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<journal-title>Orden Internacional. Revista de Estudios Internacionales (ROI)</journal-title>
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<publisher-name>Universidad Rey Juan Carlos</publisher-name>
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<subject>Art&#x00ED;culos</subject>
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<article-title>La violencia en Nari&#x00F1;o tras el acuerdo de paz con las FARC-EP: evidencias de un obst&#x00E1;culo a la paz territorial</article-title>
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<trans-title xml:lang="en">Violence in Nari&#x00F1;o after the peace agreeement with the FARC-EP: evidence of an obstacle to territorial peace
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<license-p>CC BY Esta obra est&#x00E1; bajo una licencia internacional Creative Commons Atribuci&#x00F3;n-CompartirIgual 4.0.</license-p>
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<abstract>
<title>Resumen</title>
<p>A pesar de los numerosos intentos por alcanzar un estado de convivencia y paz en Colombia, nos encontramos a d&#x00ED;a de hoy con una violencia directa muy intensa, sustentada por una violencia estructural cuyos elementos no se disgregan, y una violencia cultural que no se palia ni sobre la que educacionalmente se trabaja. Nari&#x00F1;o representa uno de los ejemplos m&#x00E1;s ilustrativos sobre esto. La desigualdad, la pobreza, las numerosas estructuras armadas que operan en la zona, los cultivos de coca y la incapacidad del Estado para solventar y tratar estos factores que se ciernen sobre Nari&#x00F1;o, nos proyectan hacia un futuro desesperanzador e incierto respecto a las posibilidades de vivir en comunidad de manera pac&#x00ED;fica.</p>
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<title>Abstract</title>
<p>Despite numerous attempts to achieve a state of coexistence and peace in Colombia, we find ourselves today with a very intense direct violence, sustained by a structural violence whose elements are not disintegrated, and a cultural violence that is not palliated or worked on educationally. Nari&#x00F1;o represents one of the most illustrative examples of this. Inequality, poverty, the numerous armed structures operating in the area, coca crops and the inability of the State to solve and deal with these factors that hover over Nari&#x00F1;o, project us towards a hopeless and uncertain future regarding the possibilities of living in community in a peaceful manner.</p>
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<title>Palabras clave</title>
<kwd>Colombia</kwd>
<kwd>conflicto armado</kwd>
<kwd>Nari&#x00F1;o</kwd>
<kwd>paz territorial</kwd>
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<kwd>Colombia</kwd>
<kwd>armed conflict</kwd>
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<kwd>territorial peace</kwd>
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<title>Introducci&#x00F3;n: un tortuoso camino hacia la paz en Colombia</title>
<p>Asistimos actualmente ante una reactivaci&#x00F3;n y escalada de destrucci&#x00F3;n y violencia que a pesar de ciertos avances a&#x00FA;n est&#x00E1; lejos de aquellas promesas que recogi&#x00F3; el Acuerdo de Paz entre el gobierno de Juan Manuel Santos y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ej&#x00E9;rcito del Pueblo, en adelante las FARC-EP. No es solo la recuperaci&#x00F3;n de viejas estructuras de violencia ya asentadas en los territorios primordialmente perif&#x00E9;ricos del pa&#x00ED;s, sino que se est&#x00E1;n erigiendo nuevas formas de violencia que armonizadas con las anteriores provocan la perpetuaci&#x00F3;n de un conflicto que durante m&#x00E1;s de medio siglo ha sometido y limitado las vidas de los ciudadanos colombianos.</p>
<p>El sentimiento generalizado de pesimismo y apat&#x00ED;a en cuanto a los avances del Acuerdo de Paz son inevitables debido a la lentitud con que se est&#x00E1;n llevando a cabo, todo ello derivado de la complejidad de un conflicto que engloba diversos actores, espacios de actuaci&#x00F3;n e intereses econ&#x00F3;micos que en numerosas ocasiones se posicionan en las ant&#x00ED;podas del proyecto de paz y reconciliaci&#x00F3;n que tanto anhela el Estado Colombiano. El catastrofismo no es buen aliado para un proceso de paz, y por ello hay que hacer hincapi&#x00E9; y enaltecer los diversos puntos en los que si se ha progresado y que dibujan un horizonte de esperanza, as&#x00ED; como los nuevos intentos de di&#x00E1;logo y paralizaci&#x00F3;n de la violencia y negociaci&#x00F3;n que se est&#x00E1;n llevando a cabo y que establecen los cimientos para ir construyendo un amplio espectro de paz que expulse y relegue la violencia de la vida cotidiana, para que ya no forme m&#x00E1;s parte de la vida de los colombianos como algo natural y con lo que convivir y relacionarse.</p>
<p>El presente trabajo tiene el objetivo primordial de entender por qu&#x00E9; espec&#x00ED;ficamente en el departamento de Nari&#x00F1;o, al suroeste del pa&#x00ED;s, el Acuerdo de Paz es m&#x00E1;s una aspiraci&#x00F3;n lejana que una realidad palpable, puesto que la violencia no solo no se ha ido nunca, sino que est&#x00E1; emergiendo a niveles exacerbados, impidiendo que los distintos puntos del acuerdo puedan materializarse. Para ello este estudio sigue una metodolog&#x00ED;a de revisi&#x00F3;n bibliogr&#x00E1;fica, a trav&#x00E9;s de la cual se ha llevado una labor de revisi&#x00F3;n cr&#x00ED;tica de la bibliograf&#x00ED;a existente y m&#x00E1;s relevante sobre el conflicto armado en Colombia, la paz territorial y el caso espec&#x00ED;fico del departamento de Nari&#x00F1;o. A trav&#x00E9;s de la exploraci&#x00F3;n exhaustiva sobre estos temas se han llegado a comprender las razones principales del porqu&#x00E9; la violencia se perpet&#x00FA;a en la regi&#x00F3;n y cu&#x00E1;les son los obst&#x00E1;culos y limitaciones al afianzamiento de la paz territorial en la misma, aportando en la medida de lo posible, planteamientos y v&#x00ED;as que podr&#x00ED;an encarnar la salida pac&#x00ED;fica positiva al conflicto.</p>
<p>Para llegar a las anteriores reflexiones y an&#x00E1;lisis, este trabajo est&#x00E1; dividido en 5 apartados m&#x00E1;s uno de bibliograf&#x00ED;a en el cual se ir&#x00E1;n desgranando los fundamentos esenciales y los puntos clave para poder llegar a conclusiones y reflexiones valiosas y sustanciales para el estudio del conflicto armado colombiano. El an&#x00E1;lisis espec&#x00ED;fico del departamento de Nari&#x00F1;o permite observar cuales son los aspectos a modo general que est&#x00E1;n provocando que de manera mayoritaria en los departamentos perif&#x00E9;ricos de Colombia la violencia se est&#x00E9; volviendo a instaurar de manera tenaz y agresiva. No obstante, los departamentos cuentan con especificidades muy marcadas por lo que el an&#x00E1;lisis general es escueto y conciso. Entrando en el estudio particular de Nari&#x00F1;o, este departamento cuenta con unas particularidades que constituyen el caldo de cultivo perfecto para la reactivaci&#x00F3;n del conflicto y la reorganizaci&#x00F3;n de las estructuras de violencia, entre ellas las m&#x00E1;s destacables: la diversificaci&#x00F3;n de actores, la geograf&#x00ED;a de la violencia y el cultivo de coca. Nari&#x00F1;o constituye una regi&#x00F3;n donde hist&#x00F3;ricamente el conflicto ha marcado muy duramente la vida de sus ciudadanos, y donde los atisbos de paz han sido escasos, casi inexistentes, por lo que la violencia siempre ha sido un elemento enraizado en la existencia de los nari&#x00F1;enses, inserta en la conciencia colectiva provocando que la vida no se conciba sin su existencia. Todo lo expuesto hasta ahora sobre Nari&#x00F1;o constituye el inter&#x00E9;s y el atractivo acad&#x00E9;mico de estudio de este departamento y adem&#x00E1;s fundamenta la reflexi&#x00F3;n clave que estructura este trabajo, que es la violencia naturalizada como un elemento m&#x00E1;s de la vida cotidiana dentro del marco y contexto del conflicto armado colombiano.</p>
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<title>La paz territorial: el anhelo de Colombia para vivir sin violencia</title>
<p>Imperioso comenzar indicando la dif&#x00ED;cil tarea a la hora de encontrar antecedentes del concepto de &#x201C;paz territorial&#x201D;. Sin embargo, han sido diversos autores como <xref ref-type="bibr" rid="ref-17-67">Megoran (2011)</xref> o <xref ref-type="bibr" rid="ref-14-67">Koopman (2011)</xref> quienes se&#x00F1;alaron la necesidad de llevar a cabo estudios geogr&#x00E1;ficos sobre la construcci&#x00F3;n de paz, lo que supuso un punto de inflexi&#x00F3;n en las investigaciones en este &#x00E1;mbito de estudio, que experimentaron un gran auge e incremento a partir de entonces. Con bastante exactitud se puede asegurar que la primera vez que se us&#x00F3; esta expresi&#x00F3;n vinculada al proceso de paz colombiano fue por parte de Sergio Jaramillo, alto comisionado para la Paz del Gobierno colombiano, en una conferencia dictada en Harvard en 2014, esto no quiere decir que surja de manera excepcional, ya que antes de que el t&#x00E9;rmino fuera acu&#x00F1;ado, ya hab&#x00ED;a una conciencia de que el conflicto variaba y se distingu&#x00ED;a dependiendo de la regi&#x00F3;n del pa&#x00ED;s. Las instituciones estatales, de hecho, actuar&#x00ED;an de forma dispar en las distintas regiones, en base a la relaci&#x00F3;n con estas, los entramados de poder asentados previamente en ellas y su integraci&#x00F3;n en la vida econ&#x00F3;mica y los niveles de cohesi&#x00F3;n y jerarquizaci&#x00F3;n sociales que hayan alcanzado (<xref ref-type="bibr" rid="ref-8-67">Gonz&#x00E1;lez, 2009</xref>: 202).</p>
<p>Para Jaramillo, la conceptualizaci&#x00F3;n de &#x201C;paz territorial&#x201D; es un enfoque decisivo de la paz, que se armoniza indefectiblemente con la extensi&#x00F3;n de los derechos entre la poblaci&#x00F3;n. De esta manera:</p>
<p><italic>&#x201C;Lo que me interesa resaltar es que tenemos que aprovechar el momento de la paz para alinear los incentivos y desarrollar las instituciones en el territorio que con el tiempo van a hacer valer los derechos de todos por igual. [&#x2026;] Para avanzar en esa direcci&#x00F3;n, hay que complementar el enfoque de derechos con un enfoque territorial. Primero porque el conflicto ha afectado m&#x00E1;s a unos territorios que a otros. Y porque ese cambio no se va a lograr si no se articulan los esfuerzos y se moviliza a la poblaci&#x00F3;n en esos territorios alrededor de la paz. [&#x2026;] Eso es lo que llamo la paz territorial</italic> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-13-67">Jaramillo, 2014</xref>:1).</p>
<p>Los Acuerdos de Paz con las FARC-EP integran en la mayor parte de su articulado y en los cinco puntos negociados (a&#x00F1;adiendo tambi&#x00E9;n el de verificaci&#x00F3;n e implementaci&#x00F3;n) un consistente y firme componente territorial y municipal, a modo de favorecer aquellas regiones m&#x00E1;s golpeadas por la violencia, pese a que en ning&#x00FA;n momento hay referencia expl&#x00ED;cita al concepto de &#x201C;paz territorial&#x201D; - esta expresi&#x00F3;n no aparece en ning&#x00FA;n momento en las m&#x00E1;s de 300 p&#x00E1;ginas que conforman el Acuerdo-, esta funciona como el concepto central, nuclear, desde el que aspirar a la superaci&#x00F3;n de la violencia (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-67">Cairo <italic>et al.</italic>, 2018</xref>). Entre los elementos m&#x00E1;s innovadores dentro del Acuerdo de Paz resalta este acentuado acervo territorial referente a la construcci&#x00F3;n de paz. En otras palabras, comprender que para superar la violencia se deben primar los escenarios en donde la violencia ha sido m&#x00E1;s evidente (<xref ref-type="bibr" rid="ref-16-67">Instituto Kroc, 2017</xref>). La &#x201C;paz territorial&#x201D; cerr&#x00F3; la confrontaci&#x00F3;n del Estado con la guerrilla de las FARC-EP y promovi&#x00F3; procesos y dispositivos de transformaci&#x00F3;n territorial. La importancia del territorio, y de las geograf&#x00ED;as sociales, es un elemento primordial, puesto que la paz se articula en lugares espec&#x00ED;ficos y estos no son susceptibles de intercambio (<xref ref-type="bibr" rid="ref-5-67">Cairo <italic>et al</italic>, 2024</xref>, pp.3). Asimismo, la &#x201C;paz total&#x201D;<xref ref-type="fn" rid="fn1"><sup>1</sup></xref> da continuidad al Acuerdo con la guerrilla, ampliando las propuestas de la &#x201C;paz territorial&#x201D;.</p>
<p>Pasar&#x00E9; a continuaci&#x00F3;n a repasar como se inserta este concepto dentro de los primeros cuatro puntos del acuerdo, que son donde se hace m&#x00E1;s palpable el elemento territorial (<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-67">Cairo y R&#x00ED;os, 2019</xref>):</p>
<list list-type="order">
<list-item><p>En primer lugar, cabe se&#x00F1;alar que en base a lo se&#x00F1;alado hace ya tiempo por el PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo), de manera aproximada solamente el 1,1 % de la poblaci&#x00F3;n tiene la propiedad de m&#x00E1;s del 50% de la tierra, esto sumado al hecho de que Colombia es tres cuartas partes de superficie rural. El primer punto del Acuerdo de Paz entre el Gobierno y las FARC-EP sobre reforma rural integral gira en torno a tres elementos fundamentales que garantizar&#x00ED;an la misma, que son: a) erradicaci&#x00F3;n de la pobreza; b) acceso progresivo a la propiedad y, por &#x00FA;ltimo, c) democratizaci&#x00F3;n de la tenencia de la tierra. Estos tres principios se articulan en conjunto con dos postulados motrices que ser&#x00ED;an la asociatividad solidaria a trav&#x00E9;s de modos de promoci&#x00F3;n de ocupaci&#x00F3;n del campo con fundamento en modelos de econom&#x00ED;a cooperativa, y en segundo lugar a trav&#x00E9;s del apoyo a las calificadas como &#x201C;zonas de reserva campesina&#x201D; (ZRC), en donde hay una marcada impronta de adopci&#x00F3;n del acuerdo mediante un enfoque transversal de g&#x00E9;nero y multicultural, para de esta manera regularizar, refrendar e impulsar la inclusi&#x00F3;n y participaci&#x00F3;n de las comunidades rurales que m&#x00E1;s se han visto afectadas por el conflicto armado, del mismo modo que se pueda hacer uso y se tenga la disposici&#x00F3;n de la tierra</p>
<p>Los instrumentos anteriormente mencionados han de incorporarse a la necesidad de trasladar recursos, l&#x00ED;neas de cr&#x00E9;dito, infraestructura vial, de riego y el&#x00E9;ctrica, adem&#x00E1;s de desarrollo social, educacional y vivienda a estas regiones, lo que es el resultado de una marcada se&#x00F1;al <italic>municipalizadora.</italic> Esto queda reflejado en lo que los acuerdos nombran como Programas de Desarrollo con enfoque Territorial (PDET), los cuales armonizan las demandas territoriales inmersas dentro de una c&#x00FA;pula heterog&#x00E9;nea de necesidades locales, con las inversiones a nivel nacional.</p></list-item>
<list-item><p>Respecto al segundo punto, la integraci&#x00F3;n de la dimensi&#x00F3;n territorial en la participaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica responde a un objetivo preeminente de las FARC-EP de construcci&#x00F3;n de un marco jur&#x00ED;dico que otorgue derechos y garant&#x00ED;as a la actuaci&#x00F3;n de la oposici&#x00F3;n pol&#x00ED;tica en el plano general, y de nuevos movimientos sociales, en particular. El nivel territorial en esta direcci&#x00F3;n tiene un rol fundamental, puesto que el acuerdo dispone la creaci&#x00F3;n y garant&#x00ED;a de &#x00E1;mbitos medi&#x00E1;ticos e informativos que visibilicen este nuevo discurso pol&#x00ED;tico. Esto es el resultado de la necesidad de reivindicar el cuidado y atenci&#x00F3;n a las demandas de aquellos colectivos m&#x00E1;s afectados por el conflicto, pero adem&#x00E1;s tambi&#x00E9;n el de producir y divulgar material y contenido que promueva una cultura de paz con justicia social y reconciliaci&#x00F3;n.</p>
<p>Por &#x00FA;ltimo, hay que destacar en cuanto a la cuesti&#x00F3;n territorial la necesidad de reforzar la visibilidad de los escenarios rurales, que durante el conflicto armado han sido obviados. De esta manera se crearon 16 circunscripciones transitorias especiales para la paz, lo que resultar&#x00ED;a en la elecci&#x00F3;n de diecis&#x00E9;is representantes en la C&#x00E1;mara por un per&#x00ED;odo de dos mandatos presidenciales. El prop&#x00F3;sito de esta medida era el de integrar a personas de estos territorios o desplazados forzosamente por la violencia de los mismos, con la &#x00FA;nica condici&#x00F3;n de que ni los partidos pol&#x00ED;ticos con representaci&#x00F3;n en el Congreso de la rep&#x00FA;blica, ni el partido que emergiera del paso de las FARC-EP a la actividad pol&#x00ED;tica pudieran presentarse. Sin embargo, esta disposici&#x00F3;n no ha llegado a concretizarse puesto que la tramitaci&#x00F3;n en el Congreso obtuvo el bloqueo por parte de los opositores al Acuerdo de Paz.</p></list-item>
<list-item><p>El punto tres, relacionado de manera espec&#x00ED;fica con el fin del conflicto, en relaci&#x00F3;n a la dimensi&#x00F3;n territorial, se focaliza espec&#x00ED;ficamente en el abandono de las armas y concentraci&#x00F3;n de los excombatientes de las FARC-EP para favorecer su tr&#x00E1;nsito a la normalidad y la vida civil. Por este motivo, se acordaron veinte zonas veredales transitorias de normalizaci&#x00F3;n y siete puntos transitorios de normalizaci&#x00F3;n<xref ref-type="fn" rid="fn2"><sup>2</sup></xref>. A estas zonas y enclaves han de dirigirse los diferentes frentes y bloques de las FARC-EP, teniendo presente cuales han sido los espacios y escenarios imperantes que, durante los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os respecto a la firma del acuerdo, han congregado mayor presencia y activismo guerrillero.</p></list-item>
<list-item><p>Por otro lado, en el punto cuarto, vinculado con el fin del problema de las drogas il&#x00ED;citas, se hace patente la dimensi&#x00F3;n territorial, ya que la soluci&#x00F3;n requiere imperiosamente, y as&#x00ED; lo reconoce el acuerdo, de un programa integral de sustituci&#x00F3;n de cultivos il&#x00ED;citos. El desarrollo de las hect&#x00E1;reas de superficie cultivada se ha ido incrementando progresivamente, desde 2013 cuando hab&#x00ED;a 48.000 ha, a 2014 cuando ascend&#x00ED;a 69.000 ha, en 2015 a 96.000 ha hasta que en 2016 finalmente se duplic&#x00F3; hasta alcanzar pr&#x00E1;cticamente los 188.000 ha (<xref ref-type="bibr" rid="ref-22-67">UNODC, 2017</xref>).</p></list-item></list>
<p>Es necesario en este punto se&#x00F1;alar el principal problema con el que se encuentra la literatura que estudia la &#x201C;paz&#x201D;, que es el uso decorativo y ornamental que se le da con el fin de embellecer los discursos pol&#x00ED;ticos. A pesar de que encontrar opositores verbales a la paz es hartamente dif&#x00ED;cil, este concepto no tiene el mismo significado para todos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-3-67">Cairo, 2019</xref>). La &#x201C;paz&#x201D; es usada de diversas maneras, por distintos actores, los cuales tienen diferentes proyecciones y finalidades (<xref ref-type="bibr" rid="ref-18-67">Megoran y Dalby 2018</xref>, pp.271).</p>
<p>La paz territorial es caracterizada, problematizada e interiorizada de manera muy distinta dependiendo del actor involucrado que analicemos. Dependiendo de si hablamos del Gobierno en ese momento, y su vertiente partidista af&#x00ED;n, de las FARC-EP, de las FF.MM. o del conservatismo opositor, mayormente coordinado en torno a &#x00C1;lvaro Uribe. Para el Gobierno de Juan Manuel Santos (y todo el espectro partidista de lo que podr&#x00ED;amos calificar como conservatismo liberal en favor del Acuerdo), la paz territorial responde a una suerte de proyecto descentralizador, que conforma una deuda hist&#x00F3;rica del Estado con la periferia territorial, en su gran mayor&#x00ED;a relegada al ostracismo por la institucionalidad. Por lo tanto, paz territorial se identificar&#x00ED;a con una consolidaci&#x00F3;n de m&#x00ED;nimos en la base territorial del Estado, lo que se traduce en una promoci&#x00F3;n de reformas estructurales, en su mayor&#x00ED;a de naturaleza agraria, que, conciliadas junto a incentivos de inversi&#x00F3;n, infraestructura y reconocimiento, posibiliten remover o influenciar las condiciones estructurales y culturales que asientan la violencia. En la misma l&#x00ED;nea se inserta la posici&#x00F3;n de las FF.MM., donde al menos algunos cargos de may&#x00FA;scula responsabilidad se han posicionado en armon&#x00ED;a con la paz territorial, aunque como es evidente, ligados a la vertiente de seguridad. La paz territorial es concebida como la ant&#x00ED;tesis de una visi&#x00F3;n reducida del Estado a una cuesti&#x00F3;n de poder. En otras palabras, a trav&#x00E9;s de las posibilidades del Acuerdo, y tras la desmovilizaci&#x00F3;n de la guerrilla, la paz territorial se concibe como una manera de llenar el vac&#x00ED;o tradicional del Estado. Las dos posturas m&#x00E1;s discrepantes y distantes respecto a la concepci&#x00F3;n territorial que encarna el Acuerdo de Paz corresponden a las extintas FARC-EP y al conservatismo m&#x00E1;s radical. Respecto a los primeros, la base de la noci&#x00F3;n de paz territorial part&#x00ED;a de la heterogeneidad territorial en alineaci&#x00F3;n con su estructuraci&#x00F3;n pol&#x00ED;tico-militar. Era previsible que se elaborara este pensamiento con fundamento en un enfoque transversal &#x00E9;tnico y territorial, y con una acentuada apuesta por el desarrollo de consideraciones medioambientales, de tal manera que la paz territorial pudiera fijar las bases de una paz que contemplara, analizara y transformara la violencia &#x00E9;tnica, territorial y ambiental (<xref ref-type="bibr" rid="ref-31-67">R&#x00ED;os, 2024</xref>).</p>
<p>Con fundamento en todo lo anterior, la extinta guerrilla comprend&#x00ED;a la paz territorial como un medio de llegar al &#x201C;Sumak kwasay&#x201D;, al &#x201C;buen vivir&#x201D;, de esta manera estos t&#x00E9;rminos constituir&#x00ED;an el m&#x00E1;ximo objetivo a alcanzar vinculados estrechamente con una forma de interpretar el conflicto en relaci&#x00F3;n con unas condiciones estructurales de desigualdad social que asolan la vida humana. Evidentemente, las FARC-EP como movimiento de izquierdas progresista, se comprometi&#x00F3; con esta explicaci&#x00F3;n. La otra voz discordante con la concepci&#x00F3;n territorial del Acuerdo de Paz, los defensores de una paz de m&#x00ED;nimos, lo encontramos en el flanco m&#x00E1;s radical del Partido Conservador<xref ref-type="fn" rid="fn3"><sup>3</sup></xref>, y el uribismo. Estos conceb&#x00ED;an que la paz territorial transgred&#x00ED;a, en base al conjunto de concesiones que manifiesta, el sentido integral del Estado, una entrega de la institucionalidad a las FARC-EP (Entrevista personal a Alejandro Ord&#x00F3;&#x00F1;ez, Bogot&#x00E1;, 13/03/2017 en <xref ref-type="bibr" rid="ref-31-67">R&#x00ED;os, 2024</xref>). El <italic>establishment</italic> conservador, dedujo de los Acuerdos una violaci&#x00F3;n al Estado de Derecho colombiano, y se&#x00F1;al&#x00F3; la paz territorial como una forma de conceder legalmente (pero no leg&#x00ED;timamente, en base a sus palabras) los territorios a la guerrilla, lo que supondr&#x00ED;a el embargo de la soberan&#x00ED;a, un perjuicio efectivo al imperio de la ley y una reproducci&#x00F3;n de las din&#x00E1;micas de criminalidad (<xref ref-type="bibr" rid="ref-6-67">Cairo y R&#x00ED;os, 2019</xref>)</p>
<p>Por primera vez, los aspectos territoriales del conflicto colombiano no solo fueron abordados de amplia manera por ambas partes, tanto el Gobierno colombiano de Santos como por las FARC-EP, sino que adem&#x00E1;s fue conceptualizado como un problema central que ha de resolverse, reflexionando de manera profunda sobre lo que significa el &#x201C;territorio&#x201D; para los diversos actores. Uno de los mejores calificativos para poder abordar el significado del concepto de &#x201C;paz territorial&#x201D; es el de difuso y/o polis&#x00E9;mico. Como nos adentraremos m&#x00E1;s adelante, la paz territorial tiene diversos significados para los distintos actores pol&#x00ED;ticos, en gran medida porque el acuerdo de paz no restringe ni limita de manera concreta su significado. Por ende, en lugar de partir de una definici&#x00F3;n fija de paz territorial, examinamos las voces de los actores en este proceso pol&#x00ED;tico espec&#x00ED;fico: la negociaci&#x00F3;n, firma e implementaci&#x00F3;n del Acuerdo de Paz en Colombia. No obstante, es precisamente esta naturaleza laxa la que permite que podamos entender la paz territorial como una ambici&#x00F3;n de prosperidad y oportunidad para las regiones, que siendo las m&#x00E1;s desatendidas por el Estado, han sido las m&#x00E1;s afectadas por el conflicto armado. De esta manera, las disposiciones de derechos, el control territorial, la seguridad ciudadana, la sostenibilidad, la descentralizaci&#x00F3;n e incluso tambi&#x00E9;n el &#x201C;Sumak Kawsay&#x201D; constituyen un orbe de elementos que integrar&#x00ED;an el crisol de lecturas que ofrece la paz territorial (<xref ref-type="bibr" rid="ref-4-67">Cairo <italic>et al.</italic>, 2018</xref>).</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-3-67">
<title>Un acuerdo de paz sobrepasado por una violencia sin final, una paz que no llega</title>
<p>En noviembre de 2016 se firmaba en el Teatro Col&#x00F3;n de Bogot&#x00E1; el Acuerdo de Paz entre las Fuerzas Armadas Revolucionarias- Ej&#x00E9;rcito del Pueblo (FARC-EP) y el gobierno de Juan Manuel Santos. Con este Acuerdo se finalizaban casi m&#x00E1;s de cinco d&#x00E9;cadas de uno de los conflictos armados m&#x00E1;s nocivos y virulentos de Am&#x00E9;rica Latina, junto con Guatemala y Per&#x00FA; (<xref ref-type="bibr" rid="ref-29-67">R&#x00ED;os, 2020</xref>). Como reconoc&#x00ED;a el Kroc Institute de la Universidad de Notre Dame (2017), las implicaciones del Acuerdo eran de tal magnitud con la hasta el momento, guerrilla m&#x00E1;s longeva de Am&#x00E9;rica Latina, que el proyecto era el m&#x00E1;s ambiciosos y completo de los 34 firmados en las &#x00FA;ltimas dos d&#x00E9;cadas. En la misma l&#x00ED;nea se inserta <xref ref-type="bibr" rid="ref-15-67">Koopman (2020)</xref> quien resaltaba que Colombia se convirti&#x00F3; en un modelo a seguir cuando, en 2016, firm&#x00F3; el acuerdo de paz m&#x00E1;s inclusivo del mundo. Sin embargo, a pesar de estas expectativas iniciales respecto al Acuerdo, cabe preguntarse respecto a la situaci&#x00F3;n actual, puesto que en base a diversos informes que supervisan la situaci&#x00F3;n del pa&#x00ED;s, la realidad de la violencia e inseguridad ha aumentado de manera preocupante en los &#x00FA;ltimos a&#x00F1;os.</p>
<p>As&#x00ED; como nos expone <xref ref-type="bibr" rid="ref-29-67">R&#x00ED;os (2020)</xref>, hemos de partir de la premisa de que, a pesar de la firma del acuerdo entre los principales actores del conflicto, el escenario de involuci&#x00F3;n se puede explicar a trav&#x00E9;s de tres elementos principales y relevantes: la violencia activa que involucra a otros grupos armados adem&#x00E1;s de las FARC-EP; la violencia estructural heredada e irresuelta durante d&#x00E9;cadas, y el limitado nivel de desarrollo en la implementaci&#x00F3;n del Acuerdo de Paz. Todo lo que he expuesto anteriormente sostiene las hip&#x00F3;tesis de <xref ref-type="bibr" rid="ref-7-67">Johan Galtung (1969)</xref> respecto a la paz positiva, y es que si la guerra quiere ser superada de manera efectiva es crucial la transformaci&#x00F3;n de los condicionantes estructurales, simb&#x00F3;licos y culturales, que sostienen la misma. Como podremos analizar en las siguientes p&#x00E1;ginas, muchos de estos elementos no han sido superados tras la firma del Acuerdo de Paz, lo que ha permitido que convergieran distintos conflictos armados que se vinculan entre s&#x00ED; de manera compleja.</p>
<p>Tras casi ocho a&#x00F1;os desde que se firmaran oficialmente los Acuerdos de Paz las preguntas que hemos de realizarnos son evidentes, y giran todas respecto al alcance y efectividad de la paz territorial y de si esta ha influido significativamente en la transformaci&#x00F3;n de las din&#x00E1;micas de la violencia. La hip&#x00F3;tesis de partida es desalentadora, pues refleja que, m&#x00E1;s all&#x00E1; de las posibilidades y oportunidades que ofrec&#x00ED;a el Acuerdo, la realidad de la geograf&#x00ED;a de la violencia lejos de cambios y variaciones profundas, ha experimentado una considerable intensificaci&#x00F3;n. Como apunta <xref ref-type="bibr" rid="ref-34-67">S&#x00E1;nchez (2022)</xref>, en los territorios donde la violencia se mantiene, esta responde a causas estructurales, en las cuales el gobierno de Iv&#x00E1;n Duque tuvo un papel principal, debido a la negaci&#x00F3;n por parte del mismo de aportar la resoluci&#x00F3;n de fondo de estas causas en los principios y t&#x00E9;rminos acordados y redactados en los Acuerdos. El autor tambi&#x00E9;n se&#x00F1;ala la responsabilidad del ejecutivo de Duque en la perpetuaci&#x00F3;n de la violencia por su dejaci&#x00F3;n en cuanto al control territorial, quedando este en disputa por un abanico de grupos armados, rearmados y disidentes, adem&#x00E1;s de una actitud impasible ante el asesinato de desmovilizados, lideres sociales y defensores del medio ambiente y activistas de derechos humanos.</p>
<p>La finalizaci&#x00F3;n de los conflictos con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC)<xref ref-type="fn" rid="fn4"><sup>4</sup></xref> y con las FARC-EP, han modificado los escenarios de seguridad del pa&#x00ED;s afectando de manera diversa cada uno de los territorios. La situaci&#x00F3;n actual de las confrontaciones armadas puede determinarse como una situaci&#x00F3;n de <italic>conflictos armados focalizados</italic>, en donde las l&#x00F3;gicas de actuaci&#x00F3;n de las estructuras ilegales en los territorios no van direccionadas a la toma del poder pol&#x00ED;tico, ni tampoco responden a controles territoriales articulados; se centran en confrontaciones que atienden a intereses particulares. Los grupos posdesmovilizaci&#x00F3;n AUC y posdesarme FARC-EP emergen con una motivaci&#x00F3;n mafiosa. Sus intereses territoriales se vinculan principalmente a la apropiaci&#x00F3;n de rentas y en la mayor&#x00ED;a de ocasiones eso los hace dependientes de din&#x00E1;micas y redes ilegales transnacionales, como la del narcotr&#x00E1;fico. La relegaci&#x00F3;n a segundo plano del car&#x00E1;cter pol&#x00ED;tico dentro de las confrontaciones armadas ha desencadenado la proliferaci&#x00F3;n y conformaci&#x00F3;n de colectivos sociales que encabezan la defensa de los territorios y de los derechos, y aunque esto no supone un elemento novedoso, ha constituido un ambiente en el que sus l&#x00ED;deres se han empoderado. Esto ha resultado en una visibilizaci&#x00F3;n de los movimientos de la sociedad civil y sus representados, que los han convertido en blancos de agresiones por parte de los grupos armados (<xref ref-type="bibr" rid="ref-9-67">Gonz&#x00E1;lez Posso, Gonz&#x00E1;lez Peraf&#x00E1;n, Espitia, 2018</xref>).</p>
<p>Sanchez (2022) pone de relieve el hecho significativo de que m&#x00E1;s all&#x00E1; de las apariencias, las causas que sustentan la violencia difieren considerablemente de una regi&#x00F3;n a otra. La interrelaci&#x00F3;n entre din&#x00E1;micas sociales, pol&#x00ED;tica y culturales de cada regi&#x00F3;n articulan contextos particulares que son los que marcan en determinados casos nuevas formas de violencia, y en otros, la simple reafirmaci&#x00F3;n de violencias preexistentes. De esta manera la importancia geoestrat&#x00E9;gica de los territorios debido a su ubicaci&#x00F3;n privilegiada dentro de las rutas del narcotr&#x00E1;fico, es la raz&#x00F3;n imperante en el sur del Cesar, hasta su cercan&#x00ED;a a la frontera de Venezuela, como ocurre con Norte de Santander y Arauca. Otros emplazamientos como Choc&#x00F3; o sur de Bol&#x00ED;var son ambicionados por su riqueza de recursos naturales que fomentan la miner&#x00ED;a ilegal, as&#x00ED; como las licencias mineras que socavan a las comunidades locales como sucede en Santander. Y finalmente, la perpetuaci&#x00F3;n del conflicto armado se vincula con la coexistencia de pobreza y riqueza petrolera, como acontece en los Llanos Orientales, o la presencia de cultivos il&#x00ED;citos, como tiene lugar en Nari&#x00F1;o, departamento en donde adem&#x00E1;s se suma una inadecuada implementaci&#x00F3;n del programa de sustituci&#x00F3;n voluntaria y la retoma por parte del gobierno nacional de la aspersi&#x00F3;n con glifosato.</p>
<p>La violencia directa que podemos ver de manera m&#x00E1;s visible en los homicidios asociados al conflicto, como los asesinatos de excombatientes de las FARC-EP o l&#x00ED;deres sociales comprometidos con el Acuerdo de Paz, se sit&#x00FA;an en niveles de intensidad significativa. Esto anterior responde a la convergencia de factores, que, funcionando como variables intervinientes, impiden el establecimiento de una paz estable y duradera en estos enclaves. La suma de la violencia estructural irresoluta, a una condici&#x00F3;n perif&#x00E9;rica, hostil y fronteriza, en donde se concentran los mayores porcentajes de cultivos cocaleros y la mayor simultaneidad de grupos armados y estructuras criminales impiden el establecimiento de la paz territorial, tan ansiada y perseguida por el Acuerdo. Hemos de partir de una premisa de base la cual nos se&#x00F1;ala que las condiciones demogr&#x00E1;ficas, sociales o culturales de un territorio concreto influencian y replican los contextos espaciales en donde acaece la violencia. La relaci&#x00F3;n que se establece entre el individuo &#x2013; o grupo social &#x2013; con el ambiente que le rodea, resulta en la construcci&#x00F3;n de un contexto espacial donde adquieren significados m&#x00FA;ltiples interacciones de cotidianidad, construcciones sociales e imbricaci&#x00F3;n multiescalar. Esto nos ayuda a entender por qu&#x00E9; determinadas regiones de Colombia y no otros, a&#x00FA;nan mayor o menor violencia. Es necesario hacer hincapi&#x00E9; en aquellos territorios denominados como &#x201C;perif&#x00E9;ricos&#x201D; y que como ocurre con algunos de los enclaves colombianos, son de dif&#x00ED;cil acceso y mantienen una gran distancia con los centros de decisi&#x00F3;n, econ&#x00F3;micos y pol&#x00ED;ticos del pa&#x00ED;s. De este modo, aquellas regiones calificadas como perif&#x00E9;ricas re&#x00FA;nen las caracter&#x00ED;sticas adecuadas para la preservaci&#x00F3;n de la violencia, resultado de la concurrencia de una marcada fractura regional y la ausencia de infraestructura, adem&#x00E1;s de la presencia de imaginarios distanciados en clave de unidad nacional (<xref ref-type="bibr" rid="ref-32-67">R&#x00ED;os, 2021</xref>).</p>
    <p>Es preciso el estudio en este punto de un proceso conocido como <italic>periferializaci&#x00F3;n,</italic> el cual constituye la explicaci&#x00F3;n de algunos de los cambios espaciales que ha experimentado la violencia derivada del conflicto armado. Estos cambios sobrevienen especialmente en el nororiente y el suroccidente del pa&#x00ED;s, es decir, como advert&#x00ED;a en el p&#x00E1;rrafo anterior, escenarios apartados de los centros decisorios del pa&#x00ED;s, con niveles de desarrollo econ&#x00F3;mico y social bajos, pero con enorme valor estrat&#x00E9;gico por la presencia de cultivos il&#x00ED;citos o de mayor activismo guerrillero (<xref ref-type="bibr" rid="ref-28-67">R&#x00ED;os, 2016b</xref>). Son fundamentalmente cuatro las variables que convergen en el resultado transversal de la <italic>periferializaci&#x00F3;n</italic> del conflicto armado colombiano, a saber: el narcotr&#x00E1;fico, pol&#x00ED;tica de seguridad, paramilitarismo y situaci&#x00F3;n estructural. Si focalizamos la atenci&#x00F3;n en las dos guerrillas colombianas protag&#x00F3;nicas del conflicto armado a partir de los a&#x00F1;os 90, las FARC-EP y el ELN, ambas han experimentado un proceso de <italic>periferializacion</italic> y <italic>narcotizaci&#x00F3;n</italic> que, aunque muy intenso durante el periodo comprendido entre 1998 y 2012, se han mantenido como elementos constantes. Como demuestra <xref ref-type="bibr" rid="ref-27-67">R&#x00ED;os (2016a)</xref> si tomamos como variable dependiente la violencia armada de estos grupos, y como variable independiente la concurrencia de cultivos il&#x00ED;citos, queda evidenciado que, a mayor presencia de cultivos, mayores niveles de presencia armada guerrillera. Dicha presencia se contempla en departamentos fronterizos o ribere&#x00F1;os con el Oc&#x00E9;ano Pacifico. Los departamentos con mayores niveles de cultivos de coca, y mayores niveles de presencia guerrillera son frontera terrestre - bien con Venezuela, como el caso de Norte de Santander y Arauca; bien con Per&#x00FA;, como Putumayo; o con Ecuador (Nari&#x00F1;o) &#x2013; o con salidas al Pacifico como ocurrir&#x00ED;a con este &#x00FA;ltimo departamento mencionado y otros como Cauca, Valle del Cauca o Choc&#x00F3;<xref ref-type="fn" rid="fn5"><sup>5</sup></xref>.</p>
<p>La desaparici&#x00F3;n de las FARC-EP del escenario de conflicto armado no implica que vestigios concretos de la extinta guerrilla no sigan presentes, por diversas razones, bien por una f&#x00E9;rrea oposici&#x00F3;n a aceptar el Acuerdo de Paz y desmovilizarse, o bien porque se han constituido estructuras criminales emergentes, que, benefici&#x00E1;ndose de la continuidad de la violencia, han logrado nuevas movilizaciones en favor de la criminalidad. Si atendemos a las estructuras disidentes de mayor trascendencia en el momento presente, el factor perif&#x00E9;rico vuelve a estar presente. La realidad es que en la actualidad el ELN, las disidencias de las FARC-EP y los grupos herederos del paramilitarismo, como el Clan del Golfo, son los que finalmente se han afianzado como actores de la violencia local en aquellos contextos cocaleros en donde, hasta 2016 la presencia de las FARC-EP resultaba hegem&#x00F3;nica (<xref ref-type="bibr" rid="ref-32-67">R&#x00ED;os, 2021</xref>).</p>
    <p>Queda evidenciado que el Acuerdo de Paz ha sido sobrepasado por la violencia, la geografía de la violencia y las condiciones que a ella se asocian, y no han experimentado apenas cambios desde la firma, como así lo han señalado diversos autores, destacando entre ellos el trabajo preciso y detallado de <xref ref-type="bibr" rid="ref-30-67">Ríos (2022</xref>: 32-38). Las estructuras armadas y los diversos grupos delictivos siguen teniendo un papel principal en los escenarios de mayor producci&#x00F3;n de violencia, como ocurre en la regi&#x00F3;n del Pac&#x00ED;fico, el nororiente y el sur y suroccidente colombianos. El elemento territorial del Acuerdo ha chocado frontalmente con numerosas dificultades, debido a la perpetuaci&#x00F3;n de una marcada brecha territorial, una acuciante debilidad institucional, y una violencia estructural exacerbada, a las que se suma el negocio cocalero que, durante d&#x00E9;cadas, ha sido la v&#x00E1;lvula de escape para poder comprender la intensidad y longevidad del conflicto armado.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-4-67">
<title>La paz territorial en Nari&#x00F1;o se estanca, la violencia se perpet&#x00FA;a</title>
<p>En este apartado se busca explicar las razones del porqu&#x00E9; el Acuerdo de Paz en el departamento de Nari&#x00F1;o no encuentra cabida y la violencia sigue estructurando la vida de sus ciudadanos. Para ello en primer lugar analizaremos el tema de los cultivos il&#x00ED;citos, que supone el fundamento y pilar de la narcotizaci&#x00F3;n que han sufrido las estructuras armadas en esta regi&#x00F3;n. Y en segundo lugar estudiaremos los diferentes actores armados que est&#x00E1;n emplazados en el departamento y que sabotean y funcionan de parapeto a la implementaci&#x00F3;n del Acuerdo de Paz.</p>
<p>El departamento de Nari&#x00F1;o presenta una poblaci&#x00F3;n fundamentalmente rural, en torno al 75%. Se caracteriza principalmente por una significativa diversidad cultural en la cual encontramos presencia afrocolombiana, ind&#x00ED;genas y mestizos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-20-67">Observatorio de Procesos de Desarme, Desmovilizaci&#x00F3;n y Reintegraci&#x00F3;n, 2011</xref>). Mientras que la poblaci&#x00F3;n ind&#x00ED;gena se concentra en 67 resguardos y se distribuye en 24 municipios, los afrodescendientes, algunos congregados en &#x00E1;reas comunitarias, se concentran, fundamentalmente en la zona costera sobre el mar, como en la regi&#x00F3;n de Tumaco, Barbacoas o El Charco entre otros. El departamento presenta una debilidad institucional a la que se suma fuertes indicativos de desigualdad, desempleo y pobreza, en especial en aquellos municipios o zonas con poblaci&#x00F3;n ind&#x00ED;gena y afrocolombiana.</p>
<p>En Nari&#x00F1;o, los cultivos de coca comenzaron en los a&#x00F1;os 90 del siglo pasado, convergiendo con la expansi&#x00F3;n de los grupos guerrilleros, la compra de tierras por parte de los narcotraficantes del Valle y la llegada de paramilitares a las productoras de coca hacia el suroccidente del departamento. Adem&#x00E1;s, a todo ello se sum&#x00F3; la llegada hacia 1999 de nuevos colonos que escapaban de las aspersiones &#x00E1;reas en el vecino departamento de Putumayo. Los campesinos nari&#x00F1;enses que se dedican a estos cultivos lo hacen para poder mitigar la pobreza y atender necesidades b&#x00E1;sicas. Un estudio realizado sobre diversos municipios de la zona afectada por los cultivos il&#x00ED;citos, muestra que de media los campesinos utilizan entre 1.3 hect&#x00E1;reas a 2.9 para el cultivo de coca, el cual se intercala con otros cultivos como el pl&#x00E1;tano, la yuca, el cacao o el lim&#x00F3;n. Tambi&#x00E9;n se ha evidenciado que el cultivo no genera importantes beneficios y que los remanentes se destinan a comprar o mejorar la vivienda, para obtener un medio de transporte o para abonar el coste de los estudios de los hijos (<xref ref-type="bibr" rid="ref-33-67">S&#x00E1;nchez <italic>et al</italic>, 2018</xref>).</p>
<p>Para el a&#x00F1;o 2002, los cultivos de coca adquirieron una importancia considerable alcanzando las 15.131 hect&#x00E1;reas. En ese a&#x00F1;o, Nari&#x00F1;o se posicion&#x00F3; en el segundo lugar como uno de los departamentos m&#x00E1;s afectados por estos cultivos. Al a&#x00F1;o siguiente, en el 2003, pas&#x00F3; al primer puesto, con 17.628 hect&#x00E1;reas; y finalmente en los dos a&#x00F1;os sucesivos, 2004 y 2005, volvi&#x00F3; al segundo puesto entre los departamentos que m&#x00E1;s cultivo de coca produc&#x00ED;a (<xref ref-type="bibr" rid="ref-21-67">UNODC, 2006</xref>). Entre los a&#x00F1;os 2006 y 2018, Nari&#x00F1;o se posicion&#x00F3; en cabeza como el departamento con mayor n&#x00FA;mero de hect&#x00E1;reas. Se consolid&#x00F3; como el departamento que mayor porcentaje de cultivo de coca produc&#x00ED;a anualmente, con el 20% del total, llegando en el 2015 a producir el 31%. Asimismo, Tumaco se convirti&#x00F3;, desde el 2008, en el municipio m&#x00E1;s afectado por cultivos de coca en Colombia. Luego de los Acuerdos de Paz, en Nari&#x00F1;o hubo un aumento considerable de los cultivos, se pas&#x00F3; de 29.775 hect&#x00E1;reas a 42.627 hect&#x00E1;reas, una expansi&#x00F3;n que pudo deberse entre otras razones a: en primer lugar, las expectativas creadas por el Acuerdo de Paz en cuanto a la sustituci&#x00F3;n de cultivos. Se intuye que los cultivadores concibieron en su imaginario que a m&#x00E1;s hect&#x00E1;reas sembradas de coca m&#x00E1;s incentivos recibir&#x00ED;an a la hora de comenzar con la sustituci&#x00F3;n de cultivos; y, en segundo lugar, se constat&#x00F3; que entre el 2012 y el 2017, el consumo en Estado Unidos se increment&#x00F3;, en tanto hubo un aumento del 75% en la cantidad de personas que se les detectaba coca&#x00ED;na en su organismo<xref ref-type="fn" rid="fn6"><sup>6</sup></xref> (<xref ref-type="bibr" rid="ref-22-67">UNODC, 2017</xref>).</p>
<p>Desde el 2019, Nari&#x00F1;o es superado por Norte de Santander como el departamento m&#x00E1;s afectado por los cultivos de coca, al igual que Tib&#x00FA; super&#x00F3; a Tumaco como el municipio con mayores cultivos. En ese a&#x00F1;o, ambos departamentos, Norte de Santander y Nari&#x00F1;o, agrupaban el 50% de toda la coca cultivada en Colombia (<xref ref-type="bibr" rid="ref-23-67">UNODC, 2020</xref>). En el decrecimiento del cultivo de coca ha intervenido la aplicaci&#x00F3;n de la erradicaci&#x00F3;n forzosa y voluntaria que se ha aplicado tras la firma del Acuerdo de Paz con las FARC-EP. No obstante, los resultados no han sido los esperados puesto que, a pesar de la disminuci&#x00F3;n de los cultivos, desde el 2016, se ha observado, en el &#x00E1;mbito nacional, una tendencia a la mayor productividad de los lotes y una mejora en la capacidad para obtener coca&#x00ED;na. Respecto a la primero, este se puede deber a la utilizaci&#x00F3;n de mejores pr&#x00E1;cticas de cultivo como la reducci&#x00F3;n de la densidad de plantaciones, o la renovaci&#x00F3;n de los lotes. Y en cuanto al segundo, el mayor rendimiento en la extracci&#x00F3;n estar&#x00ED;a vinculado a la mayor presencia del alcaloide en la hoja, sumado a una mejor eficiencia en el proceso de extracci&#x00F3;n de la coca&#x00ED;na (<xref ref-type="bibr" rid="ref-24-67">UNODC, 2021</xref>).</p>
<p>Uno de los proyectos clave del Acuerdo de Paz entre el Estado colombiano y las FARC-EP fue el recogido en el punto 4, en cuanto la pretensi&#x00F3;n de erradicar los cultivos de coca, contando con el concurso voluntario de los campesinos. El Estado solo podr&#x00ED;a llevar a cabo la erradicaci&#x00F3;n forzosa de cultivos de coca cuando los cultivadores no sustituyeran los cultivos, incumplieran los acuerdos o no se hubiera llegado a un pacto con las comunidades. Por lo tanto, hab&#x00ED;a dos supuestos de partida: en primer lugar, que la pobreza en el campo y el marginamiento regional eran los fundamentos que hab&#x00ED;an llevado a los campesinos al cultivo de coca, por sus ventajas de producci&#x00F3;n y comercializaci&#x00F3;n. Por otro lado, se cre&#x00ED;a que, la reducci&#x00F3;n de los cultivos, conllevar&#x00ED;a el debilitamiento y eventualmente la extinci&#x00F3;n de las organizaciones armadas asociadas al narcotr&#x00E1;fico. El Programa Nacional Integral de Sustituci&#x00F3;n Voluntaria (PNIS), inici&#x00F3; su implementaci&#x00F3;n con Juan Manuel Santos y proporcionaba asistencia t&#x00E9;cnica y pagos alimentarios a familias en situaci&#x00F3;n de pobreza cuya subsistencia se basara en los cultivos il&#x00ED;citos para llevar a cabo su sustituci&#x00F3;n. Sin embargo, el programa enfrent&#x00F3; desde su inicio retos y dificultades, pues las expectativas de los campesinos comenzaron a frustrarse, y bajo el gobierno de Iv&#x00E1;n Duque el programa entr&#x00F3; en un proceso de deterioro por las importantes limitaciones presupuestarias, ya que el ejecutivo estaba m&#x00E1;s predispuesto a llevar a cabo una estrategia contra las drogas mediante la aspersi&#x00F3;n con glifosato. Las mayores dificultades del programa no radicaban en su implementaci&#x00F3;n, sino que eran el resultado del freno que la administraci&#x00F3;n de Duque le impuso al cerrar inscripciones al mismo y desfinanciarlo, proyectando la extinci&#x00F3;n de la v&#x00ED;a de la erradicaci&#x00F3;n de cultivos de coca a trav&#x00E9;s de la recuperaci&#x00F3;n de la v&#x00ED;a punitiva ya utilizada en d&#x00E9;cadas anteriores que combinaba la lucha contrainsurgente con la persecuci&#x00F3;n al narcotr&#x00E1;fico sustentada en gran parte en la aspersi&#x00F3;n a&#x00E9;rea (<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-67">Aguilera, 2022</xref>).</p>
<p>El &#x00E1;rea total de cultivos experiment&#x00F3; un aumento en el a&#x00F1;o 2021 de 143.000 a 204.000 hect&#x00E1;reas, la cifra m&#x00E1;s alta desde que se tienen registros, seg&#x00FA;n apunta el &#x00FA;ltimo informe anual del Sistema Integrado de Monitoreo de Cultivos Il&#x00ED;citos de naciones Unidas (Simci) (<xref ref-type="bibr" rid="ref-25-67">UNODC, 2022</xref>). La Polic&#x00ED;a Nacional de Colombia fij&#x00F3; como objetivo de erradicaci&#x00F3;n de cultivos il&#x00ED;citos para el a&#x00F1;o 2023 las 20.000 hect&#x00E1;reas, lo que supondr&#x00ED;a una reducci&#x00F3;n del 60% respecto al objetivo del a&#x00F1;o anterior, prop&#x00F3;sito que no se vio satisfecho. Estas cifras sin precedentes responden al fracaso del programa de erradicaci&#x00F3;n forzosa llevado a cabo por el gobierno de Iv&#x00E1;n Duque, en menoscabo de la sustituci&#x00F3;n voluntaria pactada con las comunidades de campesinos cocaleros. Petro, con una agenda totalmente opuesta, ha abogado por acabar la guerra contra las drogas. As&#x00ED; lo expreso en su primer discurso ante la Asamblea General de Naciones Unidas, donde la calific&#x00F3; de fracaso e hizo hincapi&#x00E9; en que el narcotr&#x00E1;fico no es solo un problema de los pa&#x00ED;ses productores, sino tambi&#x00E9;n de los estados consumidores como Estados Unidos. Tambi&#x00E9;n ha dado pasos para enterrar la posibilidad de volver a las pol&#x00E9;micas fumigaciones a&#x00E9;reas con glifosato, suspendidas desde 2015 (<xref ref-type="bibr" rid="ref-35-67">Torrado, 2023</xref>).</p>
<p>La cifra de hect&#x00E1;reas erradicadas de cultivos de coca en Colombia alcanz&#x00F3; el 93% de la meta propuesta para el 2023. A lo largo de ese mismo a&#x00F1;o, las cifras de erradicaci&#x00F3;n no fueron positivas, no obstante, la pol&#x00ED;tica antidrogas de Gustavo Petro planteo el cese en cuanto a la utilizaci&#x00F3;n de glifosato para impulsar la erradicaci&#x00F3;n manual. Esta noticia se dio a conocer por parte del vicecanciller Francisco Coy, la viceministra de Asuntos Multilaterales, Elizabeth Taylor Jay y el embajador de Colombia en Estados Unidos, Luis Gilberto Murillo, en la reuni&#x00F3;n del Grupo de Trabajo Antinarc&#x00F3;ticos Colombia-Estados unidos que se celebr&#x00F3; en septiembre de 2023. La reuni&#x00F3;n ten&#x00ED;a como objetivo el fortalecimiento de la cooperaci&#x00F3;n bilateral entre los dos pa&#x00ED;ses para llevar a cabo una nueva pol&#x00ED;tica, con una vigencia de diez a&#x00F1;os y que tiene como lema <italic>Sembrando vida desterramos el narcotr&#x00E1;fico</italic>, puesto que se trata de una propuesta a largo plazo. Colombia ha puesto la esperanza en mantener la cooperaci&#x00F3;n con el pa&#x00ED;s norteamericano al mismo tiempo que se articulan los esfuerzos con las autoridades colombianas (<xref ref-type="bibr" rid="ref-2-67">Arias, 2023</xref>).</p>
<p>No obstante, en el primer semestre de 2024 se erradicaron 278 hect&#x00E1;reas de siembre ilegal de hoja de coca, una cifra alejada de los objetivos fijados por el gobierno (10.000 para final de a&#x00F1;o). En la actualidad, el proyecto del ejecutivo se basa en la reducci&#x00F3;n de la pobreza en las &#x00E1;reas cocaleras, la debilitaci&#x00F3;n de las fuentes de ingresos y capacidades de los actores del narcotr&#x00E1;fico y la recuperaci&#x00F3;n de esas regiones por medio de otros programas contemplados en el acuerdo de paz. Dentro de esta estrategia convergen esfuerzos en &#x00E1;reas clave como la lucha contra la corrupci&#x00F3;n, la gesti&#x00F3;n financiera, la mejora de la infraestructura en torno a proyectos productivos y la interdicci&#x00F3;n, dejando de lado la erradicaci&#x00F3;n. La demora en el proceso se debe a las instrucciones por parte del Ministerio de Defensa de limitar la eliminaci&#x00F3;n forzosa y priorizar la voluntaria, esto dificulta sobremanera el retiro de los cultivos il&#x00ED;citos, ya que los campesinos son presionados por estructuras armadas ilegales. Soler se&#x00F1;ala que la visi&#x00F3;n del Gobierno Nacional es que el campesino es el eslab&#x00F3;n m&#x00E1;s tenue de la cadena del narcotr&#x00E1;fico, pues no se queda con el dinero y podr&#x00ED;a ganar m&#x00E1;s con la legalidad. A pesar de que la erradicaci&#x00F3;n forzosa es m&#x00E1;s efectiva para llegar a cumplir los objetivos, con ese m&#x00E9;todo se afecta m&#x00E1;s a las comunidades y se pone a la Fuerza P&#x00FA;blica en una situaci&#x00F3;n comprometida, pues se pueden dar confrontaciones (<xref ref-type="bibr" rid="ref-26-67">Redacci&#x00F3;n El Pa&#x00ED;s, 2024</xref>).</p>
<p>Pasando al segundo de los puntos a estudiar en este apartado, en el departamento de Nari&#x00F1;o nos encontramos con viejos y nuevos aparatos armados, con estructuras de violencia heredadas con ra&#x00ED;ces m&#x00E1;s antiguas y con nuevas estructuras forjadas a partir de las circunstancias. En el Departamento de Nari&#x00F1;o, las FARC-EP desmoviliz&#x00F3; el Frente 29, el cual llevaba actuando en la zona desde 1985, desarmando igualmente sus columnas m&#x00F3;viles &#x201C;Daniel Aldana&#x201D; y &#x201C;Mariscal Sucre&#x201D;. Aguilera hace hincapi&#x00E9; (2022) en que el pacto de paz con las FARC-EP no tuvo una orientaci&#x00F3;n total, pues dej&#x00F3; por fuera a la guerrilla del ELN, as&#x00ED; como a los suced&#x00E1;neos del paramilitarismo. Respecto al primero, se trata de una guerrilla de inspiraci&#x00F3;n marxista y creada coet&#x00E1;neamente junto a las FARC-EP. En Nari&#x00F1;o, el ELN funcionaba desde 1992, focalizado esencialmente en el &#x00E1;rea rural de Samaniego y Ricaurte, por intermedio del frente &#x201C;Comuneros del Sur&#x201D; el cual se compon&#x00ED;a a su vez por tres subestructuras: &#x201C;M&#x00E1;rtires de Barbacoas&#x201D;, &#x201C;H&#x00E9;roes de Sindagua&#x201D; y la Compa&#x00F1;&#x00ED;a &#x201C;Camilo Cienfuegos&#x201D;. Tras la desmovilizaci&#x00F3;n de las FARC-EP, el ELN ha experimentado un ligero crecimiento para hacer frente a la alta conflictividad que acontece en el departamento debido a la concurrencia de diversos aparatos armados. No solo ha entrado en disputa por las zonas en las que anteriormente se localizaba las FARC-EP, sino que tambi&#x00E9;n se ha proyectado hacia el norte, en la frontera con el departamento del Cauca. No obstante, tanto su crecimiento militar como pol&#x00ED;tico es limitado, puesto que contin&#x00FA;a operando con cuatro subestructuras (&#x201C;Frente Comuneros del Sur&#x201D;, &#x201C;Frente Manuel V&#x00E1;squez Casta&#x00F1;o&#x201D;, &#x201C;Compa&#x00F1;&#x00ED;a Milton Hern&#x00E1;ndez Ortiz&#x201D; y &#x201C;Elder Santos&#x201D;) y porque para poder expandir la actividad pol&#x00ED;tica es necesario tiempo y tambi&#x00E9;n menor nivel de conflictividad con apartados rivales. Adem&#x00E1;s del ELN, tambi&#x00E9;n persisten los herederos del paramilitarismo. Es preciso hacer memoria y recordar que, en 2005, se llev&#x00F3; a cabo la desmovilizaci&#x00F3;n del Bloque &#x201C;Los Libertadores del Sur&#x201D; sin que esto condujera al Estado a resolver el problema de los cultivos il&#x00ED;citos y las estructuras criminales derivadas de esta actividad; tampoco logr&#x00F3; establecer su dominio sobre el territorio y la vigilancia sobre los desmovilizados del paramilitarismo. Todo esto result&#x00F3; en la emergencia de sucesores de esa agrupaci&#x00F3;n como Nueva Generaci&#x00F3;n, los Urabe&#x00F1;os, las &#x00C1;guilas Negras o las Autodefensas Gaitanistas de Colombia. De todas las agrupaciones que surgieron, solo las &#x00FA;ltimas (Clan del Golfo) han persistido hasta la actualidad (<xref ref-type="bibr" rid="ref-1-67">Aguilera, 2022</xref>).</p>
    <p>Es crucial tener en cuenta que, en pleno proceso de negociaci&#x00F3;n con las FARC-EP, hubo desprendimientos de guerrilleros y milicianos del Frente 29 que funcionaban en la zona, que decidieron formar nuevas agrupaciones. De esta manera, cuando se produce la desmovilizaci&#x00F3;n de las FARC-EP surgen nuevos grupos, que denominados disidentes, en realidad est&#x00E1;n conformados por rearmados y nuevos reclutas. Actualmente nos encontrar&#x00ED;amos ante dos proyectos organizativos de los herederos armados de las FARC-EP, el nombrado como Segunda Marquetalia, que cuenta con 4 subestructuras (Frente Oliver Sinisterra, Frente Alfonso Cano, Frente Iv&#x00E1;n R&#x00ED;os y Frente Ariel Aldana) y el nombrado como Estado Mayor Central, EMC, que cuenta con tres subestructuras (Columna M&#x00F3;vil Ur&#x00ED;as Rond&#x00F3;n, el Frente Franco Benavides, y la Columna M&#x00F3;vil Alan Rodr&#x00ED;guez). En la figura a continuación podemos observar la presencia de Grupos Armados en 2024 en base al informa de Indepaz del mismo año.</p>
<fig id="fig-1-67">
<label>Figura 1.</label>
    <caption><title>Presencia de grupos armados 2024</title></caption>
<graphic xmlns:xlink="http://www.w3.org/1999/xlink" xlink:href="fig-1-67.jpg"/>
<attrib><italic>Fuente: Indepaz, 2024</italic><xref ref-type="fn" rid="fn7"><sup>7</sup></xref>.</attrib>
</fig>
    <p>De manera general, los nuevos grupos armados que emergen en Nari&#x00F1;o se han estructurado con exguerrilleros de las FARC-EP que no se acogieron a la desmovilizaci&#x00F3;n o que una vez se incorporaron volvieron a las armas. Cuentan entre sus filas con nuevos reclutas y menos v&#x00ED;ctimas del reclutamiento forzado. Cabe mencionar que entre 2017 y 2018, las disidencias de las FARC-EP fueran acusadas de ser las mayores responsables de reclutamiento de menores en la regi&#x00F3;n pues entre sus filas se hallaban 50 ni&#x00F1;os o adolescentes; a estas le segu&#x00ED;an el ELN con ocho y las bandas criminales con seis (<xref ref-type="bibr" rid="ref-11-67">Indepaz, 2018</xref>).</p>
    <p>Respecto a la continuidad de la violencia en Nari&#x00F1;o, es destacable que esta se dirige en menor medida contra el Estado y mayormente contra la poblaci&#x00F3;n civil, de la misma forma que es relevante la violencia entre los mismos actores armados. Uno de los blancos de la violencia son las personas que se dedican a la defensa de los derechos humanos o que ejercen un liderazgo local. En Nari&#x00F1;o, las afectaciones m&#x00E1;s comunes, entre el 2016 y el 2020, fueron los asesinatos, seguido de las amenazas, las desapariciones, las detenciones y los atentados. Los l&#x00ED;deres m&#x00E1;s afectados fueron, en orden: los l&#x00ED;deres ind&#x00ED;genas, los afrodescendientes, los comunales, los comunitarios, los de v&#x00ED;ctimas, los campesinos y los sindicales. Seg&#x00FA;n el informe de Indepaz del presente a&#x00F1;o (<xref ref-type="bibr" rid="ref-12-67">2024</xref>) respecto al contexto de violencia en Nari&#x00F1;o, entre 2016 y 2024 habr&#x00ED;an sido asesinados 130 l&#x00ED;deres, 18 de ellos mujeres, con Tumaco a la cabeza como municipio m&#x00E1;s afectado, con 66 asesinatos. Es preciso indicar que entre 2021 y 2023 hubo disminuciones importantes en el asesinato de l&#x00ED;deres y lideresas. Un hecho que no determina que vaya a haber una tendencia a la disminuci&#x00F3;n sino se llevan a cabo acciones de protecci&#x00F3;n individual y colectiva. La violencia tambi&#x00E9;n ha sido especialmente cruenta contra los exguerrilleros de las FARC-EP que firmaron la paz en la zona y que se concentraron en Tumaco en un Espacio Territorial de Capacitaci&#x00F3;n y Reincorporaci&#x00F3;n (ETCR) denominado La Variante. Entre el 2016 y el 2024 han sido asesinados en el Departamento de Nari&#x00F1;o 43 firmantes, siendo Tumaco el municipio donde m&#x00E1;s cr&#x00ED;menes se acumulan. A partir de 2022 se ha venido dando una reducci&#x00F3;n en poco m&#x00E1;s del 50% de los asesinatos de firmantes, pasando de una cifra de 9 casos en 2018 a 2 casos en 2022 y 3 casos en 2023. El trimestre donde se registraron los 3 asesinatos de 2023 fue entre julio y septiembre, meses en los cuales se estaba llevando a cabo el proceso de instauraci&#x00F3;n de la mesa de di&#x00E1;logo con el EMC y se iniciaba el cese al fuego con el ELN.</p>
<p>La paz en Nari&#x00F1;o al momento de establecerse ya era una v&#x00ED;ctima mortal de la violencia de la regi&#x00F3;n. En este departamento, la paz que se a&#x00F1;oraba con la firma del Acuerdo con las FARC-EP contaba y cuenta con enormes trabas e impedimentos. A 2016, el saldo era claramente negativo. En la regi&#x00F3;n, el ELN estaba en pie de conflicto desde hac&#x00ED;a unas tres d&#x00E9;cadas y el proceso de paz parcial no los amparaba. Tambi&#x00E9;n en situaci&#x00F3;n de ilegalidad se encontraban los sucesores del paramilitarismo, sucesores de otro pacto de paz mal cerrado. Adem&#x00E1;s, a todo esto, se sumaba la degradaci&#x00F3;n del Frente 29 y de sus columnas, y la falta de anticipaci&#x00F3;n y previsi&#x00F3;n por parte del Estado para anticipar el desmorone de esa agrupaci&#x00F3;n. Previo a la firma del acuerdo, los cultivos de coca se convirtieron en el mayor de los objetivos de los apartados armados, los cuales se movilizaron de manera masiva para acaparar los espacios y rutas de los que hac&#x00ED;an tr&#x00E1;nsito a la vida civil. Los programas socioecon&#x00F3;micos llegaron en medio de las expectativas de redenci&#x00F3;n social de muchos sectores sociales que depositaron sus mayores esperanzas en las transformaciones anunciadas en el Acuerdo. Empero, al poco tiempo se constat&#x00F3; la debilidad institucional para implementar el proceso de paz, toda vez que las expectativas generadas exced&#x00ED;an sobremanera los recursos, y el gobierno del presidente Duque quebrantaba y desfinanciaba un programa de suma importancia para la regi&#x00F3;n como era la sustituci&#x00F3;n de cultivos il&#x00ED;citos. El programa gubernamental, cuyo objetivo era la fumigaci&#x00F3;n y la pol&#x00ED;tica contrainsurgente era opuesta a la estrategia del anterior gobierno de procurar una salida democr&#x00E1;tica que fomentara la transformaci&#x00F3;n de las relaciones sociales en el campo. El actual gobierno sigue esa l&#x00ED;nea con una agenda orientada a fomentar la erradicaci&#x00F3;n voluntaria, el di&#x00E1;logo y la salida pac&#x00ED;fica del conflicto.</p>
</sec>
<sec sec-type="sec-5-67">
<title>Reflexiones finales y conclusiones</title>
<p>En Colombia la paz a&#x00FA;n se constituye m&#x00E1;s como un sue&#x00F1;o que como una realidad materializada. La violencia se perpet&#x00FA;a y se exacerba cada d&#x00ED;a m&#x00E1;s, haciendo que la esperanza por construir un pa&#x00ED;s en el que la amenaza de la violencia y la muerte no est&#x00E9; siempre planeando, cada vez se torne m&#x00E1;s complicada. A lo largo de las p&#x00E1;ginas de este trabajo se ha hecho un recorrido te&#x00F3;rico e hist&#x00F3;rico que permite comprender de manera profunda y espec&#x00ED;fica el caso espec&#x00ED;fico tratado en el &#x00FA;ltimo cap&#x00ED;tulo sobre el departamento de Nari&#x00F1;o.</p>
<p>Hemos de comenzar reflexionando sobre ese nuevo concepto de paz que nos ha aportado el estudio de la confrontaci&#x00F3;n armada colombiana llamado paz territorial. Sin comprender este t&#x00E9;rmino no se comprende el conflicto en Colombia, por lo que el haber articulado este concepto, as&#x00ED; como los investigadores que trabajan sobre &#x00E9;l, no solo resulta una labor brillante acad&#x00E9;micamente, sino que desarrollan un trabajo imprescindible para poder comprender la base y pilares sobre los que se estructura la violencia en Colombia. El territorio, sobre todo aquellos espacios perif&#x00E9;ricos, han constituido el soporte del conflicto armado, el control de la mayor superficie posible ha sido fundamento clave en el enfrentamiento entre los diferentes actores armados, y de esta manera encontramos departamentos en los que la violencia ha golpeado y afectado en mayor medida que en otros, por lo que estas han de tener un tratamiento, estudio y cuidado diferente al que hayan podido tener otras regiones. La paz territorial es el concepto nuclear sobre el que desarrollar la paralizaci&#x00F3;n de la violencia en Colombia, por la importancia del factor territorio en este caso particular.</p>
<p>Numerosas generaciones de colombianas y colombianos no saben lo que es vivir sin la violencia, esta se ha constituido como el elemento sobre el que enraizar su vida y subsistencia. Las conclusiones son claras, si no se desarticulan ni se tratan los elementos estructurales que fomentan la violencia, nos vamos a encontrar de manera perpetua saboteadores del proceso que &#x00FA;nicamente conociendo la violencia como medio de supervivencia y de aspiraci&#x00F3;n a un mayor nivel de vida no van a dejar las armas ni favorecer la instauraci&#x00F3;n de un modelo que les proporcione menos beneficios que el que dan los negocios il&#x00ED;citos. Es tambi&#x00E9;n necesario la instauraci&#x00F3;n de un modelo educacional que constituya como principal objetivo la articulaci&#x00F3;n de una cultura de la paz, y as&#x00ED; de esta manera ir disminuyendo los factores de violencia cultural que tambi&#x00E9;n fomentan y sustentan la violencia directa. Cabe se&#x00F1;alar que la educaci&#x00F3;n para la paz no solo ha de instaurarse y fomentarse en las zonas que han sido m&#x00E1;s afectadas por el conflicto, los habitantes de estos departamentos conocen muy bien lo que es vivir en constante amenaza, en miedo perpetuo a perder la vida, lo que m&#x00E1;s ans&#x00ED;an no quepa ninguna duda es que se implemente el Acuerdo de Paz. Ha de instituirse en los centros decisorios del pa&#x00ED;s, y crear una conciencia colectiva de solidaridad y empat&#x00ED;a, que lo que est&#x00E9; a miles de kilometro importe, que las vidas humanas de los conciudadanos importen, y para ello es fundamental tambi&#x00E9;n un proceso de descentralizaci&#x00F3;n. Para que haya avances en la implementaci&#x00F3;n del Acuerdo de Paz, y la violencia disminuya, las decisiones sobre los diversos departamentos no pueden ser tomadas desde Bogot&#x00E1;, el desconocimiento y la falta de contacto con las peculiaridades que caracterizan cada regi&#x00F3;n, al igual que la falta de conciencia de la poblaci&#x00F3;n de las diversas regiones hace fracasar de manera radical el proyecto de paz.</p>
<p>Las inversiones han de ir dirigidas a paliar fundamentalmente la extrema desigualdad que se vive en Colombia, este es un pilar clave para la continuaci&#x00F3;n de la violencia. Este ha sido el sustento de que muchos campesinos se hayan visto forzados a la siembra de cultivos il&#x00ED;citos, una pr&#x00E1;ctica que, a pesar de suponer una amenaza a la integridad y a la vida, al menos garantiza en cierta medida el poder tener para sobrevivir. La combinaci&#x00F3;n de un modelo educacional en el que se fomente la siembra de otro tipo de cultivos junto con la inversi&#x00F3;n para disminuir la desigualdad es la receta para poder acabar con una de las principales fuentes de violencia. Una paz basada en la memoria no en el olvido es el cl&#x00ED;max a alcanzar en Colombia, en el camino se presentan retos y limitaciones, derivados de traumas provocados por la violencia, que son arrastrados hist&#x00F3;ricamente, pero la recompensa final de salida pac&#x00ED;fica positiva al conflicto bien merece el esfuerzo. Es necesario seguir trabajando por y para la paz. Una Colombia con un futuro sin violencia es posible, pero la construcci&#x00F3;n de esta es complicada sino se hace de manera conjunta, sin rencores ni venganzas, con una conciencia colectiva de educaci&#x00F3;n para la paz, y donde los valores comunitarios de convivencia y reconciliaci&#x00F3;n siempre sean preeminentes.</p>
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<fn id="fn1"><label>1</label> <p>La pol&#x00ED;tica de paz del actual gobierno de Gustavo Petro se fundamenta en la conceptualizaci&#x00F3;n de la &#x201C;paz total&#x201D;, para comprender mejor este t&#x00E9;rmino v&#x00E9;ase los trabajos de <xref ref-type="bibr" rid="ref-31-67">R&#x00ED;os (2024)</xref> y <xref ref-type="bibr" rid="ref-5-67">Cairo <italic>et al.</italic> (2024)</xref> ambos incluidos en el presente trabajo.</p></fn>
<fn id="fn2"><label>2</label> <p>Las Zonas Veredales Transitorias de Normalizaci&#x00F3;n (ZVTN) y Puntos Transitorios de Normalizaci&#x00F3;n (PTN) son aquellas &#x00E1;reas de ubicaci&#x00F3;n temporal hasta la culminaci&#x00F3;n del proceso de dejaci&#x00F3;n de armas; en estas se requiere contar con el talento humano necesario para la atenci&#x00F3;n en salud de todas las personas all&#x00ED; presentes &#x00AB;(<xref ref-type="bibr" rid="ref-19-67">Ministerio de Salud y Protecci&#x00F3;n Social, 2017</xref>)&#x00BB;.</p></fn>
<fn id="fn3"><label>3</label> <p>Dentro de este flanco se encontrar&#x00ED;an por ejemplo Marta Luc&#x00ED;a Ram&#x00ED;rez o Alejandro Ord&#x00F3;&#x00F1;ez, que se diferenciar&#x00ED;an de otros conservadores que no comparten sus postulados como Juan Camilo Restrepo o Mauricio C&#x00E1;rdenas (<xref ref-type="bibr" rid="ref-31-67">R&#x00ED;os, 2024</xref>)</p></fn>
<fn id="fn4"><label>4</label> <p>Las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) fueron una coalici&#x00F3;n de ej&#x00E9;rcitos paramilitares de ultraderecha. Con arreglo a las declaraciones de sus principales l&#x00ED;deres, su objetivo era detener la expansi&#x00F3;n de las guerrillas de izquierda en Colombia, no obstante, tras esto, camuflaron un amplio abanico de actividades il&#x00ED;citas y cr&#x00ED;menes de guerra como narcotr&#x00E1;fico, desplazamiento y desapariciones forzadas, despojo de tierras, secuestro y extorsi&#x00F3;n, entre otras (<xref ref-type="bibr" rid="ref-10-67">InSight Crime, 2024</xref>).</p></fn>
<fn id="fn5"><label>5</label> <p>Los departamentos m&#x00E1;s violentos en cuanto a activismo guerrillero concurren todos en la caracter&#x00ED;stica perif&#x00E9;rica, salvo Meta y Caquet&#x00E1;, enclaves tradicionales de las FARC-EP, y de Huila y Tolima (<xref ref-type="bibr" rid="ref-27-67">R&#x00ED;os, 2016a</xref>).</p></fn>
<fn id="fn6"><label>6</label> <p>Cabe recordar que el 90% de la producci&#x00F3;n de coca&#x00ED;na de Colombia tiene como destino el mercado de Estados Unidos.</p></fn>
<fn id="fn7"><label>7</label> <p>Es preciso se&#x00F1;alar que el 7 de mayo de este a&#x00F1;o el frente Comuneros del Sur dej&#x00F3; de ser parte de la guerrilla del ELN. En un comunicado difundido por los miembros del bloque indicaron su decisi&#x00F3;n de escindirse del comando central, reiterando no obstante su voluntad de seguir adelante con el &#x201C;proceso de negociaci&#x00F3;n pol&#x00ED;tica&#x201D; con el Gobierno de Gustavo Petro (<xref ref-type="bibr" rid="ref-36-67">Triana, 2024</xref>).</p>
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<title>Bibliograf&#x00ED;a</title>
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