STUDIA HUMANITATIS JOURNAL, 2025, 5(2), pp. 164-169
ISSN: 2792-3967
DOI: https://doi.org/10.33732/shj.v5i2.164
Reseña / Book review
WHO IS WRITING TO US? IDENTITY, REALITY AND LITERATURE IN THE ALGORITHMIC AGE. A CRITICAL READING OF EL PERFIL DE LOS OTROS OF GIANFRANCO PECCHINENDA
Pecchinenda, Gianfranco: El perfil de los otros. Editorial Huso, 2025. 196 págs.
Mario Zimbardo Sanabria
Universidad de Nápoles Federico II, Italia
ORCID: 0009-0000-3696-6331
mariozimbardo@yahoo.com

| Reseña crítica |
| Resumen |
El perfil de los otros, del sociólogo y novelista ítalo-venezolano Gianfranco Pecchinenda, constituye una sofisticada reflexión literaria, filosófica y sociológica sobre la identidad, la autoría y la conciencia en la era digital y algorítmica. En esta novela, un protagonista en busca de su autor se ve enfrentado a la posibilidad de haber sido creado no por un ser humano, sino por una inteligencia artificial. A través de un juego metaliterario que remite a autores como Cervantes, Unamuno, Pirandello, Bioy Casares y Vila-Matas, la obra propone una investigación inquietante sobre el papel del sujeto en un mundo donde el yo ha sido desplazado por perfiles, datos y simulaciones. Este artículo explora las implicaciones ontológicas, políticas y estéticas de la novela, destacando su relevancia para una teoría crítica del presente.
Palabras clave: Identidad digital; Autoría; Inteligencia artificial; IA; Metanarrativa; Sociología de la literatura; Ficción filosófica.
| Abstract |
The Profile of Others, by the Italo-Venezuelan sociologist and novelist Gianfranco Pecchinenda, is a sophisticated literary, philosophical, and sociological reflection on identity, authorship, and consciousness in the digital and algorithmic age. In this novel, a protagonist searching for his creator is confronted with the possibility that he was not fashioned by a human being but by an artificial intelligence. Through a metafictional game that evokes authors such as Cervantes, Unamuno, Pirandello, Bioy Casares, and Vila-Matas, the work mounts a troubling investigation into the role of the subject in a world where the self has been displaced by profiles, data, and simulations. This article explores the ontological, political, and aesthetic implications of the novel, underscoring its relevance for a critical theory of the present.
Keywords: Digital identity; Authorship; Artificial intelligence; AI; Metanarrative; Sociology of literature; Philosophical fiction.
La pregunta por la identidad ha sido, desde siempre, una preocupación central de la literatura. Sin embargo, en la actualidad, esta interrogación adquiere nuevos contornos. En una era definida por la digitalización de la experiencia y la automatización de los relatos, el yo se vuelve cada vez más un producto de la tecnología que de la introspección. Gianfranco Pecchinenda, sociólogo especializado en neurociencias sociales y comunicación, incursiona en la narrativa de ficción con El perfil de los otros, una novela que se sitúa en la encrucijada entre el pensamiento crítico y la imaginación literaria.
Con una estructura fragmentaria y autorreflexiva, El perfil de los otros narra la historia de un protagonista que, sospechando que no fue creado por un ser humano, emprende una búsqueda ontológica para descubrir a su autor. Esta premisa, aparentemente absurda, se convierte en una poderosa metáfora de nuestra presente digital, en el que la identidad está mediada, moldeada y, en algunos casos, fabricada por sistemas algorítmicos.
Desde sus primeras páginas, la novela plantea una inestabilidad estructural que impide una lectura lineal. La voz narrativa oscila entre la ficción existencial, el ensayo filosófico y la crónica sociológica. Esta hibridez estilística no es solo una elección formal, sino una estrategia deliberada para representar la disolución del sujeto. El protagonista se convierte en una especie de espectro digital, cuyas memorias y pensamientos emergen como archivos fragmentarios. La trama se despliega como una búsqueda que recuerda tanto a la novela detectivesca como al diario introspectivo, pero sin garantía de verdad. Lo que está en juego no es la resolución del enigma, sino la puesta en duda de que el enigma pueda resolverse en términos humanos.
La novela está dividida en dos partes. La primera tiene como protagonistas a dos personajes —Ricardo Montero y Omar Amalfitano— que se alternan capítulo tras capítulo para contar en primera persona sus experiencias biográficas y su relación con la literatura y la escritura. Poco a poco, va tomando forma la hipótesis de que ambos personajes no son más que perfiles de Facebook creados por un mismo autor. La primera parte concluye con la dramática experiencia del cierre de dichos perfiles y la “muerte digital” de los dos personajes, causada por el agravamiento de una profunda crisis de identidad de su “creador”.
En la segunda parte del libro, este último —el escritor, presumiblemente también el autor de la propia novela— se encuentra cara a cara con uno de los dos personajes —Omar Amalfitano— en una serie de diálogos sobre el sentido de la realidad, sobre la identidad y su doble y —sobre todo— sobre el papel fundamental del arte y la literatura en la elaboración del sentido de la realidad, del significado de la vida y sobre la cuestión de la conciencia, la muerte y la inmortalidad.
Es a lo largo de esta segunda parte cuando hacen su aparición en el relato las referencias a una serie de interlocutores que provienen clara y más o menos explícitamente de la gran historia de la literatura: desde Adolfo Bioy Casares hasta Carlos Liscano y Enrique Vila-Matas, pasando por los grandes clásicos (Dostoyevski, Thomas Bernhard, Luigi Pirandello, Miguel de Unamuno y muchos otros).
En el clímax del relato, surge en el protagonista (el escritor, y a veces el Otro, su doble) la sospecha de que incluso aquel que en la primera parte se había supuesto ser el “creador” de toda la novela podría ser, en realidad, también producto de una “máquina”, es decir, de una moderna Inteligencia Artificial. Aquí, el tema se entrelaza de forma impecable y con gran originalidad con la obra maestra por excelencia de toda la historia de la gran literatura: hablamos, por supuesto, de Cervantes y su Don Quijote.
El resto de la trama, hasta el sorprendente y emocionante desenlace (en el que tomará la palabra, nada menos, que Augusto Pérez, el inolvidable protagonista de la obra maestra de Unamuno, Niebla), se lo dejo al lector para que tenga el placer de descubrirlo por sí mismo.
Como ya se ha anticipado, la influencia de Cervantes y de su Don Quijote es evidente y estructural. Como es sabido, Cervantes introdujo en la tradición occidental la figura del autor apócrifo, encarnado en el sabio árabe Cide Hamete Benengeli. Al presentar la historia como traducción y edición de un texto ajeno, Cervantes desmonta la autoridad del narrador omnisciente y pone en crisis la idea de una verdad narrativa. Pecchinenda retoma esta herencia para situarla en el contexto actual: si Cide Hamete funcionaba como una figura irónica del conocimiento y la historiografía, el “autor algorítmico” representa hoy el vacío de intencionalidad. En la novela, la posibilidad de que un algoritmo haya creado al personaje desactiva toda lectura clásica de la autoría. El algoritmo no tiene propósitos ni emociones; no escribe para comunicar, sino para procesar. De este modo, la novela se convierte en una crítica al fetichismo de la tecnología y una interrogación sobre la supervivencia del relato como forma humana.
La figura del autor y la estabilidad del “yo” han sido puestas en crisis también en muchas otras múltiples formas a lo largo de la historia de la literatura, desde los cuestionamientos filosófico-literarios de la modernidad hasta las nuevas configuraciones del sujeto en la era digital. Por ejemplo, en El escritor y el otro —otra de las principales referencias utilizadas por Pecchinenda— el uruguayo Carlos Liscano planteaba que quien escribe no es el “yo” biográfico, sino un “otro” interior, una instancia escindida que da origen al texto. Esta separación entre el que vive y el que escribe convierte la escritura en un espacio de ficción identitaria, incluso cuando adopta formas autobiográficas.
Este desdoblamiento del yo encuentra, por supuesto, resonancias fundamentales en la obra de Miguel de Unamuno, quien en Niebla desafía las fronteras entre autor y personaje al hacer que su criatura literaria, Augusto Pérez, confronte directamente a su creador. De modo similar, Luigi Pirandello, en Seis personajes en busca de autor, representa la autonomía de los personajes ficticios frente a la autoridad del autor, problematizando la idea de una identidad unitaria y de una verdad narrativa absoluta.
Estas tensiones alcanzan nuevas dimensiones en la contemporaneidad, como trata de evidenciar Pecchinenda en El perfil de los otros, donde el autor italo-venezolano relata cómo las identidades digitales —en particular los perfiles de redes sociales— funcionan como máscaras narrativas construidas por un “otro” que actúa en nombre del sujeto, replicando en el ámbito digital el mismo desdoblamiento identitario que Liscano identificaba en el proceso de escritura.
En este sentido, tanto en la literatura como en el espacio digital, el “yo” aparece como una construcción ficcional, fragmentaria y muchas veces inestable.
El perfil de los otros resuena también con muchos otros autores más o menos clásicos; más o menos contemporáneos. Volviendo a la evidente referencia a Niebla de Miguel de Unamuno, donde Augusto Pérez (quien, como hemos dicho, será el autor inventado del verdadero epilogo de la novela) se rebela contra su creador al descubrir que es un personaje ficticio. La diferencia esencial es que, mientras Augusto se enfrenta a un autor identificado y emocionalmente implicado, Ricardo Montero y Omar Amalfitano se enfrentan con un autor sin un rostro humanamente definido y aclarado.
La idea de que “vivir es ser pensado” se transforma aquí en “vivir es ser programado”.
El sujeto ya no existe en relación con una conciencia trascendental, sino como nodo en una red de datos. Esta modificación no es menor: marca el paso de la modernidad a la poshumanidad.
El drama unamuniano era el de la finitud; el drama de Pecchinenda es el de la artificialidad.
Adolfo Bioy Casares y su invención de Morel es otro texto de referencia de la novela. Como es notorio, el escritor argentino presentaba en su obra un universo donde los seres humanos eran replicados mediante una máquina de la “inmortalidad” que proyectaba imágenes eternas. La tensión entre lo real y lo simulado, entre el original y la copia, constituía una de las claves de su obra. Pecchinenda parece retomar esta lógica para actualizarla en un contexto donde los “perfiles” digitales sustituyen a las personas. Su protagonista sospecha que todo lo que vive está mediado, representado o generado por procesos automáticos. El yo se convierte así en una imagen, una superficie, un simulacro. La posibilidad de que no haya un “yo” más allá del perfil no es solo una hipótesis narrativa, sino una alegoría de la condición actual. Y en Doctor Pasavento, Enrique Vila-Matas desarrolla también la idea de un escritor que quiere desaparecer, borrarse de la vida pública y del mundo literario. Este gesto estético y existencial busca recuperar un espacio de silencio frente al ruido de la hipervisibilidad.
En El perfil de los otros, la desaparición del autor es ya un hecho consumado. No hay un sujeto que haya elegido ocultarse; simplemente, el autor humano ha sido reemplazado. La generación automática de contenido no es una amenaza futura, sino una práctica presente. La novela, entonces, plantea un escenario en el que la creatividad ha sido automatizada y el lenguaje, desprovisto de su necesaria experiencia.
Como sociólogo, nuestro autor introduce finalmente una dimensión crítica fundamental. El título de la novela, El perfil de los otros, alude directamente a los procesos de construcción identitaria en el mundo digital. El “perfil” no es la expresión de un yo profundo, sino la suma de informaciones seleccionadas, categorizadas y evaluadas por terceros. El protagonista no controla su historia; es observado, medido y etiquetado. Este desplazamiento de la subjetividad tiene consecuencias políticas y epistémicas: el sujeto deja de ser agente para convertirse en objeto de análisis. En este sentido, la novela se vincula con las críticas contemporáneas a la vigilancia digital, la cuantificación de la vida y el control algorítmico.
Pero lejos de lamentarse por la pérdida de la subjetividad clásica, Pecchinenda propone una ética del artificio. La novela no pretende restaurar una identidad esencial, sino explorar los límites de lo que puede significar ser humano en un mundo cada vez menos antropocéntrico. La ironía, el juego, la autorreflexión y la ruptura de expectativas forman parte de una estética que se nutre tanto de la teoría crítica como de la ciencia ficción. En ese sentido, El perfil de los otros pertenece a una tradición de novelas que piensan el presente desde sus tensiones más radicales, sin caer en el didactismo ni en la nostalgia.
En este sentido El perfil de los otros no es solo una obra de ficción: es una intervención crítica y sociológica sobre el presente.
Con inteligencia, erudición y una notable capacidad narrativa, Gianfranco Pecchinenda construye una fábula contemporánea sobre la desaparición del autor humano y la emergencia de sujetos fabricados. La novela plantea preguntas urgentes: ¿Quién define lo que somos? ¿Cuál es el papel del relato en una cultura de la automatización? ¿Es posible resistir a la “lógica del perfil”?
En una época donde la producción cultural está cada vez más mediada por inteligencias artificiales, El perfil de los otros invita a imaginar la relación entre creación y tecnología, entre sujeto y sistema. Tal vez, como sugiere la novela, ha llegado el momento de aceptar que el Yo (así como el cuerpo y la misma sociedad) no es una esencia, un objeto, sino una relación, un proceso, un artificio compartido.
Y, sin embargo, sigue siendo urgente preguntarse: ¿qué clase de artificio queremos ser?
Bioy Casares, A. (1940). La invención de Morel. Editorial Losada.
Cervantes, M. de. (1605-1615). Don Quijote de la Mancha. Cátedra.
Dostoievski, F. (1846). El doble. Editora Eterna Cadencia.
Liscano, C. (2007). El escritor y el otro. Editorial Planeta.
Pecchinenda, G. (2010). Videogiochi e cultura della simulazione. Laterza.
Pecchinenda, G. (2025). El perfil de los otros. Editorial Huso, 196 págs.
Pirandello, L. (1921). Sei personaggi in cerca d’autore. Einaudi.
Pirandello, L. (1925). Uno, nessuno e centomila. Einaudi.
Unamuno, M. de. (1907). Niebla. Renacimiento.
Vila-Matas, E. (2005). Doctor Pasavento. Seix Barral.
Mario Zimbardo Sanabria (Nápoles, 1979) es licenciado en Sociología por la Universidad de Nápoles Federico II, con una tesis centrada en el uso de la literatura como recurso epistemológico en la investigación social. Actualmente es profesor en la enseñanza secundaria para la clase de concurso A-18 (ex A036), correspondiente a Filosofía y Ciencias Humanas. Su actividad intelectual se articula entre la docencia, la divulgación científica y la investigación en el ámbito de las ciencias sociales y humanidades. Colabora con diversas revistas especializadas, en las que publica ensayos y artículos de carácter cultural y filosófico. Entre 2010 y 2016 formó parte del equipo docente e investigador de la cátedra de Sociología en la Universidad Telemática Universitas Mercatorum. Próximamente se publicará su primera monografía, dedicada al análisis de los fundamentos y desarrollos de la sociología existencialista.