00ED;sticas que limitaban el porcentaje de materias que pod&#x00ED;an ser impartidas en ruso. La medida gener&#x00F3; tensiones con las comunidades rus&#x00F3;fonas, que percibieron la pol&#x00ED;tica como una forma de marginaci&#x00F3;n cultural (<xref ref-type="bibr" rid="ref-17-108">Seljamaa, 2012</xref>: 67-69). Conviene se&#x00F1;alar, sin embargo, que la situaci&#x00F3;n se debe a una medida revanchista: durante el periodo sovi&#x00E9;tico el estonio no fue prohibido ni erradicado, pero s&#x00ED; relegado a un uso principalmente rural, familiar o cultural, mientras que el ruso monopolizaba los espacios de prestigio y de poder. La presencia del estonio se manten&#x00ED;a en &#x00E1;mbitos simb&#x00F3;licos, como la impresi&#x00F3;n de billetes de rublo en lenguas de las rep&#x00FA;blicas, pero su peso en la vida p&#x00FA;blica quedaba subordinado al ruso. En este sentido, tanto en la etapa sovi&#x00E9;tica como en la independencia, la pol&#x00ED;tica ling&#x00FC;&#x00ED;stica ha tendido a favorecer una lengua en detrimento de la otra, lo que explica en parte las percepciones de alternancia en la marginaci&#x00F3;n.</p>
<p>En este contexto, la ciudad de Narva se convirti&#x00F3; en un s&#x00ED;mbolo ambiguo: por un lado, representa el legado sovi&#x00E9;tico y la persistencia de una identidad cultural rusa; por otro, se ha mantenido dentro del marco institucional estonio sin episodios de desestabilizaci&#x00F3;n graves. Su composici&#x00F3;n demogr&#x00E1;fica es el resultado directo del proceso de industrializaci&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica: actualmente, m&#x00E1;s del 95% de su poblaci&#x00F3;n tiene el ruso como lengua materna (<xref ref-type="bibr" rid="ref-20-108">Statistics Estonia, 2025</xref>), y una parte significativa posee ciudadan&#x00ED;a rusa o estatus de no ciudadano (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-108">Schulze y Pupcenoks, 2025</xref>: 1048-1059). En resumen, la configuraci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica de la comunidad rusoparlante en Estonia es el resultado de un proceso de colonizaci&#x00F3;n interna durante el periodo sovi&#x00E9;tico, seguido de una estrategia estatal de consolidaci&#x00F3;n nacional orientada a reforzar la lengua y la cultura estonias. Esta tensi&#x00F3;n entre legado sovi&#x00E9;tico e identidad nacional postsovi&#x00E9;tica sigue marcando las pol&#x00ED;ticas p&#x00FA;blicas y la percepci&#x00F3;n mutua entre mayor&#x00ED;a y minor&#x00ED;a. Uno de los momentos que mejor refleja esta dualidad estonia se produjo en abril de 2007, cuando el gobierno estonio decidi&#x00F3; trasladar del centro de Tallin al cementerio militar un monumento sovi&#x00E9;tico conocido como el <italic>soldado de bronce.</italic> Para muchos estonios, se trataba de un s&#x00ED;mbolo de la ocupaci&#x00F3;n; para los rus&#x00F3;fonos, representaba la victoria sobre el nazismo. Las protestas derivaron en disturbios que dejaron un muerto y m&#x00E1;s de cien heridos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-108">Ehala, 2009</xref>: 150). La reacci&#x00F3;n de Mosc&#x00FA; fue inmediata, acusando al gobierno estonio de profanar la memoria sovi&#x00E9;tica, mientras que en Estonia el incidente reforz&#x00F3; la percepci&#x00F3;n de que el Kremlin segu&#x00ED;a utilizando a los rus&#x00F3;fonos como herramienta de presi&#x00F3;n externa.</p>
</sec>
<sec id="sec-3-108">
<title>Situaci&#x00F3;n sociopol&#x00ED;tica actual: pol&#x00ED;ticas ling&#x00FC;&#x00ED;sticas y tensiones geopol&#x00ED;ticas</title>
<p>En los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os, Estonia ha acelerado su pol&#x00ED;tica de integraci&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica como parte de una estrategia m&#x00E1;s amplia para reforzar la cohesi&#x00F3;n nacional en un contexto geopol&#x00ED;tico inestable. La guerra en Ucrania, iniciada por Rusia en febrero de 2022, ha provocado un endurecimiento de las posturas en materia de seguridad interior, identidad nacional y uso del idioma ruso en el espacio p&#x00FA;blico (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-108">Schulze y Pupcenoks, 2025</xref>: 1045-1051).</p>
<p>Uno de los pilares de esta nueva etapa ha sido la aprobaci&#x00F3;n de la reforma educativa que establece la transici&#x00F3;n de todas las escuelas p&#x00FA;blicas al estonio como lengua de ense&#x00F1;anza. En diciembre de 2022, el <italic>Riigikogu</italic> aprob&#x00F3; por mayor&#x00ED;a una ley que establece que, a partir del curso 2024/2025, los centros preescolares y los cursos primero y cuarto deber&#x00E1;n impartirse exclusivamente en estonio, extendi&#x00E9;ndose gradualmente al resto del sistema. Se prev&#x00E9; que el proceso est&#x00E9; completamente implementado para 2030 (<xref ref-type="bibr" rid="ref-7-108">Estonian Ministry of Culture, s.f.</xref>).</p>
<p>El objetivo declarado es garantizar la igualdad de oportunidades y evitar que los estudiantes de habla rusa queden marginados del acceso a la educaci&#x00F3;n superior o al mercado laboral. Seg&#x00FA;n datos del propio Ministerio, los alumnos de escuelas rusas presentaban resultados significativamente m&#x00E1;s bajos en comprensi&#x00F3;n lectora y ciencias. De ah&#x00ED; que, desde la l&#x00F3;gica oficial, el tr&#x00E1;nsito al estonio como lengua de ense&#x00F1;anza deb&#x00ED;a servir para mejorar los indicadores acad&#x00E9;micos y asegurar una integraci&#x00F3;n plena. No obstante, esta argumentaci&#x00F3;n resulta ambivalente: por un lado, es cierto que exist&#x00ED;a un &#x201C;sistema paralelo&#x201D; de escolarizaci&#x00F3;n en ruso, con consecuencias visibles en el rendimiento y en la movilidad social; pero, por otro, numerosos investigadores han se&#x00F1;alado que el cambio ling&#x00FC;&#x00ED;stico por s&#x00ED; solo no garantiza una mejora autom&#x00E1;tica en los resultados educativos, y que el riesgo de marginaci&#x00F3;n persiste si no se acompa&#x00F1;a de pol&#x00ED;ticas de apoyo espec&#x00ED;ficas (<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-108">Laitin, 1998</xref>). En este sentido, se puede afirmar que, aunque la gradualidad de la reforma aparentemente buscaba mitigar ese efecto de exclusi&#x00F3;n, las percepciones entre la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona fueron de imposici&#x00F3;n m&#x00E1;s que de integraci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref-11-108">K&#x00FC;&#x00FC;n, 2008</xref>: 194).</p>
<p>Sin embargo, esta transici&#x00F3;n no est&#x00E1; exenta de retos. Numerosos docentes de escuelas rus&#x00F3;fonas carecen del nivel requerido en estonio para impartir clases, y muchos padres temen que sus hijos sufran dificultades acad&#x00E9;micas durante los primeros a&#x00F1;os. Aunque el gobierno ha previsto programas de formaci&#x00F3;n y apoyo, la percepci&#x00F3;n en regiones como Ida-Virumaa sigue siendo ambivalente (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-108">Kalmus et al., 2020</xref>). Adem&#x00E1;s, el nuevo clima pol&#x00ED;tico posterior a la invasi&#x00F3;n de Ucrania ha provocado un cierre simb&#x00F3;lico hacia todo lo que se percibe como influencia rusa. Las emisoras de radio en ruso, los medios impresos y digitales, e incluso iniciativas culturales locales han sido objeto de escrutinio. Algunas publicaciones han sido retiradas de bibliotecas p&#x00FA;blicas y se han denunciado casos de censura preventiva o cancelaci&#x00F3;n de proyectos por estar en lengua rusa, incluso si su contenido era favorable a los valores democr&#x00E1;ticos europeos. Esta tendencia ha generado preocupaci&#x00F3;n entre intelectuales estonios, que alertan del riesgo de erosionar el pluralismo ling&#x00FC;&#x00ED;stico en nombre de una pretendida seguridad.</p>
<p>La situaci&#x00F3;n tambi&#x00E9;n ha creado una paradoja en la diplomacia cultural: mientras Estonia promueve la libertad de expresi&#x00F3;n y la diversidad ling&#x00FC;&#x00ED;stica como valores europeos fundamentales, las medidas internas aplicadas a los rus&#x00F3;fonos han sido percibidas por algunos observadores como restrictivas. Esta tensi&#x00F3;n se acent&#x00FA;a cuando se aplican pol&#x00ED;ticas uniformes a colectivos diversos: hay una diferencia importante entre los ciudadanos leales que usan el ruso como lengua materna y los individuos que expresan p&#x00FA;blicamente simpat&#x00ED;as prorrusas. En este sentido, el caso del pol&#x00ED;tico estonio Aivo Peterson ha cobrado notoriedad. Fundador del movimiento Koos, fue detenido en 2023 por supuesta colaboraci&#x00F3;n con las autoridades rusas. Su formaci&#x00F3;n, con una presencia electoral marginal, hab&#x00ED;a defendido abiertamente posturas favorables al Kremlin y criticado la ayuda militar de Estonia a Ucrania. Seg&#x00FA;n las autoridades, Peterson habr&#x00ED;a cruzado varias veces la frontera con Rusia para grabar v&#x00ED;deos con narrativas alineadas con los intereses del Kremlin, lo que justific&#x00F3; su arresto bajo cargos de colaboraci&#x00F3;n con potencias extranjeras y desinformaci&#x00F3;n (<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-108">ERR News, 2023</xref>). Aunque no se han hecho p&#x00FA;blicas pruebas concluyentes, su caso ha polarizado la opini&#x00F3;n p&#x00FA;blica, dividiendo a quienes lo consideran un traidor y a quienes lo ven como v&#x00ED;ctima de una caza de brujas ideol&#x00F3;gica.</p>
    <p>El debate ling&#x00FC;&#x00ED;stico ha reflejado las l&#x00ED;neas divisorias del sistema de partidos estonio. El Partido Reformista, de tendencia liberal y proeuropea, ha sido el principal impulsor de la reforma, apoyado por Isamaa y el partido de ultraderecha EKRE. Estas formaciones comparten la visi&#x00F3;n de que la lengua nacional es un elemento esencial para la seguridad del Estado (<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-108">Rannut, 2008</xref>). En cambio, el Partido del Centro, hist&#x00F3;ricamente vinculado al electorado ruso, ha manifestado reservas. Aunque oficialmente no se opone a la ense&#x00F1;anza en estonio, ha abogado por una transici&#x00F3;n m&#x00E1;s gradual y con mayores garant&#x00ED;as de inclusi&#x00F3;n. Este posicionamiento refleja su intento de mantener el apoyo en ciudades como Narva o Kohtla-J&#x00E4;rve, donde la comunidad rus&#x00F3;fona constituye la mayor&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref-15-108">Rannut, 2008</xref>: 423-424). Por su parte, el Partido Socialdem&#x00F3;crata ha adoptado una posici&#x00F3;n intermedia, apoyando la reforma, pero insistiendo en la necesidad de evitar la exclusi&#x00F3;n y la estigmatizaci&#x00F3;n. Organizaciones de la sociedad civil, como la Fundaci&#x00F3;n de Integraci&#x00F3;n, han abogado por un enfoque de integraci&#x00F3;n basado en el di&#x00E1;logo y el reconocimiento mutuo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-108">Lindemann y Saar, 2012</xref>).</p>
<p>A medida que Estonia reafirma su pertenencia a la OTAN y la Uni&#x00F3;n Europea, el reto consiste en demostrar que la defensa de su soberan&#x00ED;a y cohesi&#x00F3;n no consiste necesariamente en la homogeneizaci&#x00F3;n cultural, sino que deber&#x00ED;a pasar por la capacidad de integrar la diversidad interna en un marco democr&#x00E1;tico. La pluralidad ling&#x00FC;&#x00ED;stica puede ser compatible con una identidad nacional robusta, siempre que se gestione con pol&#x00ED;ticas sensibles, horizontales y respetuosas con la memoria de los grupos hist&#x00F3;ricos. En este sentido, el desaf&#x00ED;o no es &#x00FA;nicamente t&#x00E9;cnico o pedag&#x00F3;gico, relacionado con la ense&#x00F1;anza de lenguas o la adquisici&#x00F3;n de competencias, sino tambi&#x00E9;n pol&#x00ED;tico y simb&#x00F3;lico, pues remite a la cuesti&#x00F3;n de c&#x00F3;mo definir qui&#x00E9;n pertenece a la comunidad nacional.</p>
</sec>
<sec id="sec-4-108">
<title>Entre seguridad y derechos: represi&#x00F3;n del activismo prorruso y sus implicaciones democr&#x00E1;ticas</title>
<p>El conflicto de Ucrania ha provocado no solo un replanteamiento de las pol&#x00ED;ticas exteriores y de defensa de los Estados b&#x00E1;lticos, sino tambi&#x00E9;n un refuerzo sustancial de las medidas de seguridad interior. En Estonia, como en otros pa&#x00ED;ses de la regi&#x00F3;n, el temor a la desestabilizaci&#x00F3;n interna y a las operaciones de influencia h&#x00ED;brida ha dado lugar a una vigilancia m&#x00E1;s activa de los discursos p&#x00FA;blicos percibidos, por parte del gobierno estonio, como prorrusos o desestabilizadores.</p>
<p>La respuesta p&#x00FA;blica fue, en su mayor&#x00ED;a, de apoyo a la actuaci&#x00F3;n del Estado, que fue interpretada como una defensa leg&#x00ED;tima frente a amenazas h&#x00ED;bridas. Sin embargo, el caso suscit&#x00F3; tambi&#x00E9;n un debate relevante sobre los l&#x00ED;mites de la libertad de expresi&#x00F3;n en contextos de alta tensi&#x00F3;n geopol&#x00ED;tica. Algunos sectores, tanto dentro como fuera del pa&#x00ED;s, alertaron sobre el riesgo de que el combate contra la desinformaci&#x00F3;n se convierta en un pretexto para reprimir el disenso o para vigilar de forma desproporcionada a ciudadanos rus&#x00F3;fonos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-108">Schulze y Pupcenoks, 2025</xref>: 1038-1054).</p>
<p>Este dilema pone de relieve la tensi&#x00F3;n estructural entre seguridad e inclusi&#x00F3;n, particularmente en sociedades como la estonia, donde el tejido social es pluriling&#x00FC;e y donde el legado de desconfianza mutua entre comunidades a&#x00FA;n no ha sido completamente superado. El umbral que separa la leg&#x00ED;tima protecci&#x00F3;n de la soberan&#x00ED;a nacional de la vulneraci&#x00F3;n de derechos fundamentales puede volverse especialmente borroso en regiones como Ida-Virumaa o la propia ciudad de Narva, donde una parte significativa de la poblaci&#x00F3;n se informa en medios rusos y puede mantener una visi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de ciertas decisiones gubernamentales sin que ello implique autom&#x00E1;ticamente una deslealtad hacia el Estado.</p>
<p>Las autoridades estonias han insistido en que sus actuaciones no est&#x00E1;n dirigidas contra el idioma ruso ni contra la identidad cultural de la minor&#x00ED;a, sino exclusivamente contra acciones que comprometen la seguridad nacional. Sin embargo, el contexto actual, marcado por un incremento del nacionalismo defensivo, ha dificultado el establecimiento de espacios seguros para la expresi&#x00F3;n matizada. En la pr&#x00E1;ctica, se observa un endurecimiento del discurso oficial, as&#x00ED; como de ciertas pr&#x00E1;cticas, donde las narrativas cr&#x00ED;ticas, incluso cuando no suponen una amenaza directa, pueden ser r&#x00E1;pidamente categorizadas como peligrosas o desinformadoras. Este fen&#x00F3;meno no es exclusivo de Estonia. En toda Europa, y especialmente en los pa&#x00ED;ses fronterizos con Rusia, se ha producido una expansi&#x00F3;n de las competencias de los servicios de seguridad en paralelo a una creciente preocupaci&#x00F3;n por la estabilidad interna. No obstante, la eficacia de estas pol&#x00ED;ticas debe ser evaluada no solo en t&#x00E9;rminos de contenci&#x00F3;n del riesgo, sino tambi&#x00E9;n en funci&#x00F3;n de su impacto sobre la cohesi&#x00F3;n social y la confianza institucional.</p>
<p>En Estonia, uno de los principales desaf&#x00ED;os es evitar que las medidas de vigilancia generen una percepci&#x00F3;n de discriminaci&#x00F3;n o sospecha generalizada sobre la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona. El fortalecimiento de la seguridad debe ir acompa&#x00F1;ado de una estrategia de comunicaci&#x00F3;n transparente, programas de educaci&#x00F3;n c&#x00ED;vica multiling&#x00FC;es y mecanismos de participaci&#x00F3;n inclusivos. Solo as&#x00ED; se podr&#x00E1; evitar la consolidaci&#x00F3;n de una ciudadan&#x00ED;a fragmentada, donde ciertos grupos se sientan sistem&#x00E1;ticamente observados, silenciados o excluidos del debate p&#x00FA;blico. En definitiva, la represi&#x00F3;n del activismo de habla rusa refleja una tensi&#x00F3;n entre la protecci&#x00F3;n del Estado y el respeto a las libertades fundamentales. No obstante, se advierte que no solo se han restringido las actividades expl&#x00ED;citamente prorrusas, sino que en ocasiones los derechos de la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona en su conjunto se han visto progresivamente limitados, lo que corre el riesgo de generar una inseguridad mayor a largo plazo. La clave radica en mantener una vigilancia proporcional, sustentada en evidencias claras y no en estereotipos identitarios, pues de lo contrario se fomenta la desconfianza y se alimenta la narrativa de exclusi&#x00F3;n. En regiones como Narva, donde la confianza institucional puede ser m&#x00E1;s fr&#x00E1;gil y la identidad rusa se expresa con naturalidad, la gesti&#x00F3;n de estos equilibrios se convierte en una prueba crucial para la estabilidad del pa&#x00ED;s. De hecho, cabe preguntarse si estas medidas contribuyen realmente a reforzar la seguridad o si, por el contrario, intensifican la tensi&#x00F3;n con Rusia y podr&#x00ED;an contribuir a la radicalizaci&#x00F3;n de ciertos sectores de la comunidad rus&#x00F3;fona. Sin duda, reforzar la seguridad no puede ser sin&#x00F3;nimo de erosionar los derechos de las minor&#x00ED;as.</p>
</sec>
<sec id="sec-5-108">
<title>Narva: ciudad frontera, s&#x00ED;mbolo de tensiones y esperanza de integraci&#x00F3;n</title>
<p>Narva representa uno de los espacios m&#x00E1;s singulares y simb&#x00F3;licos del mapa pol&#x00ED;tico y cultural de Estonia. Situada en el extremo noreste del pa&#x00ED;s, a orillas del r&#x00ED;o del mismo nombre que marca la frontera con Rusia, es una ciudad de mayor&#x00ED;a abrumadoramente rus&#x00F3;fona (<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-108">Laitin, 1998</xref>). El car&#x00E1;cter fronterizo de Narva se refleja en su urbanismo: el puente que la conecta con la ciudad rusa de Ivang&#x00F3;rod permite observar, desde la ribera estonia, la bandera de la Federaci&#x00F3;n Rusa ondeando a escasos metros. Las fortalezas enfrentadas de ambas orillas, la de Narva y la de Ivangorod, se han convertido en met&#x00E1;foras visuales del di&#x00E1;logo tenso entre los dos Estados (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-108">Schulze y Pupcenoks, 2025</xref>: 1035-1059). A nivel geopol&#x00ED;tico, Narva ha sido objeto de especulaci&#x00F3;n por parte de analistas occidentales, que la han descrito como un posible punto de intervenci&#x00F3;n rusa en el marco de una hipot&#x00E9;tica expansi&#x00F3;n de su doctrina de &#x201C;protecci&#x00F3;n de compatriotas&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-21-108">Toal, 2019</xref>: 145). No obstante, diversos estudios emp&#x00ED;ricos y encuestas sociol&#x00F3;gicas contradicen la idea de que Narva sea un enclave prorruso dispuesto a desafiar la soberan&#x00ED;a estonia. Por el contrario, la mayor&#x00ED;a de sus habitantes se declara leal al Estado estonio, aunque con reivindicaciones claras en materia de derechos ling&#x00FC;&#x00ED;sticos y reconocimiento cultural (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-108">Kalmus et al., 2020</xref>: 58). El uso del ruso en la vida cotidiana no implica simpat&#x00ED;a hacia el Kremlin; de hecho, muchos ciudadanos de Narva han condenado la invasi&#x00F3;n de Ucrania, aunque en algunos casos lo hayan hecho en t&#x00E9;rminos m&#x00E1;s ambiguos que en el resto del pa&#x00ED;s (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-108">ERR News, 2022</xref>).</p>
<p>Las autoridades estonias han tratado de reforzar la presencia del Estado en la regi&#x00F3;n mediante inversiones en infraestructuras, actividades culturales y campa&#x00F1;as de integraci&#x00F3;n. En el &#x00E1;mbito educativo, el Ministerio de Educaci&#x00F3;n contradice la idea de exclusi&#x00F3;n hacia lo ruso afirmando que se han financiado programas para mejorar la ense&#x00F1;anza del estonio como segunda lengua con el fin de fomentar la participaci&#x00F3;n c&#x00ED;vica de los j&#x00F3;venes rus&#x00F3;fonos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-108">Estonian Government, s.f.</xref>). Sin embargo, estos esfuerzos de integraci&#x00F3;n conviven con una clara voluntad de distanciamiento respecto a Rusia. En 2018, el gobierno estonio inici&#x00F3; la construcci&#x00F3;n de un muro en la frontera con Rusia, justificado oficialmente por la necesidad de responder a la tensi&#x00F3;n territorial. En 2022, se inaugur&#x00F3; un nuevo edificio fronterizo con dise&#x00F1;o moderno y vigilancia reforzada, como se&#x00F1;al del control estatal y s&#x00ED;mbolo de apertura europea.</p>
<p>Muchos habitantes de Narva consideran que, pese a las inversiones y los programas de integraci&#x00F3;n, el resto del pa&#x00ED;s los percibe con desconfianza, como &#x201C;ciudadanos de segunda&#x201D; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-108">Ehala, 2009</xref>: 139-158). Esta brecha simb&#x00F3;lica se acent&#x00FA;a con medidas como la retirada de monumentos sovi&#x00E9;ticos, como el tanque conmemorativo de la Segunda Guerra Mundial que fue trasladado en agosto de 2022. La decisi&#x00F3;n, aunque coherente con la pol&#x00ED;tica nacional de eliminaci&#x00F3;n del pasado sovi&#x00E9;tico, provoc&#x00F3; manifestaciones en Narva y tensiones con las autoridades locales (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-108">ERR News, 2022</xref>). En definitiva, el Estado estonio combina estrategias de integraci&#x00F3;n interna con pol&#x00ED;ticas que buscan, simult&#x00E1;neamente, marcar una frontera simb&#x00F3;lica y pol&#x00ED;tica con Rusia.</p>
<p>Pese a estos episodios, Narva no ha experimentado movimientos separatistas ni demandas de autonom&#x00ED;a. La estructura institucional de Estonia, basada en un Estado unitario y centralizado, no permite f&#x00F3;rmulas de autogobierno regional, pero la ciudadan&#x00ED;a de Narva ha demostrado una notable resiliencia dentro del marco estatal. La integraci&#x00F3;n, aunque imperfecta, se ha consolidado como realidad cotidiana, especialmente entre las nuevas generaciones que dominan el estonio con mayor soltura (<xref ref-type="bibr" rid="ref-11-108">K&#x00FC;&#x00FC;n, 2008</xref>: 23). Habr&#x00ED;a que plantearse si esta mejora en las competencias comunicativas en estonio se debe a la iniciativa propia o a una imposici&#x00F3;n, ya que sin estonio es dif&#x00ED;cil acceder a puestos de trabajo de calidad.</p>
<p>En s&#x00ED;ntesis, Narva constituye un caso de estudio fronterizo valioso. Pese a las tensiones, la ciudad y su regi&#x00F3;n representan un ejemplo de c&#x00F3;mo la coexistencia de identidades ling&#x00FC;&#x00ED;sticas puede canalizarse dentro de un proyecto pol&#x00ED;tico en com&#x00FA;n, siempre que se garantice el respeto a la diversidad cultural y se eviten las pol&#x00ED;ticas de asimilaci&#x00F3;n forzosa. No obstante, los habitantes de Narva mantienen, en gran medida, una identidad m&#x00E1;s pr&#x00F3;xima al universo cultural ruso que al estonio, lo cual se refleja en las pr&#x00E1;cticas ling&#x00FC;&#x00ED;sticas cotidianas, el consumo medi&#x00E1;tico y las redes familiares. El predominio del ruso en la esfera local no es solo el resultado de pol&#x00ED;ticas de marginaci&#x00F3;n, sino tambi&#x00E9;n de una continuidad hist&#x00F3;rica y de una socializaci&#x00F3;n comunitaria muy marcada. Ahora bien, la insistencia estatal en reforzar la ense&#x00F1;anza del estonio y en vincular la ciudadan&#x00ED;a plena a la competencia ling&#x00FC;&#x00ED;stica busca equilibrar esta balanza, aunque a menudo se percibe m&#x00E1;s como un mecanismo de presi&#x00F3;n que como una pol&#x00ED;tica de inclusi&#x00F3;n. En este sentido, la coexistencia de identidades, lejos de estar asegurada, se encuentra en riesgo de tensionarse, especialmente si las medidas de integraci&#x00F3;n se entienden como imposiciones y no como oportunidades compartidas.</p>
</sec>
<sec id="sec-6-108">
<title>&#x00BF;Es posible hablar ruso y ser proeuropeo? Complejidad identitaria y modelos de ciudadan&#x00ED;a inclusiva</title>
<p>El caso de Narva pone en cuesti&#x00F3;n uno de los supuestos m&#x00E1;s extendidos en el an&#x00E1;lisis geopol&#x00ED;tico contempor&#x00E1;neo: la asociaci&#x00F3;n entre lengua y lealtad pol&#x00ED;tica. A menudo se presume que el uso del ruso fuera de la Federaci&#x00F3;n Rusa implica una identidad prorrusa o, incluso, una predisposici&#x00F3;n hacia la desestabilizaci&#x00F3;n del orden estatal. Esta l&#x00F3;gica ha sido instrumentalizada por el Kremlin, que ha justificado su intervenci&#x00F3;n en Ucrania y otras regiones postsovi&#x00E9;ticas en nombre de la defensa de los &#x201C;compatriotas rusos&#x201D; (<italic>sootechestvenniki</italic>) (<xref ref-type="bibr" rid="ref-24-108">Zevelev, 2008</xref>: 55). No obstante, tal premisa no solo simplifica en exceso la realidad identitaria de las minor&#x00ED;as rus&#x00F3;fonas, sino que tambi&#x00E9;n ignora las trayectorias espec&#x00ED;ficas de cada contexto nacional, as&#x00ED; como la capacidad de los hablantes para negociar m&#x00FA;ltiples identidades.</p>
<p>En Estonia, as&#x00ED; como en otras rep&#x00FA;blicas exsovi&#x00E9;ticas, los rus&#x00F3;fonos no constituyen un bloque homog&#x00E9;neo. Existen diferencias generacionales, sociales y geogr&#x00E1;ficas significativas. Mientras los mayores, especialmente aquellos que emigraron durante la &#x00E9;poca sovi&#x00E9;tica (<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-108">Aidarov y Drechsler, 2013</xref>: 103-108), suelen tener un mayor apego cultural a las estructuras de entonces y una competencia limitada en estonio, los j&#x00F3;venes rus&#x00F3;fonos, especialmente en contextos urbanos, tienden a tener una identidad m&#x00E1;s h&#x00ED;brida, digitalizada y orientada hacia el europe&#x00ED;smo (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-108">Schulze y Pupcenoks, 2025</xref>: 1047-1054). Muchos de ellos han estudiado en centros biling&#x00FC;es, trabajan en entornos multiculturales y consumen contenidos medi&#x00E1;ticos tanto en estonio o ruso como en ingl&#x00E9;s o en otras lenguas. Esta generaci&#x00F3;n no se siente interpelada por la ret&#x00F3;rica de Mosc&#x00FA;, sino que busca reconocimiento dentro de la sociedad estonia sin renunciar a su lengua materna.</p>
<p>La ciudadan&#x00ED;a estonia, aunque formalmente accesible para todos los nacidos en el pa&#x00ED;s o residentes desde hace d&#x00E9;cadas siempre y cuando aprueben un examen, no garantiza por s&#x00ED; sola la inclusi&#x00F3;n simb&#x00F3;lica. A&#x00FA;n persisten desigualdades materiales y percepciones sociales de &#x201C;ciudadan&#x00ED;a incompleta&#x201D;. El hecho de que una parte significativa de los rus&#x00F3;fonos siga sin ciudadan&#x00ED;a o con pasaportes grises indica una desconfianza hist&#x00F3;rica que no se ha resuelto del todo. La percepci&#x00F3;n de exclusi&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica o el trato desigual en la administraci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, en los medios de comunicaci&#x00F3;n o en el acceso a empleos de alta cualificaci&#x00F3;n puede alimentar sentimientos de alienaci&#x00F3;n. Pero al mismo tiempo, estas tensiones tambi&#x00E9;n han dado lugar a formas creativas de reapropiaci&#x00F3;n de la ciudadan&#x00ED;a.</p>
<p>El modelo estonio se ha basado en una concepci&#x00F3;n c&#x00ED;vica de la naci&#x00F3;n, pero con rasgos etnoling&#x00FC;&#x00ED;sticos arraigados: la lengua estonia opera como marcador de pertenencia leg&#x00ED;tima. Esta concepci&#x00F3;n es comprensible en un pa&#x00ED;s que ha vivido la rusificaci&#x00F3;n, la ocupaci&#x00F3;n militar y el silenciamiento identitario. Sin embargo, puede volverse contraproducente si la lengua se transforma en criterio excluyente y se utiliza como frontera simb&#x00F3;lica que impide la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica de quienes no dominan el idioma nacional (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-108">Ehala, 2009</xref>: 152).</p>
<p>La experiencia de Narva demuestra que es posible construir una ciudadan&#x00ED;a leal sobre bases pluriling&#x00FC;es, siempre que se reconozca la legitimidad de esas diferencias dentro del marco constitucional. Las escuelas que han implementado modelos de transici&#x00F3;n gradual, con apoyo pedag&#x00F3;gico y recursos interculturales, han mostrado resultados positivos en la integraci&#x00F3;n sin renunciar al ruso como lengua de socializaci&#x00F3;n primaria.</p>
<p>Este dilema no es exclusivo del contexto b&#x00E1;ltico. En Ucrania, por ejemplo, millones de ciudadanos rusohablantes han combatido por la integridad territorial del pa&#x00ED;s desde 2014, desmintiendo la narrativa de que hablar ruso equivale a ser prorruso. Del mismo modo, en Kazajist&#x00E1;n, donde el ruso sigue siendo lengua cooficial y de facto de comunicaci&#x00F3;n inter&#x00E9;tnica, las autoridades han reforzado su soberan&#x00ED;a cultural sin prohibir ni marginar el ruso. En Finlandia, la comunidad suecoparlante ha convivido con la mayor&#x00ED;a finesa sin conflictos identitarios estructurales, gracias a una institucionalizaci&#x00F3;n adecuada del biling&#x00FC;ismo. Tambi&#x00E9;n en B&#x00E9;lgica, Suiza o Canad&#x00E1; se han desarrollado modelos federales o consociativos donde la lengua no es barrera para la participaci&#x00F3;n c&#x00ED;vica, sino un elemento articulador de la diversidad interna. En estos casos, las lenguas minoritarias no han sido vistas como obst&#x00E1;culos al proyecto nacional, sino como elementos constitutivos de una naci&#x00F3;n plural. De hecho, estos modelos ofrecen valiosas lecciones a Estonia: la lengua oficial puede coexistir con otros idiomas en el espacio p&#x00FA;blico, siempre que haya voluntad pol&#x00ED;tica y estructuras normativas que lo sostengan.</p>
<p>En muchos sectores de la sociedad postsovi&#x00E9;tica, el ruso contin&#x00FA;a siendo percibido como una &#x201C;lengua extranjera interior&#x201D;, y los hablantes de ruso como potenciales agentes de inestabilidad. Este imaginario se refuerza a trav&#x00E9;s de medios de comunicaci&#x00F3;n sensacionalistas, narrativas securitarias y una polarizaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica creciente. La vinculaci&#x00F3;n autom&#x00E1;tica entre idioma y lealtad nacional simplifica en exceso los procesos identitarios contempor&#x00E1;neos, que son cada vez m&#x00E1;s transnacionales, digitales y complejos. Muchos rusohablantes de Estonia ni siquiera han pisado territorio ruso alguna vez en su vida.</p>
<p>La posibilidad de ser rusohablante y, al mismo tiempo sentirse europeo, no es contradictoria. Como se&#x00F1;ala <xref ref-type="bibr" rid="ref-22-108">Anna Verschik (2005</xref>: 385), las identidades ling&#x00FC;&#x00ED;sticas no son bloques cerrados, sino repertorios flexibles que se adaptan a contextos y experiencias. En Narva, muchos ciudadanos emplean el ruso en su vida cotidiana, consumen medios estonios e internacionales, y participan activamente en procesos democr&#x00E1;ticos. Votan, critican al gobierno, debaten en foros ciudadanos y forman parte de redes c&#x00ED;vicas que trabajan por la inclusi&#x00F3;n. Algunos incluso se han convertido en referentes p&#x00FA;blicos que defienden la democracia liberal desde una identidad cultural biling&#x00FC;e.</p>
<p>En este contexto, la clave est&#x00E1; en superar la dicotom&#x00ED;a entre lengua e identidad pol&#x00ED;tica. No se trata de negar la importancia del estonio como lengua nacional, sino de evitar convertirlo en una herramienta de exclusi&#x00F3;n. Un modelo de ciudadan&#x00ED;a inclusiva requiere garantizar el aprendizaje del estonio como herramienta de movilidad y participaci&#x00F3;n, al tiempo que se protege el derecho a utilizar la lengua rusa en todos los &#x00E1;mbitos de la vida cotidiana y se combate la discriminaci&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica.</p>
<p>En definitiva, hablar ruso no debe ser percibido como una amenaza, sino como una oportunidad para repensar la naci&#x00F3;n desde par&#x00E1;metros posnacionales e inclusivos. El caso de Narva &#x2014;y otros similares en Ucrania, Kazajist&#x00E1;n o Letonia&#x2014; demuestra que la lealtad democr&#x00E1;tica no se mide por la lengua que se habla, sino por el compromiso con los valores compartidos. Frente a los discursos esencialistas, la pol&#x00ED;tica ling&#x00FC;&#x00ED;stica debe fundarse en el respeto a la diversidad, la equidad de oportunidades y la construcci&#x00F3;n de un futuro com&#x00FA;n que no exija renuncias identitarias.</p>
</sec>
<sec id="sec-7-108">
<title>Conclusiones</title>
<p>El caso de Narva como ciudad fronteriza y la situaci&#x00F3;n de los rus&#x00F3;fonos en Estonia ilustran de forma paradigm&#x00E1;tica las tensiones entre lengua, identidad y soberan&#x00ED;a en el espacio postsovi&#x00E9;tico. A trav&#x00E9;s del an&#x00E1;lisis de la evoluci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica, las pol&#x00ED;ticas ling&#x00FC;&#x00ED;sticas contempor&#x00E1;neas y el contexto geopol&#x00ED;tico actual, este art&#x00ED;culo ha mostrado c&#x00F3;mo una comunidad ling&#x00FC;&#x00ED;sticamente diferenciada puede integrarse dentro de un Estado nacional sin necesidad de asimilaci&#x00F3;n forzosa ni renuncia a su identidad cultural.</p>
<p>Las pol&#x00ED;ticas estonias de promoci&#x00F3;n del idioma nacional han sido, en gran medida, comprensibles desde la l&#x00F3;gica de la reparaci&#x00F3;n hist&#x00F3;rica. Tras d&#x00E9;cadas de rusificaci&#x00F3;n impuesta, el restablecimiento del estonio como lengua de Estado se convirti&#x00F3; en un s&#x00ED;mbolo de emancipaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica y cultural. No obstante, cuando estas pol&#x00ED;ticas se aplican de forma inflexible o sin mecanismos de acompa&#x00F1;amiento pedag&#x00F3;gico y social adecuados, pueden producir efectos no deseados. Entre ellos destacan la consolidaci&#x00F3;n de percepciones de exclusi&#x00F3;n, la fragmentaci&#x00F3;n del espacio p&#x00FA;blico y una narrativa t&#x00E1;cita de ciudadanos de primera y de segunda en funci&#x00F3;n de la lengua materna. Las reformas recientes, como la eliminaci&#x00F3;n del ruso como lengua vehicular en la educaci&#x00F3;n p&#x00FA;blica, plantean no solo desaf&#x00ED;os pedag&#x00F3;gicos y log&#x00ED;sticos, sino tambi&#x00E9;n dilemas &#x00E9;ticos vinculados a la equidad y la cohesi&#x00F3;n social, adem&#x00E1;s de generar agravios y acrecentar las tensiones entre la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona y las instituciones estatales.</p>
<p>Frente a los discursos de alarma que han descrito Narva como una &#x201C;bomba geopol&#x00ED;tica&#x201D; o &#x201C;la pr&#x00F3;xima Crimea&#x201D;, el an&#x00E1;lisis emp&#x00ED;rico revela una realidad m&#x00E1;s matizada. La mayor&#x00ED;a de sus habitantes no manifiestan deseos de secesi&#x00F3;n ni alineamiento con los objetivos del Kremlin. Por el contrario, lo que se observa es una ciudadan&#x00ED;a que, aun expresando demandas de reconocimiento cultural y ling&#x00FC;&#x00ED;stico, participa activamente en la vida democr&#x00E1;tica del pa&#x00ED;s y valora las garant&#x00ED;as del Estado de derecho. Este hallazgo es especialmente relevante en el contexto de la guerra en Ucrania, donde la manipulaci&#x00F3;n identitaria de los rus&#x00F3;fonos ha sido utilizada como pretexto para la agresi&#x00F3;n militar. Sin embargo, las percepciones de marginaci&#x00F3;n cultural y las restricciones ling&#x00FC;&#x00ED;sticas pueden generar agravios acumulativos que, lejos de reforzar la seguridad, tienden a acrecentar las tensiones y a alimentar narrativas de exclusi&#x00F3;n en la frontera oriental de Estonia. En todo caso, Narva podr&#x00ED;a demostrar que es posible mantener la lengua rusa como medio de comunicaci&#x00F3;n y socializaci&#x00F3;n sin que ello suponga un riesgo para la estabilidad del Estado, siempre que se garantice un marco institucional claro y respetuoso.</p>
<p>M&#x00E1;s all&#x00E1; del caso estonio, la experiencia de Narva ofrece lecciones aplicables a otras sociedades contempor&#x00E1;neas con minor&#x00ED;as ling&#x00FC;&#x00ED;sticas percibidas como &#x201C;externas&#x201D; o asociadas a potencias rivales. El desaf&#x00ED;o no reside &#x00FA;nicamente en preservar una lengua nacional, sino en construir un modelo de ciudadan&#x00ED;a donde la pertenencia no se mida exclusivamente por el idioma que se habla en casa, sino por la voluntad de participar en un proyecto com&#x00FA;n. Estados como B&#x00E9;lgica, Finlandia o Suiza han desarrollado f&#x00F3;rmulas institucionales que permiten conciliar la diversidad ling&#x00FC;&#x00ED;stica con la estabilidad pol&#x00ED;tica. Estonia tiene ante s&#x00ED; la oportunidad &#x2014;y tambi&#x00E9;n la responsabilidad&#x2014; de convertirse en un referente en este sentido, demostrando que la cohesi&#x00F3;n nacional no requiere homogeneidad, sino justicia ling&#x00FC;&#x00ED;stica.</p>
<p>En este marco, las autoridades estonias deber&#x00E1;n calibrar con precisi&#x00F3;n sus pol&#x00ED;ticas de integraci&#x00F3;n. Un enfoque basado exclusivamente en la imposici&#x00F3;n ling&#x00FC;&#x00ED;stica puede erosionar el capital c&#x00ED;vico de la poblaci&#x00F3;n rus&#x00F3;fona, reforzar los discursos de exclusi&#x00F3;n y, parad&#x00F3;jicamente, facilitar la penetraci&#x00F3;n de la influencia rusa en forma de victimizaci&#x00F3;n identitaria. Por el contrario, una estrategia basada en el di&#x00E1;logo intercultural, el reconocimiento simb&#x00F3;lico y el acompa&#x00F1;amiento educativo puede consolidar una lealtad c&#x00ED;vica plural, m&#x00E1;s resistente frente a las interferencias externas.</p>
<p>En conclusi&#x00F3;n, podemos afirmar que es posible hablar ruso y pertenecer a un proyecto europeo. Reconocer esta posibilidad no significa renunciar a la defensa del idioma materno o a la defensa a la soberan&#x00ED;a del Estado, sino asumir una concepci&#x00F3;n de ciudadan&#x00ED;a abierta, plural e inclusiva. La lengua, lejos de ser un obst&#x00E1;culo, puede ser un puente si se gestiona con inteligencia institucional y sensibilidad cultural. En una Europa cada vez m&#x00E1;s expuesta a las tensiones identitarias y a las narrativas polarizadoras, el caso de Narva demuestra que la diversidad puede ser una fortaleza. Solo desde este enfoque ser&#x00E1; posible construir una Estonia s&#x00F3;lida, democr&#x00E1;tica y resiliente, capaz de integrar su pluralidad sin fragmentarse, y de afirmar su soberan&#x00ED;a sin excluir a quienes llevan d&#x00E9;cadas construy&#x00E9;ndola desde otra lengua.</p>
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