AZCONA PASTOR, José Manuel. (2025). El Esplendor de la América Española. De cómo España exporto al Nuevo Mundo lo mejor de sí misma. Madrid: EDAF
Ángel Iglesias Alonso
Universidad Rey Juan Carlos
José Manuel Azcona, Catedrático de Historia Contemporánea en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid, de sólida trayectoria en su especialidad, tiene publicados numerosos trabajos sobre diversos aspectos del mundo contemporáneo y en la obra que aquí se reseña se ocupa del pasado de la hispanidad, también un problema del presente ya que la presencia de España en Hispanoamérica ha sido y seguirá siendo un tema recurrente objeto de múltiples estudios y publicaciones tanto a nivel nacional como internacional. En este trabajo el profesor Azcona, consciente de lo mucho que hay que conocer de un acontecimiento decisivo de la historia, excava con solidez historiográfica y con un esfuerzo riguroso reconstruye, de una manera extensa, un pasado que, a juicio de este comentarista, conecta con el presente y con el diseño del futuro.
Para ello, afronta desde su talante, mesura y compromiso académico, rabiosamente científico de historiador profesional, un abordaje, metodológicamente adecuado, de todo un periodo histórico abarcador de una suma de aspectos políticos, sociales y económicos que le permiten dar cuenta de un complejo e intrincado proceso que se desarrolla a lo largo de los siglos de a Monarquía Hispánica de los Reyes Católicos y de los Austrias para desvelar la clave de su significado histórico global, en una época en la que en Hispanoamérica no existían las fronteras. Con una apoyatura documental convincente lleva a cabo una observación real, verídica y objetiva de los hechos históricos mediante la observación sistemática de fuentes documentales de incontrovertible autoridad que le permite reconstruir de manera completa y contrastada la realidad de los acontecimientos. Se distancia así del más que frecuente apasionamiento sectario que insistentemente impregna los discursos en el periodismo, las redes sociales, la política o el de tanto diletante siempre dispuesto a hacer de la Historia un instrumento al servicio de intereses partidistas
Y es que, el profesor Azcona muestra un dominio metodológico que le facilita el manejo de las evidencias más importantes. Así, desde el comienzo del libro hay una inequívoca apuesta por atenerse al rigor de las evidencias. Rigor que permea y está presente en el conjunto de capítulos que conforman el libro. Todos ellos están abundantemente documentados bien a partir de fuentes archivísticas o de fuentes secundarias, derivadas de textos preexistentes, que, por su riqueza de detalles, siempre aportan datos de interés y con los que demuestra sus afirmaciones y minuciosas descripciones en las que conjuga el rigor expositivo con la profundidad conceptual. Y lo hace utilizando un español comprensible y natural a partir del cual logra transmitir convincentemente, afrontando con responsabilidad, veracidad y honestidad una investigación más que necesaria.
Antes de abordar la estructura propia del libro, cabe mencionar, como aspecto a reseñar, que tanto en el título como en el subtítulo del libro el autor aclara ya el sentido, contenido y objetivo de la obra.
El libro está conformado por un prefacio, cinco capítulos y sus conclusiones, dotados de coherencia interna y entre sí, con un hilo conductor que los articula, para hacer una exposición integral de un periodo histórico sobre el que se han suscitado numerosas controversias. En el prefacio que abre el libro el autor ya coge el toro por los cuernos para ponernos en contexto de la gran empresa cultural de la presencia secular de España en Hispanoamérica y el interés tergiversador de las potencias rivales de la Monarquía Hispánica, particularmente Francia, Inglaterra y Holanda, impulsoras de una propaganda sin rigor, en un contexto de expansión europea y de rivalidades entre imperios. Propaganda alentada, añadiríamos, por alguna generación literaria española de finales del XIX y comienzos del XX partidaria de una lectura historicista sesgada, parcial e incompleta que, primero, fue utilizada como instrumento en la lucha por las independencias, después, durante el XIX para el desmantelamiento de la herencia católica y finalmente, en la actualidad, como una especie de posverdad, es aprovechada por los populismos y tiranías del momento.
Frente a esa interpretación deformada, falsificada y deliberadamente interesada, particularmente desde entornos anglosajones, el autor se detiene, en cada capítulo, en la identificación, clasificación y análisis de aquellos aspectos fundamentales para entender un período del que se lleva a cabo una original exposición apoyada en evidencias que contribuyen no sólo a ilustrar unos acontecimientos, sino al rigor analítico. El profesor Azcona proyecta en general una mirada objetiva, no exenta de crítica, sobre una realidad histórica y cultural (Hispanoamérica) que irrumpe en el devenir histórico como paradigma de un universalismo cristiano europeo derivado del humanismo renacentista.
Así, y siguiendo una ordenación cronológica, en primer capítulo se demuestra como la conquista se produjo teniendo en cuenta y respetando los parámetros más avanzados de la civilización occidental de la época, inspirados en postulados renacentistas. El capítulo ofrece una detallada descripción de los viajes, descubrimientos y sus avatares, en los que conquistadores jóvenes, que tenían que rendir cuentas a la Corona, y con unas motivaciones entreveradas de intereses materiales y espirituales, pero con una formación que, entre otras cosas, les capacitaba para tejer alianzas con las poblaciones autóctonas, aprovechando las rivalidades existentes, como se describe en el caso de Hernán Cortés.
El capítulo recoge también los modelos de urbanización, siguiendo las pautas recibidas del mundo grecolatino, y de un proceso de cristianización a modo y manera del que previamente había tenido lugar en Europa durante siglos, fomentando pautas de mestizaje, que también tenía sus antecedentes en el desarrollo de la romanización de Europa, e incorporando a los nativos en las estructuras españolas tanto sociales como jurídico-institucionales.
En el segundo capítulo el profesor Azcona se centra en poner de manifiesto cómo, al contrario que otras potencias de la época, se desarrollaron los asentamientos con la creación de instituciones en vigor en la cultura europea, conservando aspectos de las costumbres autóctonas, de manera que los nuevos territorios no eran considerados colonias, sino parte estructural de la Corona, contando con la protección de las sucesivas Leyes de Indias, un aspecto diferencial, de nuevo, con las pautas de conquista de otras potencias de la época.
El tercer capítulo lleva por título “Hospitales y Universidades” y en él se analiza y describe, cuantificándolo con sumo detalle y cuidado, primero, la implantación y desarrollo, desde el comienzo y durante los siglos posteriores a la llegada de los españoles, de un sistema hospitalario atendido por profesionales versados en los últimos avances de la medicina. El capítulo también pone de relieve y da cuenta de la creación de numerosas universidades conforme a los estándares europeos en materia de ciencias y humanidades. Todo ello cuando todavía tampoco existían precedentes por parte de las potencias europeas coetáneas en la creación de tales instituciones.
En el capítulo cuarto el autor realiza, de una manera significativamente detallada y explicativa, una radiografía de la actividad en la minería, regulada mediante ordenanzas que contemplaban no sólo los aspectos relacionados con la producción, distribución e introducción de innovaciones, sino también los derechos laborales, poniendo de relieve la importancia que tuvo la actividad minera en el fomento de los asentamientos y creación de ciudades en el interior del continente. También se abordan aspectos demográficos para, a continuación, analizar sus técnicas de explotación, sus herramientas, los subsectores de ella dependiente y sus consecuencias en la conformación de nuevas ciudades y redes de comunicación.
Muy interesantes son las evidencias empíricas que aporta para demostrar que la extracción de metales preciosos durante la Monarquía Hispánica no agotó, ni mucho menos, las vetas existentes, desmintiendo así otra de las falsedades al uso sustentada en el agotamiento extractivo de los metales preciosos achacado a los españoles. Los hechos se documentan con gráficos, tablas e ilustraciones que ayudan a comprenden el texto.
Aunque no en exclusiva, el quinto y último capítulo está dedicado a aspectos económicos y en él se hace una pormenorizada presentación de la progresiva articulación de un extenso sistema y redes de transporte y comunicación terrestre, haciendo así posible la interconexión de las regiones en el interior para la creación, con la tecnología de la época, de mercados económicos, regionales, continentales y mundiales, en lo que constituiría una primera y temprana globalización a la que coadyuva la construcción de instalaciones portuarias para facilitar los flujos comerciales entre el nuevo mundo, proporcionando interesantes datos agregados por periodos para las principales mercancías comercializadas. En aras a la eficiencia productiva se da cuenta de las innovaciones en la introducción de cultivos y cría de ganado.
El libro finaliza con un “Ábside” ,a modo de conclusiones, donde se recoge la comprobación de los planteamientos iniciales relativos a la vigencia del imaginario falso y deformado construido por las potencias rivales de España, desde el mismo momento en que se tuvo noticia de que la Monarquía Hispánica había arribado a un ignoto territorio en el que se barruntaban ingentes riquezas y su intención destructiva a base de calumnias y descalificaciones sintetizadas en estereotipos y aún vigentes en la actualidad. El libro se cierra con una valiosísima aportación bibliográfica.
Sin albergar duda alguna, se puede afirmar que, sin perjuicio de su rigor académico, este libro es un ejemplo de alta divulgación cuya lectura resulta amena y agradable, pues está cuidadosa y espléndidamente editado, con excelentes reproducciones de láminas e ilustraciones, clara y cuidadosamente presentadas, que revelan diversos aspectos de la presencia española en el Nuevo Mundo durante la Monarquía Hispánica, explicada mediante descripciones y análisis rigurosos, acompañados de comentarios nobles y sinceros, que ayudan a la comprensión de uno de los fenómenos que han marcado la historia de la humanidad. Por ello, este extenso y documentado trabajo de más de 500 páginas es de utilidad tanto para los especialistas como para un público más general, lo que pone de manifiesto el valor social de los historiadores.
El libro no agota, ni mucho menos, un tema complejo y parece como parte de un proyecto mucho más extenso y ambicioso que deja abiertos campos de investigación muy sugerentes. Es un libro no sólo para conocer el pasado, sino para pensar hacia adelante. Al lector de deja con ganas de esto último y es de esperar que el autor nos ofrecerá más trabajos relacionados con tan rica temática y esenciales para su comprensión. Falta hacen.