RAJOY BREY, Mariano. (2025). El arte de gobernar. La ciencia de la política: la persona ante el espejo del poder. Editorial Almuzara. Córdoba, 128 páginas

Ángel Iglesias
Universidad Rey Juan Carlos

Al servicio de la democracia, el autor del libro ha desempeñado durante más de cuatro décadas una extensa carrera política como diputado, ministro y presidente del Gobierno de España entre el 2011 y el 2018. Desde esa privilegiada, a la vez que onerosa, atalaya expone en este libro un conjunto de reflexiones basadas en la experiencia práctica de ejercicio del poder entendido como el arte de lo posible.

El libro se inicia con un prólogo de Benigno Pendás, Catedrático de Universidad de Ciencia Política, persona afable y cercana, quien tantas veces ha reiterado, también aquí, que la política es el espejo de la vida y Mariano Rajoy se refleja en ese espejo para devolvernos un conjunto de reflexiones alejadas de pretensiones cientificistas. Es el libro de un líder político con un espíritu liberal de firmes convicciones que pone al servicio del Estado un saber prudencial a partir del cual tomar decisiones en el complejo entorno nacional e internacional con el que le toco lidiar. Decisiones que reflejan valores del humanismo, al que también se hace referencia en la portada, sufriendo críticas por algunas de ellas, pero que reflejan un inquebrantable compromiso moral.

Es posible que en el futuro los historiadores califiquen a la presidencia de Rajoy en el gobierno español como uno de los períodos más difíciles en la historia de España de las primeras décadas del siglo XXI: la crisis financiera global, la crisis del Euro, el Brexit, la crisis migratoria europea, el primer mandato de Trump y, en el plano interno, la crisis de la deuda y el desafío independentista, entre otras. Un contexto en el que ha aflorado el dogmatismo inherente a los populismos que manipulan emociones y sentimientos al que el autor se enfrenta con moderantismo y sensatez; dogmatismos, despachados, en ocasiones, con ironía, en cierto modo pedagógica, y no exenta de elegancia.

Si hay una tesis central transversal a todo el libro, ésta sería que gobernar es el arte de lo posible donde la realidad, la institucionalidad y la responsabilidad se ponen por delante de la ideología; y la moderación, prudencia, serenidad y paciencia como rasgos de un estilo de liderazgo para afrontar el complejo mundo de la política real y tomar las grandes decisiones, casi siempre impopulares, de Estado, con la finalidad de aportar soluciones prácticas a problemas reales.

Con claridad y franqueza, y en un estilo sobrio y directo, poco dado al dramatismo, el autor transmite a lo largo de los diferentes capítulos una forma de entender la gobernabilidad de un país en tiempos difíciles, ilustrando cómo se toman decisiones bajo presión, postulando un liderazgo sustentado en la moderación, la constancia y la capacidad para soportar la impopularidad cuando sea preciso. Expone su visión sobre la relación con la oposición y los medios de comunicación, resaltando el papel de la negociación y la justa atención a la opinión pública.

El libro se compone de una Introducción y tres bloques temáticos en los que se tratan diecisiete apartados referidos cada uno a una cuestiones y conceptos relevantes, independientes unos de otros, que incluyen tradicionales y nuevos contenidos de la acción política y que van desde la democracia, la Constitución, el parlamentarismo, la acción exterior y el populismo, a la digitalización y las redes sociales, pasando por las crisis económicas y la inmigración. Tanto los bloques como los temas están permeados por una idea transversal: gobernar no es imponer una visión sino gestionar responsablemente la realidad. Y para esta gestión hay que recurrir a la experiencia como principal fuente de sabiduría política.

Así, desde una visión de la política como el arte de lo posible el autor sostiene la práctica de un liderazgo institucional alejado de carismas y dogmatismos, donde priman la previsibilidad, la estabilidad, la resistencia a las críticas y escuchar a los que saben antes de tomar decisiones. Con todo, estas decisiones resultan, en la mayoría de los casos impopulares y están sujetas a la urgencia de las presiones mediáticas.

Se hace cargo de la crisis de la democracia liberal, recordando que una democracia plena no es simplemente una democracia electoral, sino un entramado de instituciones funcionando con diversos grados de independencia que es preciso preservar. En este contexto, le preocupa el crecimiento del populismo, interno, externo y de cualquier color político, con unos hiperliderazgos irresponsables que amenazan la calidad de la democracia. Frente a ello opone la fortaleza de las instituciones con respeto a sus reglas y procedimientos y a la acción moderada, sensata y equilibrada del mandatario político.

A propósito de la presión ejercida por las instituciones europeas e internacionales para solventar la crisis de deuda con la que le toco lidiar, el autor describe la soledad del poder en tiempos convulsos para enfrentarse a los dilemas derivados de la toma de decisiones dolorosas, poniendo el sentido de la responsabilidad por encima de los réditos electorales o de su propia imagen personal y lo apropiado de gobernar desde la serenidad y la resistencia a la presión

También el autor habla de lo que él denomina priorizar la “política de las cosas” frente a “las cosas de la política”, es decir, centrarse en los asuntos que tienen que ver con el bienestar de los ciudadanos y no tanto en relatos ideológicos y frentistas. Entiende que el `populismo es un fenómeno que ofrece soluciones simples a problemas complejos, apelando sobre todo a las emociones y ante él solo cabe oponer la practica de la cordura derivada de un pensamiento racional. Defiende la estabilidad parlamentaria, amenazada por la fragmentación política y la defensa del Estado de Derecho, la importancia de las instituciones democráticas y la arquitectura territorial diseñada y consensuada en la Constitución frente a tentaciones rupturistas de incierto resultado.

El autor de esta breve reseña, politólogo de profesión, no puede dejar de mencionar que, aunque, como se ha visto hasta aquí, la letra del libro pone el acento en el ejercicio de un liderazgo prudente, institucionalista, sustentado en la experiencia y alejado del personalismo, subyace en sus contenidos una forma de entender el ejercicio de la política que entronca con, entre otras, varias grandes corrientes teóricas dentro del marco de la ciencia política: el institucionalismo, el realismo político, el incrementalismo y en el liderazgo neoweberiano.

Los estudios sobre institucionalismo destacan que las instituciones actúan como procedimientos organizados y establecidos que condicionan la acción política y garantizan la estabilidad (March y Olsen, 1997) que depende, en gran medida de la existencia de instituciones fuertes y predecibles (Huntington, 1993). Esto se corresponde con la visión del autor para quien gobernar es respetar las reglas del juego democrático, preservar la estabilidad y evitar el aventurerismo político y la improvisación, practicando la moderación y concibiendo el liderazgo político como administración responsable del Estado. Como ya se ha mencionado, el libro es una defensa explícita de las instituciones frente al populismo orientado a la erosión institucional y a la polarización.

Por otra parte, en él se puede identificar una visión del poder incardinada con el realismo político, que reivindica una teoría política anclada en los contextos históricos y la práctica real, entendiendo la gobernabilidad (y no gobernanza, que es un calco anglosajón) como la gestión de la realidad tal y como es, y no como se desea que fuera. Este realismo político sostiene que la política es el arte de lo posible; que las decisiones se toman bajo restricciones y que la estabilidad es preferible a la experimentación arriesgada (Geuss, 2008).

Además, el incrementalismo sostiene que los gobiernos avanzan mediante pequeños ajustes graduales, no grandes rupturas. Esta teoría describe el cambio político como una sucesión de pasos pequeños y acumulativos (Lindblom, 1980). Los decisores públicos están obligados a tomar sus decisiones en un contexto de complejidad e información imperfecta y en ese contexto sólo es posible actuar bajo los parámetros de la experiencia y la prudencia. El libro que aquí se reseña encaja con esta visión puesto que en el mismo se defienden decisiones prudentes y graduales, sustentadas en la experiencia acumulada y rechazando reformas abruptas, considerando que la estabilidad es preferible a las aventuras disruptivas sustentadas en el dogmatismo ideológico (Bobbio, 1995)

Finalmente, en el libro se postula un modelo de liderazgo anclado en la prudencia y serenidad que se materializa en la profesionalización del gobierno donde el autor sostiene la necesidad de que el gobernante se rodee y pida consejo a los que saben, se respeten los procedimientos, practicando la neutralidad y la previsibilidad, lo que conlleva el rechazo al personalismo. Un modelo que encuentra sus reminiscencias en los planteamientos de Joseph Nye y su liderazgo prudente en los que se combinan las nociones de firmeza y contención (Nye, 2008) y en la búsqueda de acuerdos basados en la negociación y en los pactos (Lijphart, 1985, Pasquino, 2011)

Con todo, El arte de gobernar es una reflexión sobre el ejercicio del poder basada en cuatro décadas de experiencia pública. No es un libro de memorias políticas al uso, sino una síntesis de aprendizajes, convicciones y principios en el que su autor se ocupa de la práctica real de gobernar. Y lo hace con un estilo sobrio y una narrativa alejada de pretensiones retóricas para explicar su pensamiento político sin pretender justificar la dificultad de gobernar en tiempos convulsos.

Por todo lo expuesto, se desprende que el libro presenta una doble virtud. En primer lugar, constituye una obra de alta divulgación, accesible y de interés para un público general con inquietudes sobre la política contemporánea. En segundo lugar, posee un innegable valor académico, en tanto ofrece una ilustración precisa de la vigencia de diversas teorías relevantes en la ciencia política. Esta capacidad para articular divulgación y fundamentación teórica convierte al libro en un recurso útil para la enseñanza universitaria, pudiendo ser incorporado en cursos de grado y posgrado como material de apoyo para explicar y ejemplificar dichas teorías.

Bibliografía

Bobbio, N., Derecha e izquierda, Madrid: Taurus, 1995.

Geuss, R., Filosofía y política. Barcelona: Paidós, 2008.

Huntington, Samuel P., El orden político en las sociedades en cambio, Barcelona: Paidós, 1993.

Lijphart, A., Democracia en sociedades plurales: Un estudio comparado, Madrid: Centro de Investigaciones Sociológicas, 1985.

Lindblom, C. E., El proceso de decisión política, Buenos Aires: Amorrortu, 1980.

March, J. G., y Olsen, J. P., El redescubrimiento de las instituciones: La base organizativa de la política, Méjico: Fondo de Cultura Económica, 1997.

Nye, Joseph S., El poder y la voluntad de liderar, Barcelona: Paidós, 2008.

Pasquino, G., Liderazgo y democracia, Madrid: Editorial Trotta, 2011.