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<journal-title>Orden Internacional. Revista de Estudios Internacionales (ROI)</journal-title>
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<subject>Rese&#x00F1;as</subject>
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<article-title>NEILA HERN&#x00C1;NDEZ, Jos&#x00E9; Luis, MORENO JUSTE, Antonio, ALIJA GARABITO, Adela Mar&#x00ED;a, S&#x00C1;ENZ ROTKO, Jos&#x00E9; Manuel, y SANZ D&#x00CD;AZ, Carlos. (2018, [segunda reimpresi&#x00F3;n 2023]). <italic>Historia de las relaciones internacionales.</italic> Madrid: Alianza Editorial, 334 p&#x00E1;ginas. ISBN: 978-84-9181-233-3</article-title>
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<license-p>CC BY Esta obra est&#x00E1; bajo una licencia internacional Creative Commons Atribuci&#x00F3;n-CompartirIgual 4.0.</license-p>
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<p><italic>Historia de las relaciones internacionales</italic> representa, cuando menos, el esperado manual para la asignatura de hom&#x00F3;nima nomenclatura en el grado de Relaciones Internacionales o titulaciones semejas. Esto es as&#x00ED;, dado que la obra expone de manera fehaciente los acontecimientos y las vicisitudes que han conformado la sociedad internacional desde el Congreso de Viena en 1815 hasta la actualidad. Y, lo m&#x00E1;s importante (m&#x00E1;s all&#x00E1; de su amena lectura), lo hace desde una perspectiva universal acorde al mundo global que nos ocupa.</p>
<p>En esta l&#x00ED;nea, la obra es justa heredera de los dos manuales de referencia en la disciplina en la que se circunscribe: por un lado, el manuscrito cl&#x00E1;sico <italic>Historia de las relaciones internacionales. Siglos XIX y XX</italic> (1954), del historiador franc&#x00E9;s Pierre Renouvin; y, por otro lado, la obra de referencia de la historiograf&#x00ED;a internacionalista espa&#x00F1;ola, <italic>Historia de las relaciones internacionales contempor&#x00E1;neas</italic> (2001) coordinada por Juan Carlos Pereira. Siguiendo esta l&#x00ED;nea, la obra objeto de la rese&#x00F1;a coge el testigo de sus predecesoras para dar luz a los nuevos acontecimientos y complementar los nuevos saberes y corrientes de pensamiento sobre lo acontecido a lo largo de la historia de las relaciones internacionales en la &#x00E9;poca contempor&#x00E1;nea.</p>
<p>Dicho esto, la obra comienza con el impacto de las revoluciones (1776-1815) en las relaciones internacionales, fruto de los profundos cambios que experiment&#x00F3; la sociedad occidental en todos los &#x00E1;mbitos, desde lo socio-pol&#x00ED;tico a lo industrial. En este sentido, la obra pone el foco en la &#x201C;gran divergencia&#x201D;, en palabras de Samuel Huntington y Kenneth Pomeranz, que experiment&#x00F3; y aup&#x00F3; a los Estados europeos frente a los &#x201C;otros&#x201D; y que, en &#x00FA;ltima instancia, conllev&#x00F3; a la confecci&#x00F3;n de sus respectivos imperios coloniales a expensas del resto de continentes. Eso s&#x00ED;, dicha empresa no fue fruto de la colaboraci&#x00F3;n entre pa&#x00ED;ses europeos, sino de la competencia entre los mismos como consecuencia de la rivalidad comercial inherente al capitalismo m&#x00E1;s salvaje.</p>
<p>Seguidamente, tenemos un segundo cap&#x00ED;tulo destinado a explicar la significaci&#x00F3;n del Congreso de Viena de 1815, especialmente por la instauraci&#x00F3;n del principio del Concierto Europeo o equilibrio entre las grandes potencias (conocido como Sistema Metternich, en deferencia al l&#x00ED;der y pr&#x00ED;ncipe austr&#x00ED;aco que lider&#x00F3; dicho congreso, Klemens Von Metternich); hasta el advenimiento de las revoluciones de 1820, 1830 y 1848. Las primeras en esencia sofocadas por la Santa Alianza (formada por Prusia, Rusia y Austria), y las &#x00FA;ltimas ser&#x00ED;an las que pondr&#x00E1;n el fin al sistema ideado en 1815. Adem&#x00E1;s, los autores establecen claras diferencias entre las revoluciones de 1848 y sus predecesoras, puesto que las de 1848 aparecen divididas entre liberalismo doctrinario y el dem&#x00F3;crata (en vez de liberalismo contra absolutismo), adem&#x00E1;s de que se sumar&#x00E1; un fuerte e incipiente socialismo que incluso tendr&#x00E1; lugar en Austria, coraz&#x00F3;n del sistema europeo acaecido en el citado Congreso de Viena, hasta ahora indemne y azote de estos movimientos liberales.</p>
<p>Tras las revoluciones de la primera mitad del siglo XIX, si bien no alcanzaron totalmente el &#x00E9;xito deseado, especialmente por sus reclamaciones nacionalistas, s&#x00ED; que pondr&#x00E1;n las bases para que en la segunda mitad de la centuria se conformen nuevas naciones en el continente que, en &#x00FA;ltima instancia, desquebrajar&#x00E1;n por completo el llamado Concierto Europeo. En este sentido, los autores nos brindan un tercer cap&#x00ED;tulo en torno a todo ello, explicando los pormenores de los acontecimientos hist&#x00F3;ricos y su significaci&#x00F3;n en la conformaci&#x00F3;n del orden internacional europeo. En especial, surgir&#x00E1;n grandes naciones como Alemania e Italia, tras sus respectivos procesos de unificaci&#x00F3;n en detrimento de los intereses de otras potencias como la austriaca. En esta l&#x00ED;nea, en este per&#x00ED;odo el liberalismo y el nacionalismo comenzar&#x00E1;n a tener un tapiz conservador que se traducir&#x00E1; en que ser&#x00E1;n los sostenes e impulsores del imperialismo occidental. Al mismo tiempo, la culminaci&#x00F3;n de la unificaci&#x00F3;n alemana supondr&#x00E1; el fin del equilibrio de poder y el orden internacional en Europa, apareciendo uno nuevo, tras estos cambios geopol&#x00ED;ticos, denominado como sistema bismarckiano, en honor a su &#x201C;arquitecto&#x201D; el canciller alem&#x00E1;n Otto Von Bismarck. Este &#x00FA;ltimo establecer&#x00E1; una serie de alianzas entre las distintas potencias europeas para establecer un nuevo equilibrio de poder. Ciertamente, dichas alianzas supusieron una estabilidad y una paz entre las grandes potencias durante las d&#x00E9;cadas finales del siglo XIX. No obstante, con llegada al trono del Kaiser Guillermo II, Bismarck abandonar&#x00E1; la canciller&#x00ED;a en 1890 como consecuencia de que el primero quer&#x00ED;a convertir al pa&#x00ED;s en todo un imperio y el segundo continuaba con la mentalidad de consolidar la existencia y el poder de Alemania unificada tan s&#x00F3;lo 20 a&#x00F1;os antes. Esto se traduc&#x00ED;a en que Bismarck hacia grandes esfuerzos por mantener una alianza con Rusia, mientras el Kaiser ten&#x00ED;a incluso hasta fuertes sentimientos antirusos.</p>
<p>El cuarto cap&#x00ED;tulo, va desde el fin de Bismarck hasta el inicio de la Gran Guerra, donde destaca la consolidaci&#x00F3;n en 1907 de dos alianzas contrarias, la Triple Alianza y la Triple Entente, que iniciar&#x00E1;n una carrera armament&#x00ED;stica para asegurar el equilibrio entre las mismas y cuyo per&#x00ED;odo se conoce como la &#x201C;Paz armada&#x201D;. Al mismo tiempo, en este contexto destacar&#x00E1; el advenimiento de dos grandes potencias extraeuropeas como Estados Unidos y Jap&#x00F3;n, al igual que el enfrentamiento de las potencias europeas por territorios en Asia y &#x00C1;frica que hasta hac&#x00ED;a unas tres d&#x00E9;cadas hab&#x00ED;an sido incluso inexplorados por los europeos. En pocas palabras, resultaba m&#x00E1;s f&#x00E1;cil el conflicto entre las grandes potencias europeas puesto que el tablero geopol&#x00ED;tico era much&#x00ED;simo m&#x00E1;s grande. Igualmente, el casus belli que origin&#x00F3; la Primera Guerra Mundial se dio en los Balcanes. Si bien, ya hab&#x00ED;a habido conatos de violencia con anterioridad como consecuencia de la llamada &#x201C;Cuesti&#x00F3;n de Oriente&#x201D; o la debilidad del Imperio otomano, en 1914 no se pudo o no se quiso reconducir la situaci&#x00F3;n que, en &#x00FA;ltima instancia, llevar&#x00ED;a a la Gran Guerra. El cap&#x00ED;tulo termina explicando las causas del conflicto y cita las distintas teor&#x00ED;as que explican la responsabilidad del origen del mismo, primando &#x00FA;ltimamente la de la responsabilidad compartida dado que todas las grandes potencias ten&#x00ED;an intereses en que se efectuara una guerra general o global, y no local como podr&#x00ED;a entenderse al principio con el asesinato del pr&#x00ED;ncipe heredero austr&#x00ED;aco.</p>
<p>En cuanto al quinto cap&#x00ED;tulo, expone de manera hol&#x00ED;stica el desarrollo de la Primera Guerra Mundial, destacando que con ella se pondr&#x00ED;a fin al eurocentrismo que hasta ahora hab&#x00ED;a dominado las relaciones internacionales. No en vano, otros continentes y otros actores extraeuropeos tuvieron mucho que decir, destacando, entre otros, Estados Unidos y Jap&#x00F3;n. Sin contar, que grandes imperios como el alem&#x00E1;n, austroh&#x00FA;ngaro, ruso y otomano, se hab&#x00ED;an visto seriamente mermados o incluso colapsados tras la conflagraci&#x00F3;n mundial. Asimismo, dio lugar a la Sociedad de Naciones que, en suma, cambiar&#x00E1; por completo la concepci&#x00F3;n que se ten&#x00ED;a hasta entonces del sistema internacional. No en vano, ahora el orden internacional se vertebraba a trav&#x00E9;s de una organizaci&#x00F3;n internacional. En este cap&#x00ED;tulo, cabe decir, que la Paz de Versalles supuso m&#x00E1;s bien un &#x201C;alto el fuego&#x201D; que una paz duradera debido al cariz revanchista de los intereses franceses, ya que a diferencia de los brit&#x00E1;nicos que pretend&#x00ED;an ser ben&#x00E9;volos con los alemanes, los franceses pretend&#x00ED;an ser la potencia hegem&#x00F3;nica continental y para ello no dudaban en tener postrado a los germanos. En resumen, se establecer&#x00E1; el caldo de cultivo para el ascenso de los fascismos y una siguiente conflagraci&#x00F3;n mundial para resarcir dichos agravios acaecidos en la conferencia de 1919, puesto que el sistema internacional nacido en Versalles nac&#x00ED;a en detrimento de Alemania. Si bien, en la d&#x00E9;cada de los a&#x00F1;os veinte se intent&#x00F3; paliar la situaci&#x00F3;n alemana, introduciendo a Berl&#x00ED;n como miembro permanente del Consejo de la Sociedad de Naciones, tras el Pacto de Locarno en 1925, y en aras de mejorar el sistema de seguridad colectiva o apuntalar la paz en el orden internacional. No obstante, todo ello quedar&#x00E1; truncado con el inicio de la d&#x00E9;cada de los a&#x00F1;os treinta y las consecuencias del crack del 29.</p>
<p>Con el fracaso de la seguridad colectiva auspiciada y defendida por la Sociedad de Naciones y el &#x201C;esp&#x00ED;ritu de Locarno&#x201D;, en el cap&#x00ED;tulo sexto se explica y analiza la llegada al poder de los fascismos y el establecimiento de autocracias totalitarias que desembocar&#x00E1;n en la Segunda Guerra Mundial. Durante esta contienda, se establecer&#x00E1;n los distintos bloques, donde el bando aliado (compuesto principalmente por los Tres Grandes: Reino Unido, Estados Unidos y la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica; a veces con la incorporaci&#x00F3;n de China) realizar&#x00E1; una serie de conferencias para establecer el sistema internacional tras el conflicto armado. En este sentido, en los acuerdos de Teher&#x00E1;n, Yalta, Bretton Woods y Dumbarton Oaks se pondr&#x00E1;n las bases del orden internacional de posguerra. Sin contar que el 1 de enero de 1942 se firmar&#x00E1; la Declaraci&#x00F3;n de las Naciones Unidas, con el fin de combatir al hitlerismo en base a las naciones aliadas, que ser&#x00E1; el embri&#x00F3;n de la nueva instituci&#x00F3;n internacional en 1945, la ONU, tras la victoria del bando aliado en la Segunda Guerra Mundial.</p>
<p>No obstante, no todos los acuerdos se llevaron a la pr&#x00E1;ctica, como permitir que las naciones liberadas eligieran a sus propios gobernantes, sobre todo por parte sovi&#x00E9;tica dado que el t&#x00E9;rmino de democracia era dispar al occidental. De esta forma, se establec&#x00ED;a la Guerra Fr&#x00ED;a entre EE.UU. y la URSS, con la Doctrina de la Contenci&#x00F3;n ideada por George F. Kennan y que cristalizar&#x00ED;a en su contraparte sovi&#x00E9;tica en la teor&#x00ED;a de los &#x201C;dos mundos&#x201D;, que divid&#x00ED;a el mundo en imperialistas y antiimperialistas, con la Doctrina Zhd&#x00E1;nov e ideada por Andr&#x00E9;i Zhd&#x00E1;nov, de ah&#x00ED; su nombre. Esta fragmentaci&#x00F3;n se ver&#x00ED;a reflejada en Europa con el Plan Marshall, una fuerte ayuda econ&#x00F3;mica estadounidense para Europa occidental; as&#x00ED; como por el CAME (Consejo de Ayuda Mutua Econ&#x00F3;mica, y COMECON en ingl&#x00E9;s), auspiciado por la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica, e introducido no s&#x00F3;lo en Europa oriental (abarcaba el orbe en su totalidad) y con tintes estalinistas. Por otro lado, m&#x00E1;s all&#x00E1; de los dos bloques antag&#x00F3;nicos, aparecer&#x00E1; lo que se conoce como Tercer Mundo y sus pa&#x00ED;ses se organizar&#x00E1;n en 1955 en la Conferencia de Bandung. Asimismo, la mayor&#x00ED;a de dichos pa&#x00ED;ses, en la I Cumbre de Belgrado de 1961, establecer&#x00E1;n oficialmente el Movimiento de los Pa&#x00ED;ses No Alineados. En pocas palabras, el cap&#x00ED;tulo s&#x00E9;ptimo explica los inicios y la conformaci&#x00F3;n de la Guerra Fr&#x00ED;a hasta los a&#x00F1;os sesenta, incluyendo los episodios de tensi&#x00F3;n, especialmente b&#x00E9;licos, entre unos y otros, pero siempre conflictos de baja intensidad y de manera indirecta entre EE.UU. y la URSS, con el fin de evitar la destrucci&#x00F3;n mutua asegurada propia de potencias nucleares.</p>
<p>En el octavo cap&#x00ED;tulo, centrado en el periodo de la Guerra Fr&#x00ED;a entre 1962-1979, se expone como aparece una &#x00E9;poca de deshielo o distensi&#x00F3;n entre los dos bloques, tambi&#x00E9;n fruto de la divisi&#x00F3;n del lado socialista como consecuencia de las grandes tensiones entre la Rep&#x00FA;blica Popular de China y la URSS, lo que permitir&#x00E1; a Washington, de la mano de Kissinger, estrechar lazos con unos y otros e incluso, en &#x00FA;ltima instancia, crear una semi-alianza con Pek&#x00ED;n a partir de 1971. Este hecho, implic&#x00F3; el reconocimiento de la Rep&#x00FA;blica Popular de China como pa&#x00ED;s que representa &#x00FA;nicamente a China en el Consejo de Naciones Unidas en detrimento de la Rep&#x00FA;blica de China afincada en Taiw&#x00E1;n tras el fin de la guerra civil china en 1949. Al mismo tiempo, tambi&#x00E9;n habr&#x00E1; distensiones entre la Rep&#x00FA;blica Federal de Alemania (RFA) y los pa&#x00ED;ses de Europa oriental, incluyendo la Uni&#x00F3;n Sovi&#x00E9;tica. Todo ello se traducir&#x00E1; en el reconocimiento de las dos Alemanias como Estados soberanos dentro de las Naciones Unidas en 1973. En este sentido, a lo largo de la d&#x00E9;cada de los sesenta y setenta se rubricar&#x00E1;n una serie de acuerdos para profundizar en la distensi&#x00F3;n de ambos bloques, especialmente con el reconocimiento de las fronteras establecidas tras la Segunda Guerra Mundial tras los Acuerdos de Helsinki, en 1975, que conllevaba la creaci&#x00F3;n de la Organizaci&#x00F3;n para la Seguridad y Cooperaci&#x00F3;n en Europa (OSCE), adem&#x00E1;s de por la limitaci&#x00F3;n del arsenal nuclear con los acuerdos SALT I y SALT II entre las administraciones estadounidense y rusa. Con todo, el SALT II no fue ratificado por el senado norteamericano fruto de que lo ve&#x00ED;an demasiado favorable para los intereses rusos y por la invasi&#x00F3;n sovi&#x00E9;tica de Afganist&#x00E1;n. Esto &#x00FA;ltimo, pon&#x00ED;a de manifiesto el fin de la distensi&#x00F3;n entre unos y otros.</p>
<p>En esta l&#x00ED;nea, se abr&#x00ED;a una nueva etapa denominada &#x201C;segunda Guerra Fr&#x00ED;a&#x201D; (1979-1991) y analizada en el noveno cap&#x00ED;tulo de la obra. En esta l&#x00ED;nea, y como se dec&#x00ED;a anteriormente, se produce un rearme de las superpotencias que comenzar&#x00E1; con el presidente Carter al sentirse enga&#x00F1;ado por el ataque ruso a Afganist&#x00E1;n pocos meses despu&#x00E9;s de la firma del SALT II. De esta manera, se establecer&#x00E1;n m&#x00ED;siles en buena parte de los pa&#x00ED;ses de Europa occidental y se realizar&#x00E1; un boicot a los JJ.OO. de Mosc&#x00FA; 1980, teniendo su m&#x00E1;ximo apogeo de tensi&#x00F3;n con la salida de Washington de los acuerdos SALT y la pol&#x00ED;tica de la &#x201C;Guerra de las galaxias&#x201D; de la administraci&#x00F3;n Reagan en la d&#x00E9;cada de los ochenta. Este rearme estadounidense, que supon&#x00ED;a el 5% de su PIB en gasto en Defensa, fue contestado por los sovi&#x00E9;ticos, alcanzando entre un 15 y un 20% del PIB de la URSS para poder igualar el ritmo norteamericano. Finalmente, con la llegada de Mija&#x00ED;l Gorbachov al poder, la URSS inici&#x00F3; dos grandes reformas internas a partir de 1985: glasnost y perestroika. Adem&#x00E1;s, de establecer una pol&#x00ED;tica externa sustentada en el <italic>nuevo pensamiento en pol&#x00ED;tica exterior</italic>. Todo ello iba encaminado a una mayor libertad y democratizaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s y sus relaciones con el exterior que, en &#x00FA;ltima instancia, conllevar&#x00ED;an a la descomposici&#x00F3;n de la URSS al agravar los numerosos problemas que arrastraba el r&#x00E9;gimen sovi&#x00E9;tico, entre ellos su maltrecha econom&#x00ED;a. Con la democratizaci&#x00F3;n del bloque comunista comenzaron a emerger pa&#x00ED;ses cuyas poblaciones votaban la ruptura con la URSS (destacando la ca&#x00ED;da del muro de Berl&#x00ED;n y la reunificaci&#x00F3;n alemana), incluyendo a las rep&#x00FA;blicas que compon&#x00ED;an la propia URSS. En este sentido, en agosto de 1991 el ala dura del PCUS dio un golpe de Estado para acabar con la perestroika, este fracas&#x00F3; y supuso la ilegalizaci&#x00F3;n del PCUS. Es m&#x00E1;s, el 8 de diciembre de 1991 los l&#x00ED;deres de Rusia, Ucrania y Bielorrusia declararon disuelta la URSS y el 25 de diciembre Gorbachov asumi&#x00F3; y acept&#x00F3; la situaci&#x00F3;n dimitiendo como presidente de la URSS y dando fin al pa&#x00ED;s y a la Guerra Fr&#x00ED;a. Rusia ser&#x00E1; la heredera de la URSS, asumiendo sus compromisos y su silla en el Consejo de Seguridad de la ONU.</p>
<p>En el d&#x00E9;cimo cap&#x00ED;tulo, que va desde la ca&#x00ED;da de la URSS hasta la Gran Recesi&#x00F3;n, se trata el c&#x00F3;mo EE.UU. perdi&#x00F3; la posibilidad de dar al orden internacional un cariz m&#x00E1;s multilateral e institucional, aplicando unilateralmente medidas que a medio y largo plazo se han visto contraproducentes y han llevado a EE.UU. hacia el declive como denota la crisis de 2008 y el ascenso de China. Sea como fuere, los autores subdividen este per&#x00ED;odo en dos d&#x00E9;cadas: entre 1991 y 2001, conocido como <italic>Pax Americana</italic> al &#x201C;instalarse&#x201D; la estabilizaci&#x00F3;n del orden internacional; y de 2001 a 2008, l&#x00E9;ase entre el atentado terrorista de las Torres Gemelas hasta el inicio de la Gran Recesi&#x00F3;n y cuya d&#x00E9;cada se caracteriza por el desorden y la confusi&#x00F3;n. Dentro de esos marcos temporales, la obra expone una serie de guerras protagonizadas por EE.UU. y Rusia que han distanciado a ambos pa&#x00ED;ses desde la posguerra fr&#x00ED;a, iniciando nuevas rivalidades desde la llegada de Putin a la presidencia rusa al ver que Occidente no integraba a Mosc&#x00FA; como un actor m&#x00E1;s entre los aliados occidentales como esperaba Yeltsin al anunciar el fin de la URSS y abandonar la idea de &#x201C;misi&#x00F3;n imperial&#x201D; en aras de verse como un socio fiable. En efecto, con Putin se volver&#x00E1; restaurar la idea de recuperar lo perdido tras la ca&#x00ED;da de la URSS que, en palabras suyas, &#x201C;fue el mayor desastre geopol&#x00ED;tico del siglo&#x201D;. En este sentido, ha afianzado sus relaciones con los rivales de Washington, en especial, con Pek&#x00ED;n. No en vano, claramente se observa un desplazamiento de poder desde un Occidente decadente a un Oriente pujante. Algo que tambi&#x00E9;n vemos con el traslado del G-8 al G-20 como grupo de pa&#x00ED;ses que representan mejor la nueva realidad distante de la preponderancia estadounidense. No obstante, la obra finaliza con la cita de varios autores como V&#x00ED;ctor Pou, Ferm&#x00ED;n Bouza, entre otros, donde se pone de manifiesto la incertidumbre que hay sobre el devenir de las relaciones internacionales y el mundo en su conjunto. No en vano, no existen certezas dado el vac&#x00ED;o de poder que est&#x00E1; suponiendo el retroceso de Occidente en el orden internacional y las replicas de China y Rusia, como de otros actores como India y Brasil, para que el sistema reconozca a los &#x201C;otros&#x201D; y se ajuste a la nueva realidad que es muy dispar a la de la posguerra de la Segunda Guerra Mundial. En efecto, cada vez tiene mucho menos sentido que Francia y Gran Breta&#x00F1;a tengan un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y no as&#x00ED; India y Brasil. Es m&#x00E1;s, el primar lo individual a lo colectivo tambi&#x00E9;n est&#x00E1; en entredicho, pues no debemos olvidar que el orden internacional se ha cimentado bajo los valores exclusivamente occidentales. Ahora, se abre el momento de los &#x201C;otros&#x201D;.</p>
<p>Para finalizar la rese&#x00F1;a, m&#x00E1;s all&#x00E1; de lo expuesto en la obra, cabe detenernos nuevamente en la significaci&#x00F3;n de la misma dentro de la disciplina y la asignatura acad&#x00E9;mica de la Historia de las Relaciones Internacionales. Ciertamente, es una obra de referencia para adentrarnos en dichos estudios, ya que como hemos visto contiene todo cuanto se debe saber al respecto. Cierto es que se podr&#x00ED;a remontar hasta la Paz de Westfalia de 1648, pero se trata de una obra circunscrita a las relaciones internacionales contempor&#x00E1;neas y, asimismo, tambi&#x00E9;n hace referencia a dicha paz para ponerla como antecedente a lo que est&#x00E1; por venir y tratar en la presente monograf&#x00ED;a. Dicho esto, la obra no tiene ning&#x00FA;n &#x201C;pero&#x201D;, es realmente completa y clarificadora ante todo lo acontecido en su objeto de estudio, adem&#x00E1;s viene acompa&#x00F1;ada de recuadros que explican a personajes o hechos m&#x00E1;s concretos para acompa&#x00F1;ar a la lectura y al hilo hist&#x00F3;rico a tratar. En esta l&#x00ED;nea, tambi&#x00E9;n destaca su amena lectura y exquisita escritura que atrae al lector a adentrarse en la obra, m&#x00E1;xime por la cantidad de mapas y gr&#x00E1;ficos que explican a todo color el desarrollo de la historia de las relaciones internacionales.</p>
<p>En definitiva, la obra cumple con todos lo deseos de un interesado en las relaciones internacionales, muy bien referenciada tanto dentro como fuera del cuerpo del trabajo, donde destacan autores de vital relevancia en la materia y que incitan a indagar y saber m&#x00E1;s sobre la materia que ocupa. En este sentido, destaca el &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo de la obra que abre un abanico de teor&#x00ED;as sobre el mundo que est&#x00E1; por llegar y cu&#x00E1;les son las opciones m&#x00E1;s probables del mismo. Siempre desde la prudencia al pisar un suelo movedizo fruto de la incertidumbre que presenta la nueva centuria, donde como se&#x00F1;alan los autores, primar&#x00E1; lo geoecon&#x00F3;mico a lo geopol&#x00ED;tico para comprender las relaciones internacionales que, eso s&#x00ED;, todo indica tendr&#x00E1; un peso netamente oriental en detrimento de lo occidental. L&#x00E9;ase, los dos &#x00FA;ltimos siglos de las relaciones internacionales que emergieron del Congreso de Viena y que se ver&#x00E1;n reseteados en buena medida por la voluntad de nuevos acuerdos que surgir&#x00E1;n de Asia-Pac&#x00ED;fico. Sea como fuere, y en base a lo comentado, nos encontramos con una obra destinada a ser una de las referencias clave, y no solo del mundo hispanohablante, para adentrarnos en la historia de las relaciones internacionales.</p>
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