STUDIA HUMANITATIS JOURNAL, 2024, 4(2), pp. 161-169
ISSN: 2792-3967
DOI: https://doi.org/10.33732/shj.v4i2.135

Reseña / Book review

ROMERO-DELGADO, MARTA; CASTILLO PATTON, ANDY ERIC Y BETANCOR NUEZ, GOMER (EDS.): MOVIMIENTOS SOCIALES EN TRANSFORMACIÓN. PROTESTA Y MOVILIZACIÓN SOCIAL EN ESPAÑA (2000-2022). MARCIAL PONS, 2024. 310 PÁGS.

Daniel López-Roche

Universidad Complutense de Madrid
ORCID: 0000-0001-8004-7594
danlop06@ucm.es

| Reseña crítica |

En Movimientos sociales en transformación. Protesta y movilización social en España (2000-2022), Marta Romero-Delgado, Andy Eric Castillo Patton y Gomer Betancor Nuez compilan una serie de textos sobre las dinámicas de la protesta y de los movimientos sociales en España, especialmente entre los años 2000 y 2022, y el recorrido histórico de algunos de ellos. Es una contribución realizada desde la Federación Española de Sociología (FES), con el apoyo del Grupo de Investigación Movilización, Contienda Política y Cambio Social (MOVICON), y forma parte de sus labores de consolidación del campo de estudios de movimientos sociales en España. Aunque sus autores se desempeñan mayoritariamente en la Sociología, se ofrece un enfoque interdisciplinar que trasciende la academia, integrando miradas más politológicas, historiográficas u otras desde los propios movimientos sociales.

La agenda del libro se centra en los estudios de caso del movimiento feminista, el LGTBIQ+, el ultraderechista, el antimilitarista, por la recuperación de la memoria histórica, el autónomo, de centros sociales y/o de sindicalismo social y el rider. No obstante, el texto también incluye diversas propuestas transversales a la acción colectiva, como el análisis de su dimensión colaborativa, o a la democracia actual en España, examinando la normalización de protesta o su alta intensidad, pero con una incómoda o ausente relación con las instituciones.

Así, Movimientos sociales responde al contexto español actual (aunque, eso sí, desde una perspectiva longitudinal) en varios ámbitos: el género y la sexualidad, la emergencia de la ultraderecha, la memoria histórica, las guerras y el militarismo y las últimas transformaciones del capitalismo.

Recientemente, han ganado fuerza y presencia global el movimiento feminista y LGTBIQ+ y las políticas públicas sobre la cuestión de género y sexual (Cabezas y Vega, 2022). En España, resaltan las movilizaciones en los últimos años, con las huelgas feministas del 8-M, especialmente en 2018, o las leyes de Libertad sexual y trans. Con esta última, destaca una intensa disputa alrededor de la apertura del sujeto del feminismo entre el transfeminismo o las posiciones queer y el feminismo transexcluyente. Así, el libro aborda las luchas en torno al sujeto y la identidad colectiva feminista, más allá de este momento particular.

Por su parte, se ha producido una creciente normalización de la ultraderecha con su mayor presencia en las calles e instituciones españolas, principalmente desde que se agudizó el conflicto territorial en Cataluña (Casals, 2020). Además de otras dinámicas, se ha configurado como una reacción patriarcal a la mencionada movilización feminista y LGTBIQ+ y a las políticas de igualdad (Bonet-Martí, Biglia y Cagliero, 2023). Consecuentemente, en la publicación se analiza la movilización ultraderechista en España.

Asimismo, con la Ley de Memoria Democrática, los debates alrededor de la memoria histórica de las víctimas de la Guerra Civil, el Franquismo y la Transición no han pasado desapercibidos, incluso con diversas polémicas jaleadas por la ultraderecha (Casals, 2020). Ante esto, el Movimiento por la Recuperación de la Memoria Histórica resulta un actor a escuchar, estudiado en uno de los capítulos del texto.

En otro plano, el mundo está atenazado por conflictos y tensiones bélicas como la guerra en Ucrania o el aumento del militarismo (Mesa, 2022). La coyuntura apela al antimilitarismo y al pacifismo, cuyo recorrido histórico es tratado por una de las secciones del monográfico.

Finalmente, una de las principales transformaciones económicas recientes es el desarrollo del capitalismo de plataforma (Srnieck, 2016). Supone un cambio de las relaciones capital-trabajo que condiciona la acción colectiva. Esto se examina en el libro a través del movimiento rider.

Movimientos sociales comienza presentando su contribución a un marco de consolidación e incremento de los estudios sobre este tema, siendo necesaria ante las transformaciones y la actualidad de la acción colectiva. Los movimientos sociales son entendidos como agentes extrainstitucionales de cambio constituidos en relación y reacción colectiva y contenciosa a un contexto social. Asimismo, la publicación plantea su enfoque inter y metadisciplinar, divulgativo, dialógico, relacional, diacrónico y genealógico, incorporando las continuidades y discontinuidades de la contienda política.

Seguidamente, el prólogo de Robert Fishman, “Sobre el significado de la protesta pública en la democracia española”, caracteriza la protesta en España como uno de los principales canales de participación ciudadana con una relación incómoda y/o ausente con las élites e instituciones políticas. Estas habrían tendido a rechazarla, limitarla, prohibirla o no escucharla. El autor explica esta relación por, primero, la baja institucionalización de la protesta en España, con una reducida afiliación a partidos y sindicatos. Esto se habría producido por una tradición instaurada desde la dictadura de luchar exitosamente sin organizaciones de afiliación masiva, empleando los limitados canales de participación y la clandestinidad, con muchos apoyos sin vínculos organizativos por la represión; y porque la Transición, orientada a un consenso entre las élites, su moderación y la de formaciones institucionales y de muchos de sus militantes, que incluso filtraban las demandas, alimentaron las suspicacias y el sentimiento de que las organizaciones existentes eran insuficientes, incentivando la protesta semi espontánea y los movimientos alternativos. En segundo lugar, esta relación se explica porque los partidarios de la moderación habrían desconfiado y guardado distancias con la protesta al verla como un impulso desestabilizador y elaborar un consenso bajo el recuerdo de la Guerra Civil.

El bloque del libro “Transformaciones en la acción colectiva y protesta social en España” continúa esta línea transversal a la contienda política. Gomer Betancor aborda “El estudio de los movimientos sociales en España: la generación de un campo propio de estudios”, con retraso por la tardía democratización y las dificultades de coordinación ante la diversidad de enfoques, iniciado en departamentos más afines a la Historia y consolidado por los de Sociología. Se destaca la tendencia de expansión de publicaciones e instituciones propias. Los enfoques dominantes cambiaron del marxismo en la década de 1980 al culturalismo en la de 1990 y se diversificaron en los 2000, superando el enfrentamiento entre el marco del proceso político y el paradigma de la identidad colectiva. La investigación española en este campo se ha ido internacionalizando gracias a estancias, colaboraciones internacionales, a la importación de teorías y al desarrollo de protestas que han atraído la atención transnacional o se han aproximado a las movilizaciones del resto del continente, así como por la posición de España como puente entre América del Sur y Europa. Igualmente, la emergencia de distintos movimientos sociales habría promovido la expansión de estos estudios.

Posteriormente, Manuel Sánchez-Jiménez en “La ciudadanía contestataria. Normalización de la protesta popular en tiempos de crisis y transformación política” expone una progresiva normalización de la protesta en España. Este proceso vendría definido por un mayor número de protestas, especialmente en 2012-2014, tras el impulso del 15M y las reacciones a la crisis y las medidas de austeridad, y en 2018-2019, con las luchas climáticas, feministas y de pensionistas; por un ascenso de participantes sostenido, con picos en manifestaciones contra el terrorismo en la década de 1990 y por la polémica gestión del 11-M en 2004; y por una creciente generalización entre los distintos sectores sociales (por sexo, edad, estudios o ideología) o igualación de la participación en protestas entre ellos, aunque siguen movilizándose menos los que tienen menos estudios, menos interés por la política, son más de derechas, mayores de 65 años o lo hacen más aquellos entre 16 y 18 años. Asimismo, según el tipo de protesta, se habrían activado diferentes grupos como jóvenes, con las protestas climáticas; mujeres, con las acontecidas con el 8-M; o mayores, con el envejecimiento de los socializados durante la Transición y las luchas de pensionistas. Estas dinámicas de normalización vendrían impulsadas por acontecimientos, como episodios de terrorismo, que generarían un shock moral y una indignación capaces de superar las adscripciones partidistas e ideológicas, extendiendo la protesta en la población.

Benjamín Tejerina, Ana Aliende, Rafael Castelló-Cogollos y Ramón Llopis continúan con “La acción colectiva colaborativa y sus impactos sociales en la sociedad española contemporánea”. Entienden la acción colectiva colaborativa como prácticas que movilizan recursos con sentimientos de pertenencia e intereses comunes, mediante la colaboración y el conflicto en pro del cambio social, y que, más allá de lo económico, supone compartir recursos, responsabilidades, trabajo y poder, participando activamente en el diseño y ejecución de las iniciativas. Los autores plantean que es una vía de innovación de la acción colectiva y de cambio social desde lo cotidiano. Entre sus motores sitúan la imposibilidad de afrontar individualmente la vulnerabilidad, precariedad, incertidumbre y los riesgos por las crisis económicas (de 2008 y por la invasión de Ucrania), climática, del COVID-19, por la erosión del Estado de Bienestar y de las estructuras de protección social y por la individualización.

Los dos bloques siguientes del libro profundizan en un estudio longitudinal de diferentes movimientos específicos. María Martínez en “Cierres y aperturas: el sujeto y la identidad colectiva en los feminismos” analiza las reformulaciones de estos dos últimos aspectos desde 1975, cuando se construyeron por oposición al modelo de mujer de la dictadura, como ama de casa, esposa y madre. Según la autora, el quiebre de la identidad colectiva feminista se habría producido con la incorporación de nuevas generaciones menos familiarizadas con este prototipo franquista de mujer, de lesbianas cuyos planteamientos se excluían con la heterosexualidad asumida en el movimiento y de mujeres transexuales. En esto, plasma la emergencia de lo queer y el transfeminismo en España, desde la década de 1990, reforzando estas aperturas del colectivo feminista continuadas desde el 2010, cuando además se incorpora la interseccionalidad, que impide un sujeto unificado al atender a múltiples ejes de la identidad. En pro de los cierres del movimiento feminista, destaca el feminismo institucional y parainstitucional emergido con los Gobiernos del PSOE a partir de 1982 por oposición a un sujeto mujer vulnerable, pasivo, sin agencia y que debe ser liberado, que atribuye a trabajadoras del hogar, sexuales, víctimas de violencia machista o migrantes, a las que negaría la participación política, aunque se habrían organizado crecientemente desde el 2000.

Gracia Trujillo Barbadillo en “Feminismos y movimiento LGTBI+ y queer en España: recorridos y debates actuales” realiza una genealogía hasta los conflictos por la ampliación del sujeto del feminismo entre lo queer y el transfeminismo frente al feminismo transexcluyente, que plantearía cerrarlo. La autora parte de los movimientos de liberación homosexuales de la década de 1970 contra la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social, que los criminalizaba. Ante la marginación de las posiciones de lesbianas en el feminismo y el movimiento homosexual, se consolidó una tendencia autónoma feminista orientada a sus propias demandas. En la década de 1990, con la crisis del SIDA, se potenció la lucha, se continuó la línea rupturista y de formación de colectivos autónomos queer, se unificaron gays y lesbianas y se evidenció una división entre esta parte más autónoma y otra más moderada, centrada en apoyar a la comunidad, en avances legales, que no reaccionó a la crisis del SIDA o que apostó por normalizar la diferencia. Con el encuentro de las luchas por la despatologización de lo trans y el activismo queer se desarrolló el transfeminismo, cuyos planteamientos fueron ampliándose con la interseccionalidad y otras reivindicaciones contra el patriarcado o la precariedad. Así, se impulsó la apertura del sujeto del feminismo, objeto de contienda actual.

Juli Antoni Aguado, en “El antimilitarismo pacifista reciente en España: la desobediencia civil en transformación”, recoge cómo este movimiento se encuentra en horas bajas. En esto, recorre su trayectoria desde el 2000: su recomposición tras la eliminación del Servicio Militar Obligatorio en relación con el altermundismo y la lucha contra la invasión de Iraq, una fase de especialización en los albores de la crisis de 2008, su legado y difusión de prácticas y discursos (desobediencia civil, noviolencia) en las protestas antiausteridad y las movilizaciones emergentes en el contexto de los conflictos bélicos recientes (Siria, Ucrania) o algunas de las últimas convocatorias antimilitaristas como la contracumbre de Madrid por la reunión de la OTAN en 2022. En cada periodo presta atención a tres áreas principales de actuación del antimilitarismo: la desmilitarización, las acciones prodesarme y la promoción de la cultura de la paz y la noviolencia.

Beatriz Acha Ugarte en “De la (des)movilización en los ochenta a nuevas formas de organización en la (ultra)derecha española: cuatro décadas entre las urnas y la calle” analiza movilización ultraderechista en España. La autora pone de relieve la separación y los vacíos entre la literatura de movimientos sociales y la más electoral y politológica respecto a este tipo de acción contenciosa. Recurre al concepto de ultraderecha, definida por el nativismo y el autoritarismo, sin distinguir entre derecha radical y extrema derecha ante la difuminación de fronteras entre ambos sectores. Con este marco, recorre los movimientos ultraderechistas en España desde la Transición, reflejando que no ha habido una relación estable entre su peso en las urnas y en las calles. Se habría desplegado primero una etapa de marginación y descrédito de la ultraderecha por su fragmentación, su vinculación con la violencia y su anquilosamiento en el pasado dictatorial. Le habría seguido otra de modernización poco exitosa, con una descomposición en facciones e intentos fracasados de renovación en la década de 1990, así como un alejamiento de la nostalgia franquista y una actualización discursiva. No obstante, hubo una movilización de la derecha social contra las políticas de expansión de derechos del Gobierno de Zapatero y resaltó la emergencia de Plataforma per Catalunya, que abrió el debate sobre la inmigración y obtuvo representación institucional local, pero cayó rápidamente en 2011. Finalmente, se llega a una fase con nuevos actores como Hogar Social, con muchos rasgos de su repertorio propios de los movimientos posteriores a 2011. Su declive es seguido por el éxito de Vox, propulsado por el conflicto territorial en Cataluña, y Hazte Oír, destacando sus incidentes estrategias comunicativas más allá de los medios clásicos.

Ángeles Diez analiza “Los movimientos sociales por la recuperación de la memoria histórica en España. Límites y potencialidades en la lucha por la democracia” desde las iniciativas de familiares de víctimas del franquismo para exhumar sus restos al impulso de las leyes de memoria, el crecimiento en torno al cuestionamiento del relato de una Transición pacífica y pactada o las conexiones con otros movimientos durante el 15-M. Recoge los obstáculos impuestos al movimiento por los poderes públicos, que han dificultado acceder a los archivos y que, contra el Derecho Internacional, defienden la prescripción, amnistía o no retroactividad para no juzgar los crímenes y establecer instrumentos de investigación; o la historiografía, legitimando las políticas de olvido y la Transición. También analiza sus dificultades para incorporar jóvenes y conectar con otros grupos. Asimismo, revisa las confluencias del movimiento, por la ley de memoria de 2007 o con la querella de 2010 en Argentina contra los crímenes de la dictadura franquista; y sus fragmentaciones, entre quienes priorizaban el aspecto político y otros que preferían centrarse en la parte humanitaria y familiar o denunciaban la instrumentalización por partidos políticos o entre satisfechos con la nueva ley de memoria y críticos por no derogar la Ley de Amnistía, pretexto para indultar los crímenes denunciados. El movimiento por la recuperación de la memoria es fundamental para la democratización y la confrontación del trauma social desarrollado con la represión de la dictadura y la Transición, transmitido generacionalmente con las políticas de silencio y olvido.

Pablo César Carmona en “De los centros sociales al sindicalismo social” explica la expansión de los centros sociales okupados por la precariedad laboral, especialmente juvenil, y por la decepción con los partidos y sindicatos al participar en institucionalizarla. Les seguirán los centros sociales de segunda generación que buscando abrirse a más sectores de la población, se caracterizaron por su menor auto referencialidad, mayor implicación política barrial y metropolitana, activismo con internet y medios de comunicación independientes, inserción en el movimiento contra la globalización neoliberal, que generó redes globales de centros sociales y autónomos en Europa; nuevos proyectos autoorganizados y cooperativos, con librerías o espacios de intervención social; una alianza precaria-migrante, entre generaciones jóvenes y migrantes contra su precariedad; o la negociación con las instituciones para la cesión de espacios. El sindicalismo social emergió con la crisis de 2008 y el 15-M, mediante una profundización y ampliación de la comprensión de las situaciones precarias y un no reconocimiento del sindicalismo tradicional. Pretendía generar redes de apoyo mutuo para necesidades específicas y combatir la precariedad enfrentada en un contexto de individualización y soledad; para ello, se recurrió a centros sociales-sindicato, espacios de encuentro y a asesoría colectiva, conjugados con asambleas para intercambiar saberes y respuestas legales y movilizaciones. Este sindicalismo social plantea su legado en sindicatos de trabajadoras domésticas y de cuidados, manteros o experiencias como la Plataforma de Afectados por la Hipoteca o los sindicatos de inquilinos.

Con “Riders, la movilización de un nuevo sujeto laboral al final de la cadena logística”, Francisco Fernández-Trujillo Moares y Pablo López Calle estudian las implicaciones del capitalismo de plataforma en la acción colectiva. En las plataformas primaría la desregulación y responsabilización individual del conflicto laboral con la vulnerabilización continua como forma de rentabilidad: las empresas buscarían tratar a sus trabajadores como autónomos, cuestionando las capacidades del sindicalismo tradicional basadas en el reconocimiento de las relaciones laborales, como la negociación colectiva o los comités de empresa. Subyacería un conflicto en el que estas actividades liberan tiempo a otras clases, gracias a que los trabajadores no tienen una jornada delimitada (lo que se presenta como una forma de liberación y autonomía) ni tiempo libre para poder estar siempre disponibles para los ritmos del consumidor final. En la propia gestión algorítmica del trabajo, los trabajadores recurren a conocer los algoritmos para aumentar su capacidad de negociación y la empresa los altera para hacerlos más arbitrarios, generando incertidumbre, y así contar con mayor disponibilidad de los trabajadores. Ante la falta de mecanismos sindicales, los riders se habrían movilizado al margen de estos siguiendo los precedentes de algunos movimientos como el 15-M, tejiendo alianzas con colectivos precarios, impactando mediáticamente a través de redes sociales o utilizando Whats App y Telegram para reclutar a más militantes, frente a la ausencia de puntos de encuentro entre trabajadores.

Gomer Betancor, Marta Romero-Delgado y Andy Eric Castillo recorren “Los movimientos sociales en España desde el cambio de siglo”, siguiendo las oportunidades políticas y los marcos de acción colectiva. Hasta el 2004 primó el activismo transnacional crítico con las políticas de la globalización neoliberal, destacando el Movimiento de Justicia Global, las protestas contra la Guerra de Iraq y por el 11-M. De 2005 a 2010 el conservadurismo se activó contra las leyes del Gobierno de Zapatero y, sin desaparecer las redes sumergidas, otros se desmovilizaron por la mayor receptividad del ejecutivo a sus demandas. Con el 15-M en 2011, con antecedentes en iniciativas por la cultura libre, ascendió un ciclo de acción colectiva contra los recortes y por la deslegitimación de los partidos y su connivencia con las élites económicas; destacó su impacto mediante redes sociales, el asamblearismo, la desobediencia civil y la no violencia; y conectó muchos movimientos e impulsó a otros, como las mareas. De 2015 a 2017 el activismo se institucionalizó con los municipalismos y Podemos y surgió el proceso independentista en Cataluña, encantando y desencantando a diversos movimientos sociales para defender sus intereses, mientras otros se opusieron. De 2018 a 2020 se visibilizó la ultraderecha, hubo grandes movilizaciones feministas y se incrementó la lucha climática; se inició un periodo de mayor apertura gubernamental a las demandas de movimientos progresistas, encallados entre las instituciones o defender transformaciones profundas desde fuera de ellas. En 2020-2022, surgieron grupos de apoyo mutuo frente a la pandemia de COVID-19 a la vez que Vox fomentó protestas contra las medidas sanitarias

En suma, el libro supone una herramienta global actualizada que orienta y facilita investigar en el campo de los movimientos sociales en España, cada vez más amplio. Esta globalidad se debe a la interdisciplinariedad del libro, a su generalizada perspectiva histórica monográfica de algunos movimientos y del conjunto de ellos y a sus aportaciones de estudios de caso, meta disciplinares, analizando la actividad investigadora al respecto, y transversales a la acción colectiva, como su extensión y relación con las instituciones, su normalización o su dimensión colaborativa.

Es muy actual por su agenda, imbricada en el presente contexto español, y por su enfoque teórico, enfrentando algunas de las vigentes demandas investigadoras sobre movimientos sociales (Moss y Snow, 2016). Primero, se tratan movimientos ignorados en el campo de estudios. Segundo, se analizan más allá de sus dinámicas internas. Por ejemplo, Acha estudia la ultraderecha, con poca presencia en la literatura de movimientos sociales, y la relaciona con la dinámica electoral. Tercero, se adopta una perspectiva longitudinal en casi todo el libro.

Cuarto, se aplican enfoques multifactoriales y de diferentes tradiciones teóricas para explicar la movilización. Tejerina y colaboradores incorporan emociones, recursos o el entorno político, institucional y económico en el análisis de la acción colectiva colaborativa. Martínez, para explicar la identidad colectiva feminista, recurre a factores tan diversos como las instituciones o aspectos ideológicos (la dictadura o la emergencia de un feminismo institucional) o a las propias identidades (como con la incorporación al movimiento de lesbianas, migrantes, transexuales o nuevas generaciones). Asimismo, la conclusión apela a las oportunidades políticas y los marcos de acción colectiva.

Quinto, sin renunciar a la racionalidad y planificación de los movimientos sociales, se incorporan teorías de la psicología social y dinámicas relacionales, espontáneas, ecológicas, emocionales o desde las perspectivas de los activistas. El capítulo de Jiménez-Sánchez explica la creciente cultura contestataria en España otorgando un importante papel a las emociones. Diez sitúa el origen del movimiento por la memoria en un trauma social. Prestando atención a dinámicas relacionales, Aguado sugiere la extensión de prácticas y discursos del movimiento antimilitarista y pacifista al altermundista o al 15M a través de espacios o militantes compartidos.

Sexto, se consideran cambios en las herramientas de los activistas y, concretamente, el uso de nuevas tecnologías. Esto se aprecia en todo el libro y, en específico, en el trabajo de Fernández-Trujillo y López sobre el movimiento rider, con el conocimiento de los algoritmos para ganar poder de negociación, el reclutamiento por Whats App o la utilización de redes sociales para incidir mediáticamente.

A pesar de esta fuerte relación con el contexto actual en el programa del libro, se realizan aportaciones transversales a los movimientos sociales en España en el prólogo, el primer bloque y la conclusión. Esta última articula las contribuciones de la publicación en un recorrido histórico entre el 2000 y el 2022. Así, aborda algunos movimientos no cubiertos monográficamente, como los de vivienda, el 15-M y los antiausteridad o por la Justicia Global y que, quizás, en publicaciones siguientes, podrían ser objeto de capítulos independientes.

Definitivamente, es una lectura muy recomendable para orientar la investigación sobre movimientos sociales en España y para quienes deseen iniciarse en este campo de estudios en nuestro contexto. Se trata de una actualizada guía de referencia con una perspectiva longitudinal de la contienda política española que ya era necesaria hacía tiempo.

| Bibliografía |

Bonet-Martí, J., Biglia, B. y Cagliero, S. (2023). De la movilización antiabortista a Vox: la incorporación del antifeminismo en la agenda política de la derecha populista española. Estudos Ibero-Americanos, 49(1), 1-17. https://doi.org/10.15448/1980-864X.2023.1.44030

Cabezas, M. y Vega, C. (2022). La reacción patriarcal. Neoliberalismo autoritario, politización religiosa y nuevas derechas. Bellaterra.

Casals, X. (2020). De Fuerza Nueva a Vox: de la vieja a la nueva ultraderecha española (1975-2019). Ayer, 118(2), 365-380.

Mesa, M (coord.) (2022). Cambio de época y coyuntura crítica en la sociedad global. Anuario 2021-2022. Centro de Educación e Investigación para la Paz (CEIPAZ).

Moss, D. M. y Snow, D. A. (2016). Theorizing Social Movements. En Abrutyn, S. Handbook of Contemporary Sociological Theory, Springer. https://doi.org/10.1007/978-3-319-32250-6_26

Srnicek, N. (2016). Platform Capitalism, Wiley.

| Nota biográfica |

Daniel López-Roche es graduado en Sociología, Relaciones Internacionales y experto en Desarrollo por la Universidad Complutense de Madrid y máster en Metodología en Ciencias del Comportamiento y de la Salud por la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de Madrid y la Universidad Nacional de Educación a Distancia. Ha centrado sus estudios en la Metodología, el Análisis de Datos y los Diseños de Investigación, especialmente para las Ciencias Sociales y de la Salud, la Sociología y las Relaciones Internacionales. Asimismo, ha profundizado en cuestiones referidas a la Sociología Política y Urbana. Ha investigado los movimientos ultraderechistas en España entre los años 2000 y 2020 y el análisis de eventos de protesta. Actualmente, desarrolla su tesis doctoral sobre la ultraderecha en España y sus posibles abordajes teórico-metodológicos desde la Sociología. Forma parte del Instituto Complutense de Sociología para el Estudio de las Transformaciones Sociales Contemporáneas (TRANSOC), y del proyecto Evolución de la Contienda Política en España, 2000-2020 (ECOPOL).