RÍOS, Jerónimo y GARCÍA DE LAS HERAS, Mariano. (Eds.) (2026). Guerrillas in Latin America: Cycles of political violence, state responses and transnational developments. Cham: Springer. 398 páginas. https://doi.org/10.1007/978-3-031-97521-9

Diego Sandoval Piñeros

Se debe resaltar que, a pesar de que esta reseña se basa en la edición en inglés, publicada por Springer, el libro fue recientemente publicado en español por SILEX ediciones.

Por otro lado, y adentrándonos en el libro, si bien han sido estudiados de manera profunda cada uno de los distintos grupos guerrilleros que han operado en América Latina y existen publicaciones en las que se realizaran investigaciones comparadas, este libro resulta muy útil al funcionar como libro de consulta sobre una buena parte o, al menos, los grupos más importantes en esta región.

Junto a esta característica, llama la atención que este fuese escrito, en gran medida, por académicos españoles. Lo anterior, debido a que, dentro de la academia colombiana (país en el que me especializo) las publicaciones o investigaciones hechas en España sobre grupos armados en América Latina no suelen estar entre las opciones más frecuentadas. Lo último, a pesar de que se comparte algo tan importante como el mismo idioma. Este elemento produjo gran curiosidad por conocer sobre las investigaciones que se han estado adelantando en la academia española en esta materia, así como sus similitudes y diferencias con los trabajos ya realizados en América Latina.

En cuanto al contenido del libro, sus 23 capítulos exponen los casos de grupos guerrilleros en Cuba, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Venezuela, Colombia, Perú, Ecuador, Bolivia, Brasil, Paraguay, Argentina, Chile y Uruguay, así como una introducción que ofrece una visión general sobre el desarrollo del proceso revolucionario en América Latina durante el siglo XX y tres capítulos finales sobre los esfuerzos por articular (Junta de Coordinación Revolucionaria y Batallón América) y destruir (Operación Cóndor) este proceso. Esto muestra lo ambicioso que pretende ser este libro, pero también su amplitud y su interés por mostrar una visión entre varios niveles de análisis: lo particular de cada uno de los grupos; lo subregional, relaciones y similitudes de grupos en países vecinos; y lo regional, entre condiciones y enemigos, que son elementos que comparten los distintos casos.

Debido a este gran conjunto de casos y temáticas, así como por su extensión de 398 páginas en la edición en inglés, algunas personas podrían objetar falta de profundidad, atribuible a la brevedad de sus capítulos. Sin embargo, es de anotar que lo conciso que resulta ser el libro constituye, en realidad, una virtud; particularmente, para aquellos lectores que buscan obtener una perspectiva equilibrada entre una visión panorámica, y a la vez completa, de cada uno de los casos abordados y del contexto general de los grupos de guerrilla en América Latina.

En cuanto a su contenido, se encuentra que este se puede leer de varias formas. Una primera, como libro de consulta en el que se lee de forma fragmentada para la búsqueda de información puntual o de bibliografía sobre un grupo en específico. Una segunda, a través de una lectura completa del libro, la cual permite entender similitudes y diferencias entre los distintos casos, así como de elementos que atravesaron las experiencias de estos: la revolución cubana, la guerra fría, la intromisión y apoyo de los Estados Unidos en la implementación de distintas formas de represión y contrainsurgencia para el control de la población y el exterminio de opositores a los distintos regímenes y grupos guerrilleros.

En cuanto a una de sus virtudes, este libro funciona para entender las relaciones entre grupos guerrilleros de la región. Por ejemplo, el texto expone intercambios de experiencias, apoyos logísticos entre organizaciones como ocurrió entre grupos de El Salvador, Guatemala y Nicaragua. Se muestra cómo la revolución sandinista influyó notablemente en las estrategias de la insurgencia salvadoreña, mientras que las experiencias colombianas impactaron en organizaciones emergentes en otros países. Asimismo, expone que estas conexiones no se limitaron a Centroamérica. En la región andina, muestra cómo el grupo Alfaro Vive Carajo de Ecuador mantuvo vínculos con el Movimiento 19 de Abril (M-19) en Colombia, particularmente a través del denominado Batallón América, lo que evidencia una dimensión transnacional de la lucha armada latinoamericana. Caso parecido a lo ocurrido con Junta de Coordinación Revolucionaria, al sur de Sudamérica.

Otro aspecto relevante del libro es que permite hacer comparaciones entre grupos de distintos países, así como entre aquellos que actuaron dentro uno mismo; entre aquellos grupos que lograron llegar al poder y aquellos que no lo hicieron. En Centroamérica, el triunfo del FSLN en Nicaragua contrasta con la experiencia de las guerrillas colombianas, que no alcanzaron el poder estatal y atravesaron procesos distintos de negociación, fragmentación o prolongación del conflicto. A nivel nacional, resulta especialmente interesante la comparación entre los dos principales movimientos guerrilleros del Perú: el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) y Sendero Luminoso. Ambos compartían una inspiración marxista, aunque con una interpretación distinta y desarrollaron estrategias divergentes. Mientras uno buscó ciertas articulaciones político-militares con sectores sociales más amplios, el otro adoptó una línea más rígida y radicalizada.

A nivel estratégico el libro muestra también un elemento positivo, distinto a visiones estereotipadas frente a los grupos de guerrillas como grupos netamente rurales con cierto grado de acción urbana, los casos brasileño, uruguayo y argentino amplían la comprensión de las estrategias insurgentes en América Latina.

En lo personal, desconocía el caso de las guerrillas en Brasil; quizás la barrera del idioma influye en que, al menos en Colombia, sea una experiencia menos conocida que las de Centroamérica o el cono sur. Resulta particularmente interesante que en Brasil, a diferencia de otros países con amplias zonas selváticas o rurales, como Colombia, la guerra de guerrilla urbana tuvo gran importancia, debido a la centralidad de las grandes ciudades como espacios de confrontación directa con el Estado en Brasil.

Así como en Brasil, en el Cono Sur, los casos de Montoneros en Argentina y los Movimiento de Liberación Nacional Tupamaros en Uruguay muestran una clara apuesta por la guerrilla urbana como estrategia central. En Uruguay, las condiciones geográficas, caracterizadas por la ausencia de grandes cordilleras o selvas, no favorecían la consolidación de focos guerrilleros rurales al estilo de otras guerrillas. Algo similar a lo ocurrido en Argentina, donde pese a su gran extensión territorial, no ofrecía las condiciones para una guerra de guerrillas rural. Por lo tanto, en ambos casos optaron por tácticas que incluyeron y acciones de alto impacto simbólico y mediático, como secuestros y atentados.

Por otro lado, resultaron especialmente interesantes los capítulos dedicados a la Junta de Coordinación Revolucionaria y al Batallón América. El análisis ofrece una mirada no idealizada sobre el funcionamiento y el grado real de cohesión de este tipo de articulaciones entre grupos guerrilleros con trayectorias, contextos nacionales e incluso interpretaciones ideológicas distintas. Estos capítulos muestran que, más que una coordinación homogénea y armónica, se evidencian tensiones, limitantes a nivel operativo y dificultades para sostener estrategias comunes a largo plazo.

Este panorama contrasta con lo ocurrido en la orilla contrarrevolucionaria, donde la articulación tendió a ser más estable y contó con un respaldo decisivo de Estados Unidos. El apoyo político, financiero y militar estadounidense fortaleció estas redes, otorgándoles mayores recursos y continuidad, lo que incidió directamente en el desarrollo y desenlace de los conflictos en la región. De hecho, una lectura general del libro deja claro el papel de Estados Unidos fue otro elemento clave dentro de las trayectorias guerrilleras en la región, además de las estrategias implementas por este país para frenar el avance de la izquierda en América Latina. En este caso, se reconoce una estrategia combinada en la que primero predominó una lógica de contención basada en el fortalecimiento militar y la represión, y a la que se le incorporaron estrategias como programas de ayuda económica y social orientados a mejorar las condiciones de vida de la población para restar base social a la insurgencia. Esto muestra cómo la política exterior estadounidense también evolucionó, combinando mecanismos coercitivos y programas de desarrollo.

En general, la exposición que hace este libro sobre los grupos guerrilleros en América Latina permite observar, en primer lugar, las particularidades ideológicas de cada grupo, así como la evolución de sus objetivos, discursos y estrategias políticas y militares a lo largo del tiempo. Esto muestra que, lejos de permanecer estáticos, estos movimientos fueron adaptando sus lineamientos a las condiciones locales, regionales y globales. Esto permite ver que las trayectorias históricas de los grupos armados no siguieron un patrón lineal de auge–desarrollo–victoria o derrota, sino que cada caso se presentaron matices, retrocesos y reconfiguraciones.